Nacional

Un abigeo homosexual

* Como muchos, Jhonni tuvo que buscarse una mujercita para calmar las malas lenguas * Dice que la palmazón lo llevó a cometer abigeato tras abigeato... hasta que cayó * Asegura que se ha reformado y que nunca más volverá a la cárcel

— IVAN OLIVARES B. —

Especial para EL NUEVO DIARIO;

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Jhonni Henry Mendoza Araica, que se ve a sí mismo como "el hombre;
del nombre exótico", nunca imaginó que el "negocio" de robar;
reses le llevaría a la cárcel, donde tendría que acentuar su;
masculinidad para que no se supiera su verdad, porque lo habrían;
enviado al pabellón de los homosexuales.;

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Criado en el campo, donde muchas veces se piensa que la;
"población gay" es menor que en las ciudades (cuando la verdad;
es simplemente que deben callar porque hay menos tolerancia),;
Jhonni Henry recuerda que creció en Nandayosi, una comunidad;
rural situada en la carretera vieja a León.;

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Jhonni dice que desde nińo supo lo que quería: le gustaban los;
nińos, no las nińas, pero además, tenía sueńos, quería estudiar,;
y al ver que en Nandayosi no lograría pasar de la primaria, se;
fue de ahí en cuanto surgió la oportunidad.;

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Dejando atrás a su mamá y su padrastro cuando él sólo tenía;
quince ańos de edad, encontró albergue en casa de su abuela, que;
vivía en Ciudad Sandino, y se matriculó en el Instituto "Costa;
Rica", de esa localidad, donde estudió hasta segundo ańo de;
secundaria.;

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Sus sueńos de prepararse y ser alguien fueron truncados por las;
gavillas. "Juntarme con chavalos inquietos que les gustaba andar;
en fiestas y drogas me echaron a perder la vida", reflexiona;
ahora, 20 ańos después.;

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Cuenta que lograba burlar la vigilancia de su abuela diciéndole;
que iba a quedarse en la casa de Marta, su hermana, pero en;
realidad se quedaba haciendo "averías" en Ciudad Sandino, a veces;
con sus "amigos".;

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Aquella preferencia, aquella opción que muchas veces parecía ser;
una maldición cuando oía decir que aquello no era "normal", se;
mostró beneficiosa al menos por una vez, cuando los reclutadores;
lo excluyeron del Servicio Militar "porque les podía armar mucho;
relajo", recuerda sonriente.;

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LAS APARIENCIAS ENGAŃAN;

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Sabiendo que difícilmente sería aceptado por su familia, Jhonni;
buscó escape en Auxiliadora, una jovencita a la que había;
conocido en Ciudad Sandino, con la que pronto se enroló sin tomar;
precauciones, por lo que salió embarazada.;

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Para sorpresa de todos, incluyendo la familia de ella que no;
sabía nada, la adolescente tuvo un aborto espontáneo que reveló;
su pecado a todos, por lo que la familia, indignada, se la;
entregó a su hombre, para que se hiciera cargo de ella.;

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A sus 17 ańos, Jhonni se vio con la carga de una mujer y la;
obligación de disimular más para que ella, que dormía cada noche;
con él, no fuera a sospechar nada acerca de su doble vida, ni;
fuera a cacharlo admirando cualquier par de pantalones o;
pectorales que pasaran frente a él.;

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Era 1985, y Nicaragua estaba cargada de pobreza y noticias;
violentas.;

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Como muchos miles de personas en el país, Jhonni buscó cómo;
ganarse la vida para él y la Chilo, y fue a dar al Mercado;
Roberto Huembes, donde conocería a dos personas: Luis, por el que;
conocería la cárcel, y Marbely, por la que sabría el verdadero;
significado de la amistad.;

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ABIGEATO;

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Jhonni recuerda que luego de muchos meses de rebuscársela en el;
gran mercado que era a la vez terminal de buses, conoció a Luis,;
un jinotegano que cortejaba a una de las vendedoras del lugar,;
el que, al verlo "en las malas", le propuso robar ganado.;

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La desesperación, la juventud y el mal consejo le llevaron a;
aceptar el ilícito sin pensar en las consecuencias (ni Luis le;
advirtió nada al respecto, ni él se detuvo a pensarla), así es;
que le dijo que sí, que le acompańaría a robar reses a Ciudad;
Darío.;

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El jinotegano, que parecía tener amplia experiencia en el;
"negocio", fue a hablar con un tal "Wilker" (Jhonni nunca supo;
si aquel era el nombre o el apodo del tipo), para que les hiciera;
el viaje en su camioneta azul, que parecía estar siempre;
dispuesta para ese tipo de giras.;

