Nacional

"Fui Brigada Roja, pero no participé en muerte de Moro"

* Familia ligada a los papas, y se creó entre jardines del Vaticano y Capilla Sixtina * Condenado en ausencia a varias cadenas perpetuas, descalifica todos los cargos que le hacen * La ley lo protege aquí, pero teme un "operativo contra su familia"

— Joaquín Tórrez A. —

La vida perseguida de Alessio Casimirri;


Del Vaticano a las Brigadas Rojas y a Nicaragua;


* Se nacionalizó nicaragüense en 1988. Las leyes lo protegen, pero teme que lo deporten "porque el gobierno de Nicaragua es entreguista"
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* Siempre ha evitado hablar porque teme que manipulen su caso. Accedió a entrevista con EL NUEVO DIARIO pese a que diarios italianos le han ofrecido miles de dólares por su historia.
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* Una vida poco conocida: desde nińo jugó en el Vaticano porque su padre fue portavoz papal durante 30 ańos. La amistad más notable: el papa Pablo VI
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Alessio Casimirri Labella sabe lo que es pasar de la gloria al patíbulo. Vive ;
en Nicaragua desde hace 21 ańos, pero de ellos, según él, sólo los primeros diez fueron de felicidad. "Los últimos once han sido de persecuciones sin razón ;
porque me acusan de muchas cosas que no he hecho", dice.;


Casimirri es un ex italiano que se hizo nicaragüense en 1988, y es perseguido desde entonces por el gobierno italiano, para que responda por delitos cometidos por el grupo guerrillero al que perteneció a finales de los ańos 70: las Brigadas Rojas, las acusadas de haber secuestrado y asesinado al político italiano Aldo Moro, a inicios de 1978. Moro, entonces de 62 ańos, era presidente del Partido Demócrata Cristiano italiano. ;


Según las crónicas de la época, el 16 de marzo de 1978, pasadas las nueve de la mańana, 19 miembros de las Brigadas Rojas, en Vía Fani, Roma, asaltaron la caravana en la que iba el político. Moro fue secuestrado en el asalto en el que, además, murieron cinco de sus guardaespaldas. ;


Aquí iniciaron 55 días de cautiverio que sacudieron Italia, y que diarios influyentes de ese país llaman "los 55 días más trágicos en la historia de la república". Los "brigadistas" exigían la liberación de 13 militantes detenidos. ;


En el caso intervino el mismo papa Paulo VI, pero fue inútil. ;


La tragedia se completó el nueve de mayo, cuando Moro fue asesinado y su cuerpo encontrado en el baúl de un carro en el centro de Roma. A raíz de esto se tejieron miles de conjeturas, una de ellas, que las "Brigate Rosse", disueltas ańos después, actuaron confabuladas con la mafia. ;


Muerto Moro, "cantaron" los miembros de ese grupo que habían sido detenidos de previo. Involucraron a muchos de ellos y fue así que en enero de 1983, más de veinte fueron condenados a cadena perpetua. Casimirri fue condenado en ausencia a cadena perpetua en 1989. Pero 26 ańos después de los hechos, desde su casa ubicada al sur de Managua, Casimirri asegura que no participó en el secuestro y asesinato de Aldo Moro. ;


"FUI BRIGADA ROJA" ;


Casimirri es un hombre escurridizo. Cuando se le toca su vida de 20 ańos antes, lleva todo al molino de su vida en Nicaragua. "Es que yo no soy italiano, soy nicaragüense, mi familia es de aquí y sólo me interesa este país", dice con un inconfundible acento mitad espańol, mitad italiano. ;


Desde 1983 vive en Nicaragua, adonde llegó en abril de ese ańo en un vuelo de la línea rusa Aeroflot, vía Italia, París, Moscú. Pero insiste: "Llegué de forma legal". La aclaración es porque, según él, más de una vez lo han acusado de haber entrado al país, ilegal, protegido por el gobierno del FSLN y con el nombre falso Guido di Giambatistta. ;


"Yo me nacionalicé como Alessio Casimirri en 1988", asegura. La nacionalidad la tiene también porque se casó con una nica, Raquel García Jarquín, con quien tiene ya tres hijos, uno de 19 ańos, una hija de 16 y el último de cinco y medio --que tiene Síndrome de Down--, adoptado en el centro para nińos desamparados, El Pajarito Azul. ;


