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“El Che, un Santo laico”

* "Hay compañeros que guardan como reliquia las figuras de los mártires y son capaces hasta de ponerle una vela, pero en la práctica actúan totalmente diferente al ejemplo de estos héroes”, dijo el general Hugo Torres

Edwin Sánchez

El FSLN, contrario al ejemplo que el Che Guevara inspiró a sus líderes en los años 70, asumió en la actualidad “valores, modalidades y comportamientos de derecha, y adoptó como cuestión de principios elementos ideológicos no revolucionarios”, aseguró en Managua el único guerrillero que participó en las dos acciones que aceleraron la caída del régimen de Anastasio Somoza Debayle: el 27 de diciembre de 1974 y 22 de agosto de 1978.
El hoy General en Retiro, Hugo Torres Jiménez, dos veces “1” en los asaltos a la casa de Chema Castillo y la toma del Palacio Nacional, que dirigieron Eduardo Contreras --caído en 1976-- y Edén Pastora, respondió así a la pregunta de cuánto del Che Guevara, asesinado hace 38 años en Bolivia, quedaba en el FSLN jefeado por el ex presidente Daniel Ortega Saavedra.
Torres por otra parte, coincidió con el doctor Irving Dávila, ex líder del Centro Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (CUUN) y del Frente Estudiantil Revolucionario (FER), canteras de cuadros que alimentaban al entonces proscrito FSLN, en que el Che fue un factor de inspiración por su ejemplo y comportamiento ético consecuente.
“Alejados de principios revolucionarios”
A 38 años del asesinato de Ernesto Guevara en Bolivia, ¿qué tanto del Che Guevara queda en el actual FSLN?
“Es muy poco, poquísimo. El problema es que hay una gran paradoja en muchos compañeros. Por un lado guardan como reliquia las figuras de los héroes, de los mártires, y son capaces hasta de ponerle una vela y de suspirar cuando los recuerdan. Pero, la otra parte de la paradoja es que en la práctica actúan totalmente diferente al ejemplo de estos héroes, alejados de los principios que estos héroes propugnaron y defendieron”.
Consideró que hoy estamos “en otra etapa de la historia, llevamos la lucha política en situación legal y eso posiblemente enreda y confunde a muchos compañeros y les termina haciendo adoptar --en aras de una expresión táctica-- modalidades y comportamiento de derecha”.
Expresó que “en eso hay que tener cuidado para no contagiarse”.
Cuestionó a la dirección del FSLN que “ha confundido lo táctico y lo estratégico, y esa confusión se ha tenido que pagar con cuotas de ideología que han ido arrastrando a muchos compañeros hacia el terreno de la derecha, en el sentido de que en aras del manejo táctico, se han venido haciendo cosas que van arrastrando a las formas tradicionales clásicas de hacer política a las fuerzas de la derecha”.
“Pero no sólo en la forma”, agregó, “sino que adoptan valores y como cuestión de principios elementos ideológicos no revolucionarios, propios de la derecha, y muchos no se dan cuenta porque todos los justifican a la luz de la táctica, de la consideración coyuntural”.
“Transgreden límite de ética y no se dan cuenta”
“Muchos no se dan cuenta de que transgredieron el límite que la ética pone para los revolucionarios, entonces se volvió difusa la línea de la ética y cuando eso se vuelve gaseoso, ya no sabes a qué atenerte, ni en tu fuero interior ni en tu actuación como organización, porque siempre le vas a encontrar una justificación”.
El ex guerrillero señaló que “todo eso se manifiesta con el discurso antiimperialista, de una supuesta alianza antioligárquica que algunos ideólogos del Frente han calificado así, cuando lo que están en juego son otros intereses por parte de la cúpula del PLC, y otros intereses por parte de la dirigencia del FSLN.
“Se quiere encontrar una justificación histórica a esta alianza cuando no la tiene. Simplemente es una alianza táctica, simplemente para ganar espacios de poder y sostener esos espacios. No importaría tanto que así sucediera, si no se tuviera que pagar un costo tan alto en términos políticos, ideológicos y morales”, subrayó.
Consideró, sin embargo, que “las alianzas y pactos son normales en la vida política, pero cuando se convierten en un fin en sí mismo, son nocivos para la nación, por lo tanto están muy alejados de los valores y principios revolucionarios, de los objetivos que debe perseguir una fuerza revolucionaria, porque se convierten en un fin en sí mismo”.