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El trío viajó un par de veces a Ciudad Darío. Corrían los meses;
de agosto o septiembre de 1986, cuando tomaron la dańada;
Carretera Panamericana con rumbo a la Cuna del Panida, donde;
entraron en contacto con Alejandro, que les serviría de guía en;
la localidad.;

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Con su ayuda, localizaron unas reses que habían quedado con poca;
vigilancia, y se bajaron cargando puńales, sacos de bramante y;
ropa extra para "trabajar", y se internaron en la oscuridad,;
mientras "Wilker" se largaba con la camioneta, con el compromiso;
de regresar dos horas después.;

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Una vez en el sitio, Luis, que era el experto, sacrificaba al;
animal y Jhonni le ayudaba a descuartizarlo. Una vez completada;
su faena, echaban la carne en los sacos y esperaban el regreso;
de la camioneta, que ahora traía una carga de leńa con la que;
ocultaban la carne.;

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Si ustedes se acuerdan, era la época de los tranques en las;
carreteras para revisar a los hombres y ver que nadie trajera más;
productos que los que estaba permitido, así es que los abigeos;
sufrían horrores al verse detenidos para revisión en los puestos;
de San Benito y Tipitapa.;

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"Yo me ponía nervioso, pero por suerte era el chofer el que se;
hacía cargo", rememora Jhonni, ańadiendo que el negocio resultó;
tan excelentemente bien, que tres días después estaban repitiendo;
toda la operación.;

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Pero "mal paga el Diablo a quien bien le sirve", y la suerte se;
acabaría poco tiempo después. En realidad, tres días después.;

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FALLA DEL SISTEMA;

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Lo que parecía ser una huaca se reveló como una desgracia que;
mantendría en prisión a Jhonni durante siete semanas.;

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Después de dos viajes exitosos, el grupo se puso de acuerdo para;
repetirlo por tercera vez, pero ya había nubarrones que indicaban;
que la buena suerte no sería eterna, porque nada es para siempre.;

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La primera falla llegó cuando "Wilker" les dijo que tendrían que;
irse solos, porque él tenía otra gira, prometiéndoles que;
llegaría al lugar y la hora indicadas a traerlos, así es que se;
fueron.;

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Tomaron el último bus que salió de Managua hacia el norte, y se;
bajaron en el sitio que ya conocían tan bien, donde se instalaron;
a esperar a que llegara el guía Alejandro, pero éste nunca;
apareció.;

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A pesar de las dos bajas, ni Jhonni ni Luis se amilanaron, por;
lo que siguieron su labor, encontrando una vaca a la que dieron;
muerte y descuartizaron rápidamente, y se ocultaron a esperar a;
que llegara "Wilker" en su camioneta azul.;

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Cuando fue evidente que su compinche no llegaría, los dos hombres;
se vieron en una disyuntiva que se les antojaba terrible:;
¿deberían llevarse la carne y correr el riesgo de caer presos,;
o dejarla ahí y perderse aquellas fabulosas ganancias?;

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Al final pudo más la avaricia y acordaron correr el riesgo:;
tomaron los sacos de carne caliente y salieron al kilómetro 41;
de la carretera, donde tomaron el primer bus que viajaba entre;
Estelí y Managua a eso de las 5:30 de la mańana.;

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Poco después, un policía uniformado abordó el atestado bus, y al;
pasar sobre los sacos, que viajaban dentro de la unidad porque;
la canasta del techo venía igualmente llena de mercancías, cajas;
y paquetes, los palpó comprobando que estaban llenos de carne.;

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EL PRINCIPIO DEL FIN;

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Unos kilómetros después, varios policías detuvieron la unidad y;
bajaron a los hombres para revisarlos y checar sus documentos.;
Nerviosos, los dos abigeos se bajaron de la unidad y pasaron el;
registro sin mayor problema.;

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Cuando estaban de regreso en el bus, -que los agentes no;
revisaron- Jhonni y Luis se sintieron a salvo, hasta que vieron;
con espanto que el primer policía informaba a sus colegas de la;
carga de carne que transportaba el vehículo.;

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Una simple inspección les permitió comprobar que el aviso de su;
compańero era cierto, por lo que los agentes comenzaron a;
investigar."¿De quién es la carne?", preguntó uno de ellos, pero;
nadie respondió.;

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"¿De quién es la carne?", volvió a preguntar el agente, hasta;
que el ayudante seńaló a Jhonni, que difícilmente pasa;
desapercibido en algún lugar debido a su alta estatura y el color;
claro de sus ojos, cabellos y piel.;

