Mundo Oculto

Los Oni

Los Oni de la tierra, de acuerdo con las creencias budistas, son los responsables de las enfermedades y epidemias

En la sabiduría japonesa, los demonios están entre los vivos y los muertos. A veces un demonio hace actos de bondad en el mundo, y a veces se vuelve un torbellino de destrucción.
Los demonios tienen poderes sobrenaturales, también tienen habilidades mágicas para provocar fenómenos naturales. De acuerdo con las creencias japonesas, muchos demonios son el origen de todos los desastres, los de la naturaleza y los provocados por el hombre.
No todos los demonios japoneses son malvados, pero les gusta gastar bromas prácticas.
Criaturas sobrenaturales
En el folklore japonés hay historias sobre criaturas llamadas Oni. Éste es un tipo de demonio, un ser de aspecto terrorífico, parecido a un cruce entre un ogro y un demonio. La piel del Oni es verrugosa y a menudo de colores variados (azules, rojos o grises normalmente). Tiene un aspecto hirsuto, áspero y desaseado.
Los artistas los representan con cuernos y pieles de tigre. No tienen cuello, pero sí una cresta de pelo y una boca grande; sus dedos son garras y sus brazos están elevados hasta los hombros.
Estas representaciones artísticas de los demonios no sólo simbolizan lo sobrenatural, sino también muestran diferentes facetas de la vida humana. Los Oni de la tierra, de acuerdo con las creencias budistas, son los responsables de las enfermedades y epidemias (visten de rojo).
Los Oni del infierno (cuerpos verdes o rojos) salen a cazar pecadores y se los llevan a Emma-Hoo, el Dios del infierno.
Oni hembras
Hay demonios invisibles cuya presencia puede ser detectada porque cantan o silban. Los Oni mujer son aquellos transformados en demonios tras la muerte por los celos o una pena enorme.
Los Oni budistas no siempre representan al mal. En los conocimientos budistas hay historias de monjes que al morir se convirtieron en Oni para proteger a los templos de los desastres potenciales.
La creencia en los Oni llegó a su cenit en los siglos XVIII y XIX.