Nacional

Una muerte le cambió la vida

* Eddy lamenta ahora no haber crecido con su abuela, la que le ponía mano dura, porque tal vez no se habría hecho vago * Nunca imaginó que vería morir a su mujer con un balazo en el corazón ni que la Policía lo consideraría sospechoso * Después de tanto desorden, está tratando de mejorar su vida y guiar a los chavalos del barrio hacia el deporte

— IVAN OLIVARES B. —

Ver morir en sus brazos a la mujer amada produjo en Eddy Ricardo Alemán Polanco, (Bullaranga) lo que los consejos de su madre y su abuela no pudieron lograr: que dejara la vida desordenada que llevaba y buscara cómo hacer algo útil con su existencia.;


Producto de un hogar roto, Eddy Ricardo se crió hasta los 11 ańos con su papá, de nombre Eddy, y su abuela paterna, dońa Amanda, que trataban de mantener a raya al inquieto muchacho cada vez que sentían que se les escapaba de control allá en Altagracia.;


Con el tiempo, el muchacho comenzó a notar la diferencia entre la rigidez con que lo trataban en esa casa, y las libertades de que disfrutaba cada vez que llegaba donde su madre, dońa Mayra, que no se atrevía a coartarlo porque era poco el tiempo que pasaban juntos, sin saber que, a la larga, eso influiría en el descarriamiento de su hijo.;


Aquella libertad le fue gustando tanto, que en poco tiempo logró convencer a su padre para irse a vivir a la casa de dońa Mayra, en Batahola Norte, donde comenzaría una Ťcarrerať peligrosa en la que desperdiciaría cinco ańos de su vida.;


Ahora, a sus 26 ańos, reconoce que los regańos de su abuela eran Ťrazonablesť, pero en aquella época, nadie le habría convencido de que aquello era por su bien. ĄAh! ĄSi supiéramos escuchar consejos!;


MAL COMIENZO;


Irónicamente, Eddy Ricardo encontró el camino al mal en una actividad teóricamente sana: el deporte. Recuerda que en 1989, a la edad de 13 ańos, integró un equipo de fútbol con el que participó en la Liga Don Bosco.;


Una tarde, mientras jugaban contra un equipo de la Colonia Nicarao, un jugador del equipo contrario golpeó a uno de los compańeros de Eddy, lo que provocó una trifulca de tal magnitud, que los dos equipos fueron expulsados de la contienda, pero la combinación de sentir la adrenalina en la sangre, mezclado con un sentimiento de furia, el furor de la batalla y la solidaridad de sus compańeros, causaron en él un estado que no conocía.;


Fue como acercarse demasiado al Ťlado oscuroť, tanto, que tardaría un quinquenio en salir de él.;


Como el equipo ya no estaba en la liga, los muchachos siguieron reuniéndose cada vez que podían para seguir jugando fútbol, con lo que todo fue derivando poco a poco hacia otras direcciones.;


Muchas cosas cambiaron la noche del 18 de marzo de 1990. En aquella oportunidad, Eddy había ido a visitar a Ana, su novia, donde encontró bebiendo a Nando (19), primo de la adolescente, el que lo invitó a tomarse un trago.;


El muchacho tenía 13 ańos y nueve meses, y sabía muy bien que no estaba para beber alcohol, pero la insistencia del Ťamigoť lo llevó a aceptar un trago, hasta caer. Cuando finalmente decidió irse a su casa, tuvieron que cargarlo entre Harold (su hermano menor) y Nando, que sólo lo encaminó, porque no tuvo el valor de enfrentar a la madre.;


Quizás dońa Mayra no se habría enterado de la Ťproezať del muchacho, de no ser porque el alcohol lo hizo vomitar, con lo que se ganó una buena reprimenda y la sanción de quedarse encerrado en casa. Aunque él no había probado el guaro, el pobre Harold también la agarró, por ser cómplice de su hermano.;


