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Motín en un avión y los diálogos espeluznantes


Matthew L. Wald / The New York Times



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La idea de que un avión fuera secuestrado el 11 de septiembre de 2001 era impensable, incluso para muchas personas que pudieron haber respondido a tiempo para cambiar el rumbo de las cosas. Una de ellas era el capitán Jason Dahl, del vuelo 93 de United, que aquel día despegó de Newark con dirección a San Francisco.


El vuelo 93, que se estrelló en Pensilvania, quedó grabado en la memoria de los estadounidenses desde que se enteraron de que los pasajeros se unieron y trataron de entrar a la cabina de mando, donde estaban los secuestradores. Nuevos detalles del secuestro y de la rebelión de los pasajeros se dieron a conocer en el reporte presentado ayer por la Comisión del 11-S.


Ed Ballinger, un controlador aéreo de United Airlines, que sabía que el vuelo 175 había sido secuestrado y estrellado contra la torre sur del World Trade Center (WTC), envió un mensaje a los otros aviones que tenía bajo su supervisión esa mañana, uno de ellos el United 93.


¡Cuidado en cabina de mando!


En el mensaje, enviado a las 9:23 a.m., Ballinger decía: “Tengan cuidado con cualquier irrupción a la cabina de mando. Dos aviones se estrellaron contra el WTC”.


A las 9:26, el capitán Dahl contestó el mensaje: “Ed, confirma el último mens., por fav., Jason”.


Dos minutos después, los secuestradores atacaron al capitán Dahl y a su primer oficial de vuelo.


A diferencia de lo que sucedió con los otros aviones secuestrados, el vuelo 93 siguió transmitiendo por la radio durante el enfrentamiento en la cabina de mando. El capitán y el primer oficial hicieron un llamado de auxilio y, 35 segundos después, uno de ellos gritó: “¡Oigan, salgan de aquí! ¡Salgan de aquí!”.


Pasajeros llaman a tierra por celulares


Poco después, los pasajeros dijeron haber visto dos cadáveres afuera de la cabina, que probablemente eran los de los pilotos. De acuerdo con el informe de la Comisión del 11-S, cuando los secuestradores tomaron el control del avión, sabían que los pasajeros estaban usando sus teléfonos celulares y los existentes en la nave para llamar a tierra, “pero eso no pareció importarles”.


Sin embargo, la información recibida por los pasajeros en esas llamadas los estimuló a irrumpir en la cabina. De los 33 pasajeros que iban en el avión y que no eran secuestradores, por lo menos 10, y dos de los miembros de la tripulación, hablaron con gente en tierra y al menos cinco de las llamadas incluyeron discusiones sobre el WTC.


“Todos corren a primera clase. Adiós”


A las 9:57, unos siete minutos antes de que el avión se estrellara, una de las pasajeras concluyó su conversación telefónica diciendo: “Todos están corriendo hacia primera clase. Tengo que irme. Adiós”.


El informe indica que Ziad Jarrah, el secuestrador a cargo de pilotar el avión, trató de hacer maniobras agresivas en el avión que le permitieran mantener el control de la cabina y alejar a los pasajeros, pero aparentemente no funcionó, porque la aeronave se estrelló en la zona rural de Pensilvania.


Destino, capital del poder: Washington


El informe no aclara si el objetivo de los secuestradores era la Casa Blanca o el Capitolio, pero sí señala que los secuestradores sintonizaron una radio en la frecuencia de una torre de control del Aeropuerto Nacional, justo al otro lado del río Potomac, eliminando cualquier duda sobre su destino: Washington.


Tres segundos después de las 10:00, Jarrah exclama: “¿Eso es todo? ¿Aquí termina?”.


Pero otro secuestrador responde: “No, todavía no. Cuando vengan, terminamos con todo”.


También se escucha a los pasajeros enfrentarse a los secuestradores, mientras Jarrah maniobraba el avión hacia arriba y hacia abajo. Uno de los pasajeros dijo: “¡A la cabina! ¡Si no entramos, moriremos!”.


Luego, uno de los pasajeros gritó: “¡Empújalo”. Expertos de aviación creen que el pasajero se refería a un carrito de comida que probablemente fue utilizado para tratar de abrir la puerta de la cabina de mando.


“¡Tira de la palanca y estréllalo!”


Jarrah “suspendió las maniobras violentas” a las 10:01, según el reporte, y dijo: ¡Alá es el más grande! ¡Alá es el más grande!”. Luego preguntó a otro secuestrador que estaba en la cabina “¿Eso es todo? Es decir, ¿lo estrellamos?”, a lo que el otro respondió: “¡Sí, tiras de la palanca y estréllalo!”.


“Los secuestradores siguieron controlando el avión, pero debieron haber pensado que los pasajeros estaban a unos segundos de entrar”, indica el informe, sugiriendo que fueron los secuestradores quienes estrellaron el avión en Shanksville, Pensilvania, “a unos 20 minutos de llegar a Washington”.


