Nacional

Alemania y su revolución pacífica

* Hace quince años que Alemania está oficialmente reunificada. El 3 de octubre de 1990, la República Democrática Alemana, RDA, se unió a la República Federal Alemana, RFA, un día que celebra la única revolución exitosa en la historia de ese país

Mario Guevara

Ahí estaba, de pie frente a un pedazo de lo que fue el famoso muro de Berlín y todavía me era difícil imaginar una bella ciudad dividida por una construcción de hormigón de una altura de 3 a 4 metros. Sólo las fotos en blanco y negro fueron capaces de apagar mi sonrisa típica de turista frente a la cámara y trasladarme de golpe a una dura historia.
El relato casi frío de un guía turístico explica a grosso modo que, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue dividida en la República Federal Alemana, al occidente, y la República Democrática Alemana, al oriente, también conocida como Alemania Oriental.
Era difícil imaginar que ahí donde tranquilamente me tomé unas cuantas fotos, el 13 de agosto de 1961 obreros de la RDA, apoyados por tropas armadas, empezaban a construir el muro a través del centro de la ciudad de Berlín y alrededor de Berlín del oeste. Los segmentos de concreto se coronaron por un tubo de hormigón para evitar que se pudiera utilizar cuerdas y ganchos en los intentos de saltar el muro.
Mientras el guía turístico relataba aquella historia tan contemporánea, los recuerdos oscuros de películas completaban mi visión de las vigías y la mítica “Faja de Muerte”, con pasillos iluminados durante las noches, fortificados por alambrado, minas terrestres, cables de alarma, y vigilados por perros guardianes. Mi presencia en el lugar me indicaba que la realidad superó un millón de veces la ficción.
En efecto, el muro medía 107 kilómetros de longitud. Fuera de la ciudad de Berlín la frontera se cerró por la llamada “Línea de Demarcación”: una amplia zona fuertemente vigilada en la que los ciudadanos no debían entrar.
La República Federal Alemana debió cambiar su capital a la ciudad universitaria de Bonn, que poseía tendencias capitalistas, con completa comunicación económica con los países de occidente, abriéndose al desarrollo económico, tecnológico y científico.
La República Democrática Alemana tuvo un proceso más complicado, puesto que al crearse esta nación cayó bajo la influencia de la URSS, la cual implantó un sistema socialista centralizado. Esta república conservó Berlín como su capital.
El gobierno de la RDA declaró el muro de “baluarte antifascista” que debía evitar las “acciones imperialistas” del oeste. En realidad, el muro se construyó para prohibir a sus propios ciudadanos a escaparse de la república democrática oriental. (Sólo entre enero y agosto de 1961 se contaron 160 mil refugiados.)
Entre el 13 de agosto de 1961 y el 10 de noviembre de 1989, cuando el muro se derribó, 39 mil personas consiguieron superar el “baluarte”. La mayoría de ellos se escapó en los años 61 y 62, mientras que las medidas del cierre no funcionaban a tope.
Los números del muro
Durante casi treinta años unas 100 personas murieron en el intento de escaparse al oeste: más de la mitad de ellos a tiros, algunos se ahogaron en los ríos de la frontera, otros murieron al haberse tirado de edificios al lado de la frontera. La primera víctima fue Peter Fechter, en 1962, el último Chris Gueffroy, en 1989.
Es el 3 de octubre de 1990, después de más de cuarenta años, cuando Alemania vuelve a estar unificada. La Revolución Pacífica en la RDA y el visto bueno de las potencias victoriosas de la Segunda Guerra Mundial posibilitaron la reunificación de Alemania.
“Triunfó la voz del pueblo”
Recientemente conversé con el señor Gregor Koebel Embajador de la República Federal de Alemania en Nicaragua, y destacaba que 1990 fue un año histórico para Alemania y Nicaragua. “Alemania vivió la única revolución exitosa de su historia, y además una revolución pacífica.
En Nicaragua también se vivió un gran cambio. En ambos países se escuchó y triunfó la voz del pueblo”.
Para el señor Koebel, el balance después de 15 años es positivo, hay muchos logros, pero también persisten problemas. Agrega que recién ha llegado de un viaje a Alemania y ha podido palpar directamente los avances en el Este de Alemania.
En Nicaragua, las dos asociaciones de ex becarios también se han unificado, así como las dos sedes diplomáticas que existían.
No puedo negar que me encantan los finales felices en la historias, y es por eso que no puedo dejar de contar que la unificación también tocó la vida personal de mucha gente, en cuenta la del embajador Koebel, quien nos confió que gracias a la unificación tuvo la dicha de conocer a su actual esposa, quien es originaria de la ex RDA.