Pasaron tres ańos antes que volviera a tomar, y cuando lo hizo de nuevo ya había cumplido 16. Ana había quedado atrás, y ahora, el estar rodeado de pandillas (unas 8 de ellas asolaban la zona), y una madre ausente que trabajaba de sol a sol, le dejaron la puerta libre para probar otras sustancias más fuertes como la marihuana y la cocaína.;


Una vez bajo sus efectos, resultaba más fácil a Eddy y sus amigos enfrascarse en pleitos con otras pandillas o dedicarse a buscar Ťclientesť que parecieran portar suficiente dinero, para robarles y seguir comprando las sustancias que les enervaban los sentidos, hasta que dos ańos después conocería a Karla, cuya muerte le cambiaría la vida.;


POR EL AMOR DE UNA MUJER;


En 1994, Eddy tenía 18 ańos y se sentía invencible, pero descubrió que esa sensación comenzaba a anularse completamente después de admitir que estaba enamorado de Karla, joven dos ańos mayor que él, que era novia de un cuńado suyo, lo que lo inhibía de declararle su amor.;


Pero eso cambió la noche del 1 de julio de 1994, cuando Karla y su novio discutieron en el Disco Bar ŤEl Bosqueť, por lo que ella decidió irse, pidiéndole a Eddy que la acompańara. El, ni corto ni perezoso, aceptó la invitación y, al calor de los tragos, encontró valor para decirle que estaba enamorado de ella desde hacía tiempo.;


Su respuesta fue: ŤDecímelo mańana, cuando estés bueno y sanoť.;


Al día siguiente, libre del efecto desinhibidor del alcohol, Eddy fue a visitarla y ella le preguntó: Ť¿Te acordás de lo que me dijiste anoche?ť. Aunque se sintió nervioso ante la posibilidad de lograr que lo aceptara, no era momento para ser timorato, y le contestó: ŤSí. Estaba bolo, pero no mongoloť.;


De esa forma comenzó un noviazgo que se formalizó dos meses después, cuando él se fue a vivir a la casa que ella compartía con sus tres hijos: Raúl, William y Ana. Con todo, y a pesar de sentirse realizado, Eddy no abandonó la vida desordenada que llevaba.;


Típico de esos ańos es lo que vivió una noche de 1995. Mientras la nación discutía acerca de la conveniencia y la legalidad de las reformas constitucionales de ese ańo, Eddy y sus amigos se concentraban en algo que les sonaba más importante: vivir su vida, aunque al hacerlo pusieran en riesgo las de ellos y las de sus víctimas.;


Una noche de esas en que se les había acabado el dinero, un grupo de 10 muchachos salió a ver a quien asaltaban para seguir tomando, encontrándose con un evangélico que regresaba ya tarde a su casa.;


Como era un hombre menudito y de aspecto inofensivo, el grupo decidió que Juan Carlos, ŤEl Molineroť, que era alto y de apariencia fuerte, se hiciera cargo del prójimo, instándolo a que lo resolviera pronto para seguir su farra.;


Cuál no sería su sorpresa al ver que en cuestión de segundos, ŤEl Molineroť volaba por los aires y se estrellaba contra el suelo, por lo que los amigos salieron en su ayuda, superando al pobre hombre por nueve a uno, con lo que terminaron de doblegar su resistencia.;


Eddy recuerda cómo ŤEl Mantenať demostró sus habilidades cleptómanas, al quitarle los zapatos al pobre hombre antes que los demás tuvieran tiempo siquiera de socorrer al derrumbado ŤMolineroť.;


Como les dije, el haber conseguido que Karla se juntara con él, tampoco lo motivó a dejar esa vida. Sólo la muerte de su compańera lo llevaría a reflexionar que había tenido demasiada suerte, pero que ésta podría acabarse en cualquier momento.;


¿POR QUÉ SE FUE? ¿POR QUÉ MURIO?;


La mańana del 30 de mayo de 1997 encontró a Eddy tan palmado como de costumbre. ;


¿Cómo iba a tener dinero si no trabajaba?, pero de donde menos se espera salta la liebre, esta vez en la figura del padre que le dio 100 córdobas mientras le decía resignado Ťtomá, para que no andés pidiendo si vas a tomarť.;


