Nacional

Ticos se militarizan

*Mientras Nicaragua se desgasta en irracional lucha política, los ticos modernizaron sus “Fuerzas de Seguridad Pública” *Abierta cooperación militar para un país que internacionalmente se jacta de “no tener Ejército” *Estados Unidos ha sido el más beligerante en aportar apoyo bélico, según los mismos diarios costarricenses

Vladimir López

Mientras Nicaragua se ha venido desgastando en una irracional lucha política interna, cuyas consecuencias todavía son impredecibles, los ticos vienen fortaleciendo un inmenso aparato militar que llaman “Fuerzas de Seguridad Pública” --ellos se jactan de no tener Ejército--, con el apoyo de España, Estados Unidos, Francia y México.
Lo anterior se desprende de un vistazo “a vuelo de pájaro” que realizamos en los archivos de los diarios costarricenses La Nación, Al Día, Prensa Libre y La República, donde se refleja que de 1998 a 2000 los ticos desarrollaron un proceso de fortalecimiento institucional y de modernización de sus “Fuerzas de Seguridad Pública”, que alcanzaron mayor equipamiento que el mismo Ejército de Nicaragua.
Ese proceso se inició tras el ascenso al poder del ex presidente Miguel Ángel Rodríguez, quien logró atraer la cooperación militar de España, Francia, México y Estados Unidos, siendo este último país el más beligerante en aportar apoyo bélico, porque logró suscribir un acuerdo de patrullaje conjunto para el enfrentamiento al narcotráfico que opera en las aguas costarricenses como ruta de tráfico hacia del norte de América.
La asistencia gringa
El seis de noviembre de 1998, el Poder Ejecutivo de Costa Rica presentó ante la Asamblea Legislativa un proyecto de ley de patrullaje conjunto entre el gobierno de San José y Estados Unidos, el cual fue aprobado el 29 de septiembre de 1999. El Convenio estableció que los ticos se verían fortalecidos por la ampliación de la asistencia militar de parte de los norteamericanos.
Curiosamente, de forma paralela a ese acuerdo, se aprobó una Ley Creadora del Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica, sustituyendo al Servicio de Vigilancia Marítima, que era considerado como inoperante y con pocas posibilidades para operar en conjunto con los marinos de EU.
Además de los pasos en materia de enfrentamiento conjunto al narcotráfico, salió a luz el interés de crear un centro operativo permanente en territorio tico. En ese entonces, el Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Charles Wilhelm, anunció la necesidad de establecer una base antidrogas en el Aeropuerto “Daniel Oduber”, de Liberia, en la provincia de Guanacaste, curiosamente ubicada en uno de los territorios que solía ser de Nicaragua.
Llama la atención que Wilhelm consideró en ese entonces la activación de una Zona de Operación Avanzada en el noroeste de Costa Rica, para sustituir la pérdida de la base Fuerza Aérea Howard en Panamá con el pretexto de darle cobertura a las rutas del Pacífico oriental, muy utilizada por los tentáculos del narcotráfico internacional.
Lluvia de recursos
Obviamente, que la estrategia de Costa Rica de patrullar en conjunto con los Estados Unidos les brindó la magnífica oportunidad para recibir una generosa ayuda para la adquisición de medios técnicos modernísimos, así como para obtener medios aéreos y navales, avituallamiento y asesoría para la capacitación de personal, mejoramiento de las instalaciones físicas, etc.
En marzo de 1999, Estados Unidos destinó 15 millones de dólares a Costa Rica para mejorar la operatividad del Servicio Nacional de Guardacostas. Con esos fondos adquirieron una lancha patrullera “Boston Miller”, la que fue asignada para patrullar las aguas jurisdiccionales en el mar Caribe.
Antes de la llegada de esa lancha, Costa Rica apenas poseía una flota de diez embarcaciones en mal estado. Pero, poco a poco, ha ido conformando una fuerte fuerza naval.
Entre abril y mayo de 1999, especialistas de la Fuerza Naval y de la inteligencia de Estados Unidos efectuaron estudios en las bases navales de Costa Rica, especialmente en Puntarenas y el Mohin para determinar los requerimientos de las mismas.
Los integrantes del Servicio Nacional de Guardacostas recibieron capacitación de parte de efectivos de la marina de guerra de Estados Unidos en la Base escuela “El Murciélago”, ubicada en la provincia de Guanacaste.
En ese orden, Costa Rica, a fines de 1999, envió a Estados Unidos un grupo de 25 miembros del Servicio de Vigilancia Marítima para ser capacitados en el uso de las nuevas unidades que les donaron.
En octubre de 2000, la base naval de Mohin fue reforzada con nuevo personal y con equipos donados de Estados Unidos. En diciembre de 1999, los gringos donaron a Costa Rica un helicóptero Bell 212 y una lancha patrullera llamada “Santamaría”.
Un mes antes, en septiembre de 2000, Estados Unidos entregó a los ticos tres helicópteros Blackhawk UH-60. Dichos medios fueron asignados al Escuadrón Aéreo. Esos aparatos están dotados de medios de exploración diurna y nocturna, y pueden transportar hasta 14 efectivos militares. Esos medios permanecen en el hangar del Ministerio de Seguridad Pública, ubicado en el Aeropuerto “Juan Santamaría”, con matrículas TI-R 001, TI-R 002 y TI-R 003.