En el documento de 567 páginas se detallan los numerosos errores de los sistemas de seguridad que permitieron que se llevaran a cabo los ataques.


El Informe Oficial sobre el 11 de septiembre


“La cabina no responde, alguien fue apuñalado en la clase ejecutiva... creo que estamos siendo secuestrados”. Ese fue el primer mensaje donde se supo que algo extraño estaba sucediendo ese martes 11 de septiembre de 2001 y lo recibió la oficina de reservas de American Airlines en Carolina del Norte a las 8.19 de la mañana. Al otro lado de la línea estaba Betty Ong, una de las azafatas del vuelo 11 de American, quien logró comunicarse desde un teléfono de la parte trasera del avión. Luego, el aparato se estrellaría contra la Torre Norte del World Trade Center.


Develan errores en seguridad


El hecho es relatado en el Informe final de la Comisión del Congreso que investigó las fallas de seguridad del 11 de septiembre, entregado al presidente George W. Bush. El texto de 567 páginas detalla los sucesos de ese día y consigna los errores de los sistemas de seguridad y de los agentes de inteligencia, que “no entendieron” la gravedad de la amenaza.


Por ello, la comisión propuso crear una dirección nacional antiterrorista. “El reporte establece recomendaciones muy constructivas y espero poder estudiarlas pronto”, dijo Bush.


Casa Blanca se enteró por CNN


Entre las revelaciones más sorprendentes del informe está el hecho de que cuando el primer avión impactó el World Trade Center (WTC) a las 8.46 -27 minutos después de que Ong informara del secuestro- ningún miembro de la Casa Blanca sabía que la nave había sido secuestrada. Según el documento, “la mayoría de las agencias federales supieron del ataque en Nueva York a través de CNN”.


Ese fue también el caso del vicepresidente Dick Cheney, quien salía de una reunión cuando un asistente le dijo que encendiera la televisión porque un avión había chocado contra el WTC. Bush, en tanto, se enteraría a las 8.55, aunque en esa ocasión se le dijo que sólo se trataba de un avión pequeño.


Terroristas se comunican


Según la investigación, el primer grupo de secuestradores llegó al Aeropuerto Logan de Boston a las 6.45 del día 11. Siete minutos más tarde, Mohamed Atta, el líder del grupo, recibió en su celular una llamada de Marwan al Shehhi, líder del segundo equipo.


Fue el último contacto entre ambos. Atta y los otros cuatro secuestradores comenzaron a abordar el vuelo 11 de American, que impactaría la primera Torre y, a pesar de ser sometidos a revisiones especiales, sus armas no fueron halladas.


Minutos después, en otro terminal del mismo aeropuerto el segundo grupo de secuestradores comenzó a embarcarse en el vuelo 175 de United Airlines, que golpearía la segunda Torre. A dos miembros del grupo debieron repetirle las preguntas de rutina sobre seguridad porque no hablaban bien inglés y parecían no tener experiencia en viajes aéreos comerciales.


Funcionó detector, pero...


Además, varios secuestradores activaron detectores de metales, pero los encargados de seguridad los dejaron pasar. Los fallos de seguridad fueron las primeras de una serie de errores que aprovecharon los hombres de Al Qaeda.


Según la comisión, pese a la advertencia de Betty Ong a las 8.19 y de que la oficina de la Administración Federal de Aviación de Boston confirmó a las 8.25 que algo malo sucedía en el vuelo 11 de American, la Fuerza Aérea fue notificada ocho minutos antes del primer impacto.


Piden un F-16


“Hola, aquí la Unidad de Manejo de Tráfico Aéreo de Boston de la FAA. Tenemos problemas aquí. Hay un avión secuestrado que se dirige a Nueva York y los necesitamos, necesitamos a alguien que envíe unos F-16 allí y nos ayude a solucionar esto”.


Ese fue el mensaje que recibió el grupo de Defensa Aérea del Noreste de Estados Unidos (Norad) a las 8.33. “¿Es real o es un ejercicio?”, fue la respuesta del oficial a cargo. “No, no es un ejercicio”, aclaró de inmediato la FAA.


A pesar de ello, ningún avión del Norad llegó a tiempo para impedir los atentados. Además, la intercepción de un mensaje de los terroristas donde decían “tenemos varios aviones”, generó más confusión. Por ejemplo, a las 9.41 se envió a dos cazas tras el vuelo Delta 1989, que erróneamente se creía que estaba secuestrado, pero no se hizo nada contra el vuelo United 93 que sí estaba en manos de los terroristas y se estrellaría cerca de Pittsburgh.


En Paquistán sabían de ataques


En la víspera de la publicación de su informe, la Comisión 11/9 recibió un documento desde Paquistán, que denunciaba que la inteligencia de esa nación supo antes sobre los ataques. El documento, de una fuente paquistaní anónima y de alto nivel, también informa que Osama bin Laden ha estado recibiendo tratamiento periódico de diálisis en un hospital militar en Peshawar, en Paquistán.