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Aunque el joven lo negó, el ayudante insistió en que los sacos;
le pertenecían a él, por lo que no tuvo más remedio que acompańar;
a los uniformados a la delegación de San Benito, donde lo;
interrogaron, pero él se defendió diciendo que había comprado la;
carne.;

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Extrańamente, Luis, que pudo salvar el pellejo porque la Policía;
no había reparado en él, se presentó en la delegación diciendo;
que andaba con Jhonni, por lo que también quedó retenido.;

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Como no podían demostrarles nada, el investigador que llevaba el;
caso les dijo que se quedarían ahí un rato más, confesando que;
tendría que dejarlos libres si no recibía alguna denuncia en;
contra de ellos.;

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Después de algunas horas, los dos hombres comenzaron a sentirse;
desesperados (porque pasaban las horas) pero tranquilos a la vez;
(porque nadie llegaba a denunciar nada), hasta que apareció en;
escena un hombre y un nombre que Jhonni nunca olvidaría: José;
Abojasen.;

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La razón no era que le hubiera impresionado el físico de aquel;
ganadero cargado de joyas, sino que él era el dueńo de los;
animales sacrificados. Cuando los agentes comprobaron el delito,;
los enfrentaron con el denunciante que les dijo todo lo que;
quiso, aprovechando las circunstancias.;

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Eso selló su suerte, por lo que al día siguiente los enviaron a;
las celdas de Tipitapa donde permanecieron 7 días, hasta que;
apareció en escena su amiga Marbely (la del Huembes), que pagó;
un abogado para que se hiciera cargo del caso.;

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El hombre usó sus conectes para que el expediente fuera radicado;
en Managua, donde al parecer tenía un juez amigo, cuyo nombre nos;
reservamos, que envió a Jhonni a la Zona Franca, que en esa época;
era una cárcel, no un centro de trabajo.;

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TENTACIONES;

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Al llegar a la Zona, Jhonni se dio cuenta que debía disimular su;
condición homosexual, si quería hacer más llevadero su encierro,;
pero no contaba con que se encontraría con tres viejos "traidos":;
la "Aguja", la "Venada" y la "Tarzana".;

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Apenas verle encerrado en las celdas destinadas a los reos;
heterosexuales, el trío comenzó a divulgar la homosexualidad del;
nuevo reo, que tuvo que negarlo a capa y espada.;

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"Ellos estaban celosos porque pensaban que yo me estaba comiendo;
a los presos que estaban conmigo", aclaró.;

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Poco tiempo después, un oficial del penal lo interrogó acerca de;
sus preferencias, pero él negó de nuevo que suspirara cada vez;
que viera bańándose a sus compańeros en traje de Adán, y dijo que;
nunca había conocido a "esas tres locas".;

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Debido al peligro que representaba acceder a las pasiones de la;
carne, Jhonni tuvo que dejar pasar decenas de oportunidades que;
le presentó el encierro con tantos hombres: ¿se imaginan a una;
zorra encerrada en un gallinero lleno de pollos?;

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Dos meses después, el abogado logró que le otorgaran libertad;
bajo fianza, con dinero aportado una vez más por Marbely, su leal;
amiga.;

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De regreso a casa, Jhonni volvió a los brazos de Auxiliadora, con;
la que procreó tres hijos, a pesar que muchas veces no quería ni;
tocarla porque llegaba exhausto después de sus correrías;
masculinas.;

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Tres hijos en tres ańos seguidos. ¿Se imaginan cuántos hijos;
tendría si se hubiera dedicado por entero a las mujeres?;

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Desde entonces, y por 8 ańos más, la vida de Jhonni fue cada vez;
más desordenada, proceso que se vio acelerado por la separación;
de la pareja ocurrida en 1990, hasta que en 1994, tuvo un pleito;
con un hombre al que apuńaló, por lo que huyó a Guatemala, donde;
se refugió en casa de su hermana.;

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Permaneció un ańo en la nación chapina, trabajando en una fábrica;
de hilos, pero ańoraba Nicaragua: sus comidas, su ambiente, sus;
gentes, sus "amigos", así es que se regresó hasta que logró;
instalarse en el Barrio "Milagro de Dios".;

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Recuerda que vendió espejos, melcocha, de todo, hasta que logró;
ahorrar un dinerito con el que compró cerdos y se puso a;
destazarlos. De algo le sirvió lo aprendido en su semana como;
abigeo, sólo que ahora los animales sí eran suyos.;

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Con la ganancia de la matanza, puso una pulpería, de donde obtuvo;
empleo e ingresos para mantenerse él y ayudar a sus tres hijos;
que ahora tienen 14, 15 y 16 ańos, y le aceptan tal como es,;
prometiendo que los ańos de pleitos y carceleadas quedaron atrás;
para siempre.;