Inicialmente, esos helicópteros fueron piloteados por militares estadounidenses, mientras los pilotos ticos eran entrenados. Al parecer ya son costarricenses lo que vuelan en esos medios. Con la llegada de esos helicópteros los norteamericanos descansaron un poco, ya que antes, el apoyo aéreo a Costa Rica le llegaba desde la base Palmerola, Honduras.
Para esos días se conoció en los medios ticos que Estados Unidos entregó de forma escalonada equipos de comunicaciones y les instalaron una red computarizada para garantizar el traslado de datos de inteligencia sobre la presencia en territorio costarricense de embarcaciones o aeronaves sospechosas en el tráfico de drogas.
Antes, en mayo, el ministro de Seguridad Pública, Rogelio Ramos, negoció con funcionarios de Estados Unidos el incremento de dos millones de dólares para 2001. Dicho monto ascendió en nueve millones de dólares.
“Codeados con los marines”
El fortalecimiento de la Fuerza Naval de Costa Rica fue acompañado por ejercicios conjuntos con los marines de EU, con quienes realizaron ejercicios y operaciones conjuntas en varias ocasiones.
En septiembre de 1999, los ticos realizaron un simulacro en las aguas del Pacífico, donde participó el navío de guerra norteamericano “Monroe” con 160 tripulantes a bordo. Posteriormente, realizaron en conjunto la operación “estrangulamiento”, la cual se desarrolló durante dos semanas en las costas del Pacífico, la cual estuvo dirigida contra el narcotráfico, la pesca ilegal y tráfico de inmigrantes. En esa operación participó por Estados Unidos el buque USS Firebolt, el cual está dotado de un equipo de radar, cámaras infrarrojas, seis ametralladoras, misiles “Stinger” y 28 marines. En esa operación contaron con el apoyo aéreo de un helicóptero norteamericano.
Otro ámbito de esas operaciones conjuntas fue la realización de la operación antidrogas “Cielos Centrales”, en la cual participaron tres helicópteros norteamericanos y unidades antinarcóticos ticas. El área donde se llevó a cabo la maniobra fue la provincia de El Limón, donde destruyeron 622 plantas de marihuana. Tras ese operativo, las autoridades ticas aseguraron que los narcotraficantes pospusieron el uso del territorio costarricense como bodega de estupefacientes.
La ayuda española
Para inicios de 2000, el Ministerio de Seguridad Pública inició una profunda reorganización con apoyo del gobierno de España. Los ticos unificaron los programas de entrenamiento en la Guardia de Asistencia Rural, Guardia Civil, Policía de Tránsito, Migración, Fiscalía, Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional.
Asimismo, crearon el Grupo de Análisis Técnico de la Información, GATI, el cual cuenta con su propio edificio ubicado en el barrio El Zapote, en San José. Ese lugar es conocido por los mismos ticos como el “Piso de la Inteligencia”.
Llama la atención que para esa época, los ticos fortalecieron sus relaciones de cooperación con la inteligencia hondureña, a través de la cual mantienen un permanente control informativo sobre objetivos de interés para ambos países acerca de Nicaragua.
Nueve mil efectivos y centenares de agentes
El dato público que se maneja en Costa Rica sobre la Fuerza de Seguridad es que cuenta con casi nueve mil efectivos y centenares de agentes de inteligencia y encubiertos. El desarrollo alcanzado por ese aparato militar denominado Fuerzas de Seguridad Pública es evidente. Cuentan con mejores medios aéreos, navales y automotores que el Ejército de Nicaragua.
Costa Rica forma parte de un engranaje estratégico de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, por lo que no se descarta que la presencia militar norteamericana llegue a convertirse en una presencia permanente, con el objetivo de seguir fortaleciendo el aparato militar tico.
Durante el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez se contempló obtener la sede regional de un centro multilateral antidroga con el claro objetivo de acceder a mayores recursos financieros para el aseguramiento de sus fuerzas de seguridad. Esa pretensión todavía se encuentra en los planes del gobierno, pero muy poco se habla de ello, por la misma característica discrecional con que actúan los vecinos del sur.
Pero, el elemento central que debe preocupar a Nicaragua por las ambiciones ticas sobre el río San Juan, es la existencia de excelentes condiciones para desarrollar acciones de inteligencia en perjuicio de los intereses de nuestra nación, y, peor aún, el acercamiento con Honduras para conspirar contra Nicaragua.
Con el caso del río San Juan, los ticos están siendo desenmascarados en sus posiciones oportunistas, y, sobre todo, por el descaro de proclamarse civilistas cuando se encuentran mejor armados que Nicaragua y querer el río para realizar, entre otras cosas, operaciones militares.