Nacional

INE orquestó apagones

* El ahora presidente del Cosep reveló que en medio de la crisis del petróleo y la energía, recibió una insólita carta de la Intendencia que dirige Leonel Aguirre * Le ordenaban que la Planta Geotérmica se desconectara del sistema y “dejara de estar suministrando energía barata”

Oliver Gómez

Durante la crisis generada por los apagones del mes pasado, Polaris Energy de Nicaragua S.A. (Pensa), la firma canadiense que administra la Planta Geotérmica San Jacinto-Tizate, recibió una carta de la Intendencia de Energía (INE), donde le ordenaban que se desconectara del sistema, que dejara de entregar energía barata o de lo contrario no se le iba a pagar esa electricidad.
Erving Krüger, ejecutivo de Pensa y Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), reveló esta situación, lo que confirma que los apagones fueron un “chamarrazo”, una crisis prefabricada y organizada por el INE.
Krüger explicó que en medio de la crisis de los apagones esta empresa esperaba entregar una mayor cantidad de energía para subsanar el déficit que existía, ya que ellos entregan a Unión Fenosa solamente cinco megavatios, pero tienen una capacidad instalada para generar diez.
“Además, era rentable para el país, porque estábamos en una crisis por el petróleo y nosotros no utilizamos los derivados del petróleo para generar la electricidad. Incluso, nosotros vendemos más barato”, precisó. Cabe aclarar que Pensa vende cada kilowatts hora a 59 centavos de dólar y el precio real promedio supera los 90 centavos.
Una carta insólita
Sin embargo, justamente en esos días, Krüger detalló que “hubo una carta del ente regulador en donde le giró instrucciones a la empresa diciendo que entregara la energía gratuita y que se desconectara del sistema”.
“Decía que nos desconectáramos del sistema, que no entregáramos energía barata. Eso es lo grave, que no entregáramos energía y que (Fenosa) no nos pagaría, que era gratis”, precisó.
El ejecutivo de Pensa calificó de “insólita” esa comunicación en medio de una crisis generada por el petróleo, y lejos de acatar la disposición, dijo que sostuvieron una reunión con autoridades de Fenosa para evitar la desconexión.
“Es decir, que fue tan increíble pues, que nosotros más bien continuamos inyectando al sistema la electricidad. Hablamos con Unión Fenosa y por su puesto que nos dijeron que no lo hiciéramos”, señaló.
Fenosa no les ha pagado
Estas declaraciones las brindó Krüger mientras se quejaba de que Unión Fenosa, por recomendación del gobierno, no les ha pagado un solo centavo por toda la energía que han entregado desde la inauguración de la planta, en junio de este año.
“Fenosa nos debe la factura de julio, agosto y septiembre de este año. Es poco más de 350 mil dólares y no hemos recibido un solo centavo. Hemos seguido negociando con INE y prometen arreglar lo de los desembolsos, el problema es que no dan fecha”, dijo.
Manifestó que Pensa no puede seguir produciendo sin que les paguen la energía entregada, y hasta han considerado desconectarse del sistema, no obstante, dejó entrever que esta falta de pago puede tener su origen en que no acataron la disposición de INE al momento de los apagones.
Pensa es una de las generadoras más pequeñas del país, y por eso, Krüger aseguró que se trata de una cantidad de dinero extremadamente pequeña en relación con las grandes sumas que ya se le están pagando a las grandes generadoras, las que utilizan el petróleo para producir la electricidad.
Anabel Moncada, ejecutiva de Coastal El Paso, confirmó que Fenosa ya les desembolsó más de cuatro millones de dólares por la deuda que tenían pendiente desde inicio de año y esta semana esperaban otra cantidad similar.
Explicó que recibieron 1.7 millones por la deuda con la planta Tipitapa Power y otros 2.4 millones por la Generadora Eléctrica de Occidente S.A. (Geosa).
Moncada reveló que desde el pasado 22 de septiembre pusieron a funcionar las dos plantas que habían salido de operación por causa de estas deudas, aunque por ahora se está generando y entregando menos cantidad de energía, ya que existe una menor demanda debido a las lluvias, algo que baja el consumo de electricidad.