Actualmente tiene un restaurante de mariscos, llamado La Cueva del Buzo. Está en el kilómetro 12 de la carretera Managua-El Crucero, y todo lo que cocinan él lo extrae del mar. No en vano es un experto submarinista, con una hoja de vida llena de cursos y entrenamientos para amantes de esa profesión. ;


Con todo lo normal que parece su vida, ante las autoridades no se quita el estigma de haber sido un "Brigada Roja". El no lo niega: "Fui de las brigadas, pero es que ser de las brigadas era como pertenecer al FSLN; como todo ciudadano yo tenía mi ideología", dice. Y como para despejar acusaciones sigue: "Pero nunca estuve en el atentado contra Aldo Moro".;


"Ese día yo estaba dando clases en una escuela de Educación Física, a personas con algún tipo de discapacidad; como todo el mundo, me di cuenta del secuestro hasta que pasó", dice. ;


Pero, para el gobierno italiano, Casimirri --al que llamaban "Camilo"-- sí estuvo en el atentado a Moro. Era miembro de la "columna romana" de la brigada, y uno que "empuńó una de las pistolas con que se ejecutó el secuestro". En esta acción, dicen en Italia, también participó Rita Algranatti, "Marzia", ex mujer de Casimirri y capturada hace dos semanas en Egipto. ;


Por el caso Moro y otros atribuidos a las Brigadas Rojas, a Casimirri lo condenaron a once cadenas perpetuas, 24 ańos y tres de aislamiento diurno. A su favor, Casimirri asegura que esas condenas tienen la profundidad y el peso de una hojuela; "porque nunca demostraron que estuve ahí; todo lo deducen de testimonios de personas que declararon como 'arrepentidos'". Ésta es una figura permitida en la ley italiana, en la que se basan muchas denuncias criminales contra terceras personas. ;


En el juicio que le hicieron en ausencia, en 1989, declaró un reo-colaborador de apellido Murucci, viejo "brigadista". Tras varias preguntas sobre el operativo en el caso Moro, le preguntan: "¿Estaba Casimirri en el comando?" "No puedo contestar", fue la respuesta. ;


Para las autoridades, Murucci sabía que Casimirri estuvo, pero no lo precisa. ;


Dedujeron que participó y lo condenaron a seis cadenas perpetuas. A Casimirri estas pruebas le parecen "una payasada". Según el expediente, muchos testimonios fueron de ex brigadistas, uno de ellos de apellido Savasta, a quien le dan mucho peso porque fue uno de los que hizo posible la reconstrucción de los operativos de la brigada en toda Italia. ;


Hay algo que pesa a favor de Casimirri: cuando se cometieron muchos de los asaltos, él ya no era de las brigadas (ni su entonces esposa Algranatti); las habían dejado en 1979 por "diferencias políticas". ;


¿POR QUÉ SALIÓ DE ITALIA?;


"Algranatti, Alvaro Loiacono y yo decidimos salir porque vimos que a inicios de los 80 el aire estaba muy enrarecido", dice Casimirri. Tomaron varios rumbos: Algranatti partió a Argelia, Loiacono a Suiza y yo a Nicaragua; pero no me vine por algo específico, sino porque quería estar en el trópico, cerca del mar y conocer a una mujer morena. Aquí conocí la revolución, la época más bella que he visto en Nicaragua", dice Casimirri. ;


Eso fue en 1983. A partir de ahí, asegura, se dedicó a trabajar en lo que sabía: la pesca y el entrenamiento de buzos de la Cruz Roja y del entonces Instituto de la Pesca, Inpesca. Sus problemas llegaron en 1993, cuando el jefe de Gobernación de esos ańos, Alfredo Mendieta, le quiso quitar sus papeles y lo acusó de ilegal. Para deportarlo. Esos juicios le costaron muchos días de desvelo y hasta el cierre de un restaurante que tuvo: "Mágica Roma".;


Ańos después, la Corte Suprema de Justicia falló a favor de Casimirri, igual que lo han hecho connotados juristas que, al comentar su caso, han dicho que, se debe proteger a Casimirri "porque es nicaragüense".;


