Nacional

"Hijos del maíz" siguen su lucha

* Asumen el derribamiento de la estatua de Francisco Hernández, ya no de Córdoba, hace diez ańos * Indios cuiscomeńos, monimboseńos, subtiaveńos y xaltevanos participaron en la acción * La espada permanece en manos del movimiento indígena

— AUGUSTO CERMEŃO —

Un grupo indigenista reivindica el derribamiento de la estatua de Francisco Hernández de Córdoba, que realmente no es De Córdoba -según Fernando Silva- bajo la consigna de que en este país que fue sometido a fuego, espada, tortura y muerte por los conquistadores espańoles "no tiene nada que celebrar"; que más;
bien "el acto de la conquista fue un acto de lesa humanidad, un acto de despojo y masacre contra quienes habitaban el ahora continente americano". ;


Este doce de octubre se cumplieron diez ańos del derribamiento;
de la estatua del capitán Francisco Hernández de Córdoba,;
conquistador espańol a quien se le reconoce haber fundado hace;
481 ańos esta ciudad y la ciudad de lo que hoy se conoce como;
León Viejo. La estatua fue colocada en el mismo sitio, hubo;
persecución y cárcel para algunos de los participantes y la;
espada del conquistador no apareció.;


Dos de los participantes en la acción invitaron a EL NUEVO DIARIO;
a una entrevista, cubierta aún en la clandestinidad, en algún;
lugar de Granada, identificándose únicamente como "los hijos del;
maíz". Recuerdan que el 12 de octubre de 1992, unos 180 hombres;
y mujeres de diferentes comunidades indígenas de Granada y Masaya;
se lanzaron a la misión de tirar por tierra la estatua del;
conquistador.;


DESECHAN INTROMISION PARTIDARIA;


Según los entrevistados, que lucían medias nylon para cubrir sus;
rostros, ellos actuaron por la simple convicción de sentirse;
ofendidos con eso de "celebrar" el "día de la raza" o día de la;
hispanidad, por el triste antecedente que tal "celebración" tiene;
en las páginas de la historia de Nicaragua.;


Aclaran que ningún partido de derecha o izquierda los movió a;
realizar tal protesta, que fueron empujados por sentimientos;
ancestrales. Entre los rebeldes destacó la participación hasta;
de algunos nińos, que se hacían llamar Nicarao, Shaka Zulu y;
Diriangén. Eso de Shaka Zulu fue como un homenaje a los esclavos;
negros que fueron traídos desde Africa a América, porque la india;
americana prefería no parir hijos esclavos.;


Recuerdan nuestros entrevistados que todos los detalles de la;
operación fueron estudiados una noche antes, reunidos por la Cruz;
del Siglo, a eso de la media noche. Hubo otro lugar, pero;
prefieren mantenerlo en el anonimato "porque parece que en esta;
ciudad se está reviviendo la influencia y poderío de los;
colonialistas espańoles".;


Indios cuiscomeńos, monimboseńos, subtiaveńos y xaltevanos;
participaron en la acción. Por supuesto que se sumaron gente no;
precisamente india, pero que reconocen que por las venas de todo;
nicaragüense, salvo algunas excepciones, corre sangre indígena.;


"LOS ESPAŃOLES NOS DEBEN MUCHO";


Los entrevistados dejaron entrever en sus palabras que "los;
espańoles nos deben mucho, porque ellos dispusieron de lo que es;
nuestro. Repartieron nuestras tierras entregando títulos reales;
a los ladrones y asesinos que fueron liberados de cárceles;
espańolas para mandarlos a ganarse su libertad en la aventura que;
inició Cristóbal Colón y terminó con todo una civilización, una;
cultura y tribus enteras".;


Indican los entrevistados que los conquistadores "mataban,;
robaban, violaban a nuestras mujeres, destruían nuestras tribus,;
nuestros cultivos, nuestra raza, nuestra cultura y todo lo que;
evidenciara una civilización diferente a la de ellos. Nos;
impusieron una religión que no era la nuestra y nos hicieron;
creer a la fuerza en un Dios espańol".;


"Con esta espada que todavía conservamos de esa acción de hace;
diez ańos, queremos enviarle un mensaje a los nicaragüenses, a;
la humanidad entera, de lo que significó para nosotros y sigue;
significando la colonia espańola", expresan los activistas;
indigenistas.;


Desde que fue derribada la estatua, colocada en Plaza Espańa, de;
esta ciudad, propiamente frente a las costas del Gran Lago,;
cuando era alcalde de Granada el seńor Alvaro Chamorro Mora, la;
espada permanece en manos del movimiento indígena. ;


Recuerdan que al darse el operativo hubo persecuciones y cárcel;
para algunos de los participantes, pero la espada no apareció.;
En esa fecha (1992) fueron allanadas varias viviendas, pero la;
espada no fue encontrada. Incluso, uno de los alcaldes de la;
década de los 90 dio a hacer una muy delgadita, que después el;
mismo alcalde la mandó a quitar, por temor a que se la robaran.;
Estuvo en la oficina del Alcalde y después desapareció. Pero la;
espada original está en manos de los indigenistas.;


El caso, como delito, según los mismos indigenistas, ya;
prescribió y no hay nada que temer, pero ellos prefieren "por si;
las moscas" mantener la espada bien guardadita.;