“Un legítimo paradigma”
Irving Dávila, quien pasó de las aulas universitarias a unirse a la guerrilla dirigida por el legendario comandante Henry Ruiz en las montañas nicaragüenses, recordó que el revolucionario argentino muerto a los 39 años, “fue un legítimo paradigma, una figura emblemática que nosotros queríamos alcanzar: ser como el Che”.
“Lo que leíamos de él, su esfuerzo, su participación en la Sierra Maestra, su pensamiento político nos guiaba, como también dirigía nuestra actuación el ideario de Sandino. El pensamiento del Che era el ideal de guerrillero, el compromiso de la acción y como había sido una revolución triunfante, el anhelo de triunfo de los jóvenes de la época. Fue un gran estímulo”.
“Nos atrevíamos a utilizar la imagen del Che en las camisetas, y salíamos en las noches, clandestinamente, a hacer las pintas del Guerrillero Heroico en las paredes de las ciudades”, dijo.
¿El Che ha quedado actualmente como una especie de santo sin promesantes?
“Los revolucionarios de ayer no celebran hoy este tipo de efemérides, y precisamente, a pesar de los altibajos de los procesos políticos y de las fuerzas de izquierda, es extraordinario que la figura del Che haya permanecido casi inmutable y más bien en crecimiento. Su imagen, buscada sobre todo por las nuevas generaciones, significa que la juventud sigue buscando referentes, necesita de ellos. Y los encuentra en el Che.
“Para las viejas generaciones que ya tienen intereses creados, que han tomado otro derrotero distinto al que tenían en su propia juventud, hoy en día lo han olvidado y sólo utilizan el icono para su propaganda política, pero vacío de contenido”.
¿Cuánto de estatura moral se podría percibir en la dirección del FSLN, en estos tiempos de alianza con el señor de El Chile?
“Evidentemente en términos de manifestación del pensamiento político del Che, uno no ve absolutamente nada, ni de Sandino. El General odiaba los pactos y el Héroe de Santa Clara aborrecía las traiciones. Todo lo que está pasando el día de hoy, el Che lo estaría condenando. Y todos los héroes nuestros, el mismo Rigoberto López Pérez.
Por su parte, el general Torres dijo que el Che “encarnaba un elemento de primer orden imprescindible para todo revolucionario: una ética a toda prueba, que es una referencia que los pueblos tienen de las fuerzas de izquierda”
“Los pueblos no le reclaman ética a las fuerzas de la derecha, le reclaman un comportamiento ética a las fuerzas de izquierda, porque dan por sentado que las fuerzas tradicionales de la derecha, a las que conocen muy bien, no tienen un paradigma ético”.
¿Desgastarán su imagen los biógrafos que en sucesivas libros lo revelan como un hombre despiadado, ejecutando enemigos en La Cabaña, tras el triunfo de la revolución cubana?
“En absoluto. Era producto de una revolución, en el ejemplo que ponés. La revolución cubana tenía normas a seguir y el Che, siendo uno de los principales tenía que aplicarlas. El hecho de que la revolución nicaragüense no haya tenido paredón, no niega el valor que otras revoluciones hayan tenido en su momento por haber tenido guillotina como en la Revolución Francesa. No era un afán vengativo, sino un afán de justicia. Si existe silla eléctrica en Estados Unidos y otras formas de aplicar la pena de muerte en otros países, no podemos considerarlos afanes vengativos de la sociedad, sino expresiones de justicia, tal como lo tienen conceptualizados en esos países.
“Debemos considerar que los revolucionarios no son ángeles, son seres humanos, tienen pasiones, tienen virtudes, tienen defectos. Lo que hay que valorar es si las virtudes son mayores que los defectos”.
¿No es el Che un santo laico?
“Pues viene siéndolo, como Carlos Fonseca, en el sentido de que se desprendieron de ellos mismos en absoluto, para entregarse a la causa de la humanidad. Era el que más aparecía con Fidel y al mismo nivel, y sin embargo abandonó su cargo, los privilegios que da el poder y se fue a pelear por la causa de otros pueblos, primero al África y luego a Bolivia, donde es asesinado por órdenes de la CIA.
“Si ser santo es ser desprendido de uno mismo para entregarse a la causa de los demás, el Che es un santo laico”.