Mundo Oculto

La lectura del aura

Se denomina aura a la irradiación luminosa de carácter paranormal que algunos individuos aseguran percibir alrededor del cuerpo de humano, animal y vegetal

En torno a cada ser viviente existe una aureola luminosa, muchas personas han descrito el aura como un fluido sutil y complejo, un grupo de bandas circulares o capas en colores que permanece en suspensión bordeando los cuerpos vivos. Dichas bandas o capas pueden alcanzar hasta un metro de longitud y luego se desvanecen.
El aura en condiciones particulares puede ser percibida. Muchos sensitivos sostienen que saben leer a través de una inusual forma de clarividencia el aura de los seres humanos determinando a partir de los colores que presenta, las enfermedades, el estado emocional y el grado de evolución.
Se dice que uno de los primeros hombres que habló sobre este fenómeno fue Paracelso, en el siglo XVI, lo comparó con una bola de fuego. Mientras tanto C. W. Leadbeater y otros ocultistas declararon que no sólo podían percibir el aura, sino hacerlo con tal precisión que eran capaces de diagnosticar con exactitud el estado espiritual de las personas observadas.

De la ciencia al esoterismo
En 1860, el barón Von Reichenbach publicó una obra sobre este tema fundando su propia teoría en las emanaciones percibidas por algunos sensitivos en torno a un imán o las bolas de cristal, cuya aura aparece de modo evidente.
En 1911 se descubrió un simple dispositivo que gracias a una sustancia química llamada dicianina permitía observar las emociones de las que Von Reichenbach había hablado muchos años atrás. Este filtro permitiría que nuestros ojos captasen ondas luminosas artificiales no perceptibles naturalmente. Pronto se hicieron famosas las fotografías del aura obtenidas por medio de una máquina especial, patentada por dos célebres científicos rusos, los esposos Kirlian.
Hasta aquí la ciencia; pero ya desde hace siglos se hablaba del aura y de la capacidad de leerla. El aura está dividida en varias capas de átomos, cada vez más delgadas, tres de las cuales pueden distinguirse con bastante claridad. La primera llamada, sosías etérico, consiste en una línea oscura que bordea todo el cuerpo, más allá de ésta se extienden el aura interna y el aura externa, las cuales pueden asumir diversas tonalidades según el estado físico y emotivo del sujeto.

Los colores del aura
Se dice que el aura roja indica apetencia, cólera; naranja, alegría, vitalidad; amarilla, intelecto; dorada o bien blanca, espiritualidad; si se transforma en verdoso, envidia; verde, calma y simpatía; verde grisáceo, engaño, astucia; azul, serenidad, estudios; carmesí, amor; violeta, religiosidad; negra, odio, maldad. Para intentar adiestrarse en la lectura del aura, el comienzo más simple consiste en la práctica de un ejercicio: en una estancia oscura poner calamita o una bola de cristal, cuya aura es perceptible fácilmente, como una banda delgada de vapor que se extiende por todo el contorno.
Ponga las manos verticalmente abiertas sobre un paño negro, manteniendo los dedos en contacto y las puntas de los pulgares vueltas hacia el techo. Después de un minuto aproximadamente separe lentamente las manos. Entre las yemas de los dedos se verá una delgada línea blanquecina. Moviendo los dedos arriba y abajo algunos centímetros, la línea los seguirá.
Continué sus ejercicios con distintas cosas: flores, animales, sobre todo, niños, cuya aura es particularmente interesante, tratando de ponerlos, para estudiarlos, delante de una pantalla blanca o negra, intentando evitar la intervención de ningún reflejo engañoso. Naturalmente, es necesario contar con tiempo y sentido crítico. El deseo de éxito puede hacernos ver una aura en cualquier fenómeno de fracción óptica, en ese sentido tenga cuidado y haga el procedimiento conforme al proceso científico.

*Textos de lectura de la profesora Magnolia. Parapsicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, estudio, trabajo, negocio y contra envidia. Lectura del tarot, y amplia gama de productos esotéricos. Consultas confidenciales de lunes a sábado de ocho de la mañana a seis de la tarde. Barrio Santa Ana, de la iglesia de Santa Ana, ½ cuadra hacia abajo, casa # 2010. Teléfonos: 2662262 / 6990842, Managua.