Nacional

ŤMe sentí paralizadoť

* ŤEl asalto se dio cuando dormíamos en las butacasť * ŤSentí como si alguien me agarrara de la garganta y me asfixiaba

— —

Las consecuencias inmediatas de utilizar gas fueron horribles, según se desprende de los relatos de los rehenes y de los socorristas que sacaron los cuerpos de la gente inconsciente o ya muerta. ŤNo alcancé a comprender lo que sucedía. El asalto comenzó cuando dormíamos en las butacasť — recuerda Serguéi Nóvikov, una de las personas que el miércoles pasado fue a ver el musical Nor-Ost.— ŤOímos disparos, explosiones y después tuve una sensación como si alguien me agarrara por la garganta y me asfixiara. No podía respirar ni moverme. Fue como si me hubieran paralizado. ‘Es mi fin’, pensé. Pero después recobré el conocimiento. Un hombre de uniforme oscuro me cargaba a su espalda. Recuerdo que en la otra mano llevaba un largo fusil, seguro que era un francotirador’. Los socorristas comenzaron a sacar los cuerpos una media hora después de terminado el asalto. Ante la insuficiencia de ambulancias, también se usaron autobuses. Un hombre que por casualidad estaba en la entrada del hospital número 13 cuando comenzaron a traer a los rehenes, contó que vio llegar tres autobuses repletos, en cada uno de los cuales había unas 50 personas. Sólo una veintena lograron descender por su propio pie y todos estaban vomitando. Como dijo otro testigo, por la boca les salía una sustancia azulada, y el resto se encontraba en tal estado que ni siquiera los médicos distinguían a los vivos de los muertosť.