Mundo Oculto

Supersticiones

Representan la convicción en las repercusiones que ejercían determinados actos formulados, repetidos y mantenidos por una comunidad

EFE-REPORTAJES
En la necesidad innata del ser humano por creer en un destino y en fuerzas superiores que crean y organizan la vida, se encuentra el origen de las supersticiones. Ante la sorpresa del hombre por los fenómenos naturales se crearon los primeros mitos y creencias.
La vida del hombre primitivo dependía más que nunca de la naturaleza y de sus caprichos, y también se encontraba más cerca por comprender el verdadero valor de todo lo que le rodeaba, aunque ignoraba lo que concernía a la ciencia que, más adelante, fue escudriñando el sentido de las reglas del mundo.

RITOS, LENGUAJE PARA HABLAR CON LA NATURALEZA
El comportamiento del ser humano estaba supeditado al respeto de aquellos fenómenos que se producían en la naturaleza, que le permitía sobrevivir o le podía causar el desastre y la muerte. Para favorecer la generosidad de la tierra o para evitar el enfado, típicamente humano, del cielo o de aquellos entes sobrenaturales que manejaban a su antojo el sino de los hombres, nacieron los ritos.
Los ritos consistían en la repetición de una expresión humana, ya fuera de sonidos, bailes, gestos u ofrendas con los que se intentaba generar condiciones propiciatorias, evitar el mal, exaltar un mito o agradecer los beneficios conseguidos. En la Antigüedad, el mundo que circundaba al hombre era un cosmos en el que todo estaba relacionado y la magia cohesionaba todos sus elementos.
La convicción en las repercusiones que ejercían determinados actos formulados, repetidos y mantenidos por una comunidad, ejercían sobre el inconsciente colectivo la fuerza suficiente para sentar las bases de una costumbre que diferenciaba a un pueblo de otro y se conservaban en el tiempo.
De aquellos ritos y costumbres han quedado las supersticiones, que resultan ser pequeños actos en los cuales una fuerza mantenida por el tiempo, la de la repetición, nos lleva inconscientemente a considerar de forma irracional que, si nos encontramos con determinadas situaciones y no hacemos determinados gestos, podemos provocar la mala o buena suerte.

SUPERSTICIONES UNIVERSALES
Hay algunas supersticiones que son universales y provocan en quienes las mantienen la misma animadversión o, por el contrario, la misma confianza en que el bien se acerca a nuestras vidas. Algunas de éstas son las que le detallamos a continuación:
Un gato negro que se cruza en el camino o se dirige hacia alguien. La tradición del gato negro procede de Egipto, donde se consideraba que eran la reencarnación de los dioses, sin embargo, posteriormente la Iglesia Católica consideró que el diablo estaba reencarnado en el gato negro, por lo que todos ellos eran quemados. Se considera mala suerte si un gato negro se cruza en el camino de alguien.
Derramar la sal sobre la mesa se supone que atrae mala suerte. Esta tradición es muy antigua. Cuando ya se consideraba que la sal era incorruptible y, por su alto valor, en algunas zonas era cambiada por oro, por esa razón, tirarla sobre la mesa era menospreciar su carácter sagrado y se convertía en signo de mala suerte. Para evitar su maldición se ha de echar una pizca de esa sal derramada sobre el hombro izquierdo.
Decir “Jesús” o “Salud” cuando alguien estornuda evita la mala suerte. Cuando se desconocía la procedencia de la mayor parte de las enfermedades se consideraba que el estornudo era el comienzo de una de ellas y que podía causar la muerte y, muchas veces, podía ser así. Con estas palabras dichas en el momento en que alguien estornuda se apela a Dios para curar la enfermedad.
Romper un espejo es considerado como una maldición por un periodo de siete años. Los espejos eran herramientas de los adivinos que los utilizaban para ver el futuro, por lo que se consideraban sagrados. Los siete años de maldición se refieren al tiempo que tarda un cuerpo en regenerarse completamente y en su totalidad.
El trébol de cuatro hojas ofrece buena suerte para el afortunado que es capaz de encontrarlo porque para los druidas celtas de las Islas Británicas era un símbolo sagrado, ya que a través de él se podían ver los demonios. En el cristianismo se mantenía la leyenda que Eva abandonó el paraíso con un trébol de cuatro hojas entre las manos.
Quién no teme pasar por debajo de una escalera. Esta superstición procede también desde tiempos remotos, donde ya el triángulo era considerado una figura sagrada, como así lo eran las pirámides de Egipto o, en el mundo cristiano, la Santísima Trinidad.
El maleficio de la escalera también se relaciona con el patíbulo, ya que ésta era necesaria para colgar la soga, de la misma forma que se necesitaba para bajar al colgado. Además, en el mundo cristiano, se sitúa al diablo debajo de una escalera mientras Jesús moría en la cruz. Ha permanecido la costumbre de cruzar los dedos una vez que se ha tenido que pasar por debajo de una de ellas para conjurar el mal.
Tocar madera se considera un rito de buena suerte, ya que los árboles eran venerados por los druidas y conllevaban aspectos simbólicos de fertilidad. En el mundo cristiano se relaciona con los trozos que se conservaron de la Santa Cruz.