Nacional

Cuenca Sur pasará dolorosa factura

*** Desde El Crucero el agua baja con una velocidad de 80 metros cúbicos por segundo, y se acelera por falta de cobertura vegetal *** Modificación de suelos hace que corrientes puedan tomar cualquier rumbo, llevándose todo lo que encuentren en su camino, incluso vidas

Edwin Sánchez

La Cuenca Sur más temprano que tarde pasará una dolorosa factura a la gente que vive en zonas marginales, y otros sectores, por la destrucción que la actividad del hombre ha provocado.
Los primeros “cobros” se aprecian en un tramo de la Carretera Panamericana, cerca de Quinta Angélica que, para el master en ciencias ambientales, Kamilo Lara, debe ser motivo de gran preocupación por todas las alteraciones en la parte alta de la Cuenca Sur.
Hace un año se podía ver casi donde se dañó el carril de la vía internacional, las enormes tucas de árboles que esperaban ser trasladadas al aserradero.
El despale
Lara dijo que daños como el registrado cerca de la “Casa Embrujada” se ocasionan por establecer usos inadecuados del suelo en la cuenca (comprende la parte alta de Ticuantepe hasta Mateare).
Entre los malos usos citó el despale indiscriminado, tal como se ha visto: en la actualidad, se aprecian vastas áreas tan lisas como una mesa de billar. Hay además una utilización extensiva de agricultura y construcción de viviendas en sitios totalmente prohibitivos.
Todo lo anterior ha hecho una modificación de los suelos, lo cual hace que las corrientes de agua puedan tomar cualquier rumbo, llevándose todo lo que encuentren en su camino, incluso vidas.
Desde la altura de El Crucero (925 metros sobre el nivel del mar) el agua baja con una velocidad de 80 metros cúbicos por segundo, y aumenta en la medida en que no encuentra cubierta vegetal ni los cursos o caminos que tradicionalmente tenía el agua de manera natural sobre el relieve.
“Ya prácticamente podemos encontrar construcciones arriba, en el parte aguas de la cuenca, que podríamos decir se encuentra entre 200 y 300 metros sobre el nivel del mar”.
Se han visto deslaves, derrumbes con el “Stan” en Guatemala y El Salvador. ¿Podría ocurrir en la Cuenca este desastre, no natural, sino provocado por el hombre?
“Estamos prácticamente más bien frente a escenarios de riesgo, en vista de que al no encontrarse cubierta vegetal hay una sobresaturación de los suelos desprotegidos, lo que de alguna manera puede manifestarse en un alud que viene arrastrando troncos, piedras y corrientes de lodo”.
Señaló que tradicionalmente ha sucedido en algunos sitios de la cuenca, en pequeña dimensión. No obstante, el actual deterioro de la misma nos marca una posibilidad muy próxima, al combinar fenómenos hidrometeorológicos con amenazas de origen geológico relacionadas con la contextura de los suelos.
Se suma a esto movimientos sísmicos producidos a lo largo de los últimos años en el territorio nacional.
No ocuparse sólo de lo cosmético
El Concejo de Managua no debe estar en discusiones rancias de dónde poner o alzar monumentos en rotondas, sino más bien ocupado de que lo que se haga en la capital no sólo signifique maquillaje para los capitalinos, que al final son destruidos cuando la cuenca desde sus partes altas, da respuestas negativas sedimentando vías, cauces, tragantes y, lo peor, barrios enteros, los más pobres, subrayó.
Lara manifestó respecto de la construcción de la infraestructura vial, que en su mero inicio --desde su planificación--, debe tomar en cuenta dos factores relacionados con el ambiente:
Primero, la amenaza, que significa el términos de protección del ambiente, al construir determinada vía.
Y la otra, lo que el ambiente puede causar a la infraestructura, generalmente una construcción de carretera.
En Nicaragua en las últimas décadas no se tomaban en cuenta los efectos o el comportamiento que tiene una cuenca hidrográfica, que es la que rodea por ambos lado el cruce de una carretera o infraestructura vial.
Respetar cuencas
La cuenca hidrográfica tiene comportamiento positivo o negativo en dependencia del manejo que se hace sobre ella, ya sea protegiendo los suelos, sus cuerpos de agua, o bien destruyendo la cubierta vegetal, lo que provoca alteraciones en el curso de las aguas que de manera natural han tenido desde su existencia misma.
Fue hasta después del Mitch que se comenzó a tomar en cuenta estos flujos de aguas naturales que se producen en las cuencas hidrográficas.
Antes, los ingenieros hidráulicos se daban el lujo de mover hasta el curso de un río, con tal de pasar un puente sobre él, o a su vez desviando el curso para dar paso a una concepción de manejo hidráulico totalmente errónea, criticó.
Lo que sucede en la Carretera Panamericana Sur, en el sector de la Quinta Angélica o “Casa Embrujada”, es producto de los fenómenos antropogénicos, o sea la acción de la mano del hombre en el medio natural, sostuvo.