Nacional

“Ejército no puede quedarse impávido”


Esteban Solís

El Ejército no puede quedarse impávido ante todos estos atropellos a la Constitución por las cúpulas políticas en alianza con el Ejecutivo, que utilizando el mecanismo de una disposición ordinaria como es la Ley Marco, violentan una vez más la Carta Fundamental de los nicaragüenses, advirtió el jurista Sergio García Quintero.
“El Ejército está obligado al respeto y al acatamiento de la Constitución. Cierto, está subordinado en el ejercicio de su cargo al poder civil, pero tiene que hacer respetar también la Constitución, ¿o es que queda suspenso ese respeto?”, cuestiona el ex diputado del Parlamento Centroamericano.
Considera que los políticos, el gobierno y hasta un sector de la jerarquía católica que ha bendecido la Ley Marco, están jugando con la institucionalidad de Nicaragua y con el Ejército, cuya credibilidad, seriedad y profesionalismo no está en discusión.
García Quintero arremete contra las cúpulas políticas aliadas con el capital oligárquico, que argumentando razones hipócritas y frases compuestas ya gastadas por el tiempo, una vez más envilecerán y desgarrarán la Constitución Política de Nicaragua con una ley ordinaria, que a su juicio, sentará un precedente de consecuencias gravísimas para la institucionalidad del país.
El letrado resalta que los nicaragüenses están frente a un juego político peligroso que amenaza sentar un precedente, porque cada vez que “los principales capos de este país encuentran que una ley les chima el zapato o simplemente desean reformar la Constitución, recurrirán a una Ley Marco”.

Desaparecerá Corte Centroamericana
García Quintero llama la atención sobre otro aspecto que hasta hoy ha pasado inadvertido alrededor de la cuestionada Ley Marco, y es que considera que ésta es la oportunidad para que desaparezca la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), porque el Ejecutivo desconoció una sentencia de ese tribunal que afirma que las reformas jurídicamente eran inaplicables.
El jefe de Estado, Enrique Bolaños, al promover la Ley Marco, implícitamente está reconociendo las reformas constitucionales y enviando a la basura la resolución de la CCJ que hasta el último momento hizo suya.
“Los diputados que se presten a la discusión y aprobación de la Ley Marco están cometiendo una gravísima falta en contra de la constitucionalidad, y podría decirse que están cometiendo una aberración jurídica que podría degenerar en una actitud delictiva, porque la ley en cuestión reforma las contrarreformas constitucionales”, señala.
García Quintero se pregunta: “¿Es Nicaragua un auténtico Estado de Derecho o, por el contrario, es solamente una nación gitanesca y una comunidad tribal en donde la ley, el derecho y la Constitución no son más que elementos ornamentales, manejados al capricho de los capos políticos y las oligarquías económicas y religiosas?”.
García Quintero señala que la dirigencia política, con el apoyo de garantes locales y facilitadores internacionales, esgrime las razones más hipócritas, farisaicas e infames como “por la gobernabilidad y la estabilidad del país”, “razones de Estado” o “por el bien común y los intereses supremos del pueblo”.
Incluso, hasta un señalamiento que hiciera recientemente monseñor Eddy Montenegro, cuyo peso dentro de la jerarquía católica no se discute, cuando justificó la aprobación de la Ley Marco de esta manera: “… para la tranquilidad de la nación”.
En síntesis, el doctor García Quintero señala que una vez más nuestra Constitución Política es envilecida y desgarrada por políticos inescrupulosos, que solamente piensan en su bienestar y sus intereses personales.