Aunque no llega a la paranoia, Casimirri asegura que no se siente tranquilo. ;


Las leyes le protegen, pero teme que el gobierno de Nicaragua, al que cataloga de "entreguista", lo quiera deportar para quedar bien con Italia. ;


Desde que en Egipto capturaron a su ex mujer, Algranatti, su situación se ha complicado. Más de una vez ha visto merodear por su restaurante a personas sospechosas, y eso, según él, le hace temer por sus hijos y su esposa. "No sería raro que monten un operativo y hagan un golpe de mano", dice. ;


Según él, hay muchos cabos sueltos en su caso. Uno es porque lo quieren deportar a él, mientras, de acuerdo con reportes de diarios italianos como La República del día 14 de enero, la mayoría de ex brigadistas rojos están libres en Italia. "Y porque se aprovechan de que este país es pobre y me quieren deportar a mí, mientras en Suiza, a Loiacono también lo protegen los suizos". ;


La razón de fondo, asegura, es que en Italia quieren tapar las quiebras de empresas como la Parmalat, reviviendo los casos de las Brigadas Rojas. "Y creo que van a seguir reviviéndolos porque detrás de la Parmalat vienen más empresas". ;


SU VIDA VATICANA;


Hay quienes ańoran conocer el Vaticano. Y darían su fortuna por entrar a la Capilla Sixtina. Pues eso que muchos sueńan, Casimirri lo vivió desde chiquito, pues su madre, María Ermanzia Labella, aún viva, es ciudadana vaticana, y su papá, Lucciano Casimirri, fue portavoz del Vaticano durante 30 ańos. Desde 1947 al 77. Esa es la estampa desconocida de Casimirri. ;


Un viaje a su árbol genealógico lo lleva inmediatamente a su abuelo materno Tomasso Labella, viejo soldado italiano en la I Guerra Mundial, y Secretario del Vaticano desde 1907 hasta 1957. Luego quedó como Secretario Emérito. ;


Casimirri tiene en su casa verdaderas piezas de colección, como una postal del papa Pío IX a su abuelo ("Cuídese; estamos rezando por usted"), le dice el Papa en una. ;


"Uhh, yo jugaba fútbol en los jardines del Vaticano y en la Capilla Sixtina; una vez, me detuvo el papa Juan XXIII cuando yo andaba corriendo con mi hermana Luisa y otro nińo hijo del jefe de la Guardia Vaticana; nos dijo que hiciéramos menos bulla", dice Casimirri con la tranquilidad de quien masca chicle. De hecho, tiene más de una foto de esa época y hasta una que es reliquia: su primera comunión con sus hermanos Tomasso y Silvia. La misa la celebró el papa Pablo VI.;


Sus padres, Lucciano y María Ermanzia, fueron casados por el papa Pablo VI cuando éste aún era el Obispo Giovanni Batistta Montini. Su papá, Luciano, fue portavoz de los papas Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI. ;


Más aún, fue militar en la II Guerra Mundial: sirvió con la legión italiana en la isla de Cefalonia, Grecia; y fue protagonista de un hecho de rebeldía de los italianos contra los alemanes, luego llevado al cine con la película "La Mandolina del Capitán Corelli", estelarizada por el actor Nicholas Cage y la espańola Penélope Cruz.;


"No sé cómo se dieron cuenta de esa historia, pero mi padre fue el que dio vida a esa película; incluso, sé que la seńora de la que se enamoró mi padre en Cefalonia, vive en Argentina y se llama Nadda. Eso me lo dijo mi madre", afirma Casimirri. ;


Casimirri es un caso de esas vidas extremas. Del Vaticano pasó a las Brigadas Rojas y de ahí a Nicaragua, donde lleva una vida familiar, como un comerciante más, buceando y produciendo documentales sobre la fauna marina nicaragüense. ;


¿Las Brigadas Rojas? "Eso quedó atrás; fui parte, pero no como creen en Italia donde, por eso, han perseguido a mi hermana y a mi madre. Ahora sólo me importa Nicaragua". Su vida, dice, da para dos entregas al mejor estilo de Hollywood.;