Era su oportunidad de congraciarse con la Karla, que aunque no le tuvo hijos a él, era madre por tres veces, por lo que se fue al Mercado Oriental y le compró un perfume, sin saber que aquella noche la perdería.;


Luego de un día escuchando los empalagosos anuncios que le instaban a demostrar su amor regalando cosas, Eddy y Karla, en compańía de su tío Javier, de Guayo, y del Chele Mundo, se fueron a las once de la noche al Disco Bar El Bosque, para celebrar a su modo: bebiendo hasta las tres de la mańana.;


Cuando salieron del lugar, se apareció un amigo apodado ŤEl Chele Coronadoť, pidiéndole un trago que Eddy no le negó, lo que molestó a Karla, que golpeó a Eddy en la espalda. Al verse agredido, él prefirió guardar su furia y se apartó de ella, dejándola sola. ĄOjalá no lo hubiera hecho!.;


Luego de caminar unos metros, encontraron comodidad en un lugarcito del oscuro parque de Batahola Norte, donde permanecieron un rato, hasta que escucharon un grito de Karla y luego vieron que decía, seńalando a un hombre desconocido: ŤMe quería violar el hijo de...ť.;


Aunque estaba enojado con ella, Eddy no era capaz de dejarla morir, y junto a sus tres amigos rodearon al violador frustrado y le dieron una golpiza que habría terminado con su vida, de no ser porque una vecina se los quitó y le instó a que se fuera.;


Pasado el alboroto, el grupo siguió junto, como para reafirmar su solidaridad, hasta que a Eddy se le ocurrió ir a pedirle fuego a don Peńa, un vecino madrugador que se encontraba barriendo y quemando las hojas secas de enfrente de su calle a las Ą4:30 de la mańana!.;


Eddy recuerda que mientras soplaba el fuego, escuchó un disparo solitario que le sorprendió, pero no le puso mente porque se oía lejano, hasta que escuchó uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis detonaciones que lo dejaron helado por un segundo, hasta que se percató que su vida corría peligro, por lo que comenzó a correr.;


De pronto escuchó que Karla le decía: ŤEddy, me pegaronť, por lo que regresó donde estaba ella. ¿Dónde te dieron?, le preguntó mientras trataba de levantarla del suelo. ŤEn el corazónť, le respondió ella y aunque no se lo creyó al ver que seguía viva, un borbotón de sangre caliente le dijo que la cuenta regresiva que marcaba el fin de esa vida había comenzado, y que era irreversible.;


Recuerda que corrió, pidió ayuda y que, aunque le costó encontrar un taxi que los llevara al hospital, finalmente lo halló, pidiendo al conductor que volara al encuentro de un médico. Por más que el taxista se esforzó, ya no fue posible llegar a tiempo: Karla expiró en sus brazos, mientras él trataba que le dijera quién le había disparado.;


Como ocurre en estos casos, Eddy se transformó en el primer sospechoso de la Policía, que le detuvo para investigarlo, pero necesitarían 9 semanas para encontrar a los culpables: el violador frustrado y su padre, un seńor llamado Catalino, que había salido a vengar la golpiza que su hijo había recibido, sin saber lo que él había hecho.;


Aunque todos en el barrio suponían que padre e hijo tendrían mucho tiempo para conversar en la cárcel, dos ańos después Eddy fue a encontrarse a Catalino en un bar en Costa Rica, donde casualmente ambos se habían ido a vivir. El joven fue a saludar al asesino, pero éste optó por retirarse velozmente del lugar, y nunca volvió a verlo.;


Cuando regresó a Nicaragua, a finales del 2000, Eddy estaba firmemente convencido de que estaba abusando de su buena suerte, por lo que se prometió que mantendría el cambio que había iniciado en diciembre de 1997, apenas seis meses después de la muerte de Karla: aquella vida no le prometía nada bueno, y él todavía tenía aspiraciones.;


Una de ellas era el fútbol, así es que se dedicó con esmero a eso, y ahora es vicepresidente de la Liga COFBAN, que agrupa a 29 equipos en tres categorías.