Mundo Oculto

Reglas de oro de un mago angélico

¿Puedo atraer alguna desgracia a mi vida por practicar esta clase de magia?

Quien se adentra en el mundo de la magia angélica, o de los ángeles, suele tener algunas dudas antes de seguir adelante, las mismas son una poderosa interferencia que incluso suele impedir que la persona se conecte con los ángeles.
Empezaremos entonces por responder una de las preguntas que las personas creyentes se formulan con bastante temor al recorrer los primeros tramos de este camino: ¿para convertirme en mago angélico debo renunciar a mi religión? La respuesta es un no rotundo. Los ángeles son mensajeros de Dios. Por eso cualquiera que sea la religión que usted practique, siempre podrá invocar la protección angélica sin renunciar a sus creencias ni modificarlas en absoluto. Los ángeles lo ayudarán tanto si es católico como si es judío o musulmán.
Otra duda, o mejor dicho otro temor, podría enunciarse de este modo: ¿puedo atraer alguna desgracia a mi vida por practicar esta clase de magia? La respuesta es otro rotundo no. Los ángeles pueden ser el instrumento de su paz, de su prosperidad, de su curación, de su protección, así como de su felicidad. Podrá consultarlos y pedirles ayuda si tiene problemas amorosos, de dinero, de salud, de estudios. Podrá compartir sus alegrías y sus penas con ellos para que su existencia sea mejor. Nunca lo dañarán, ya que no es la misión que tienen.
Respete el código ético
Si está dispuesto a trasformarse en mago recuerde que debe respetar el código ético de un mago angélico y también toda una serie de reglas creadas para un correcto desempeño de la misión que tiene entre manos. Las normas más importantes son cinco y tendrá que aprenderlas antes de empezar su trabajo mágico, el cual es un secreto, por tanto no debe hablar del mismo con nadie por ningún motivo, o de lo contrario perderá poder, se deshabilitará.
Nunca se bañe después de un ritual, hacerlo antes suele ser de gran ayuda ya que el agua purifica. Nunca mantenga relaciones sexuales ni antes ni después de un rito mágico. La magia mueve energías poderosas y también el sexo lo hace, aunque con otro fin. Evite cruzar los pies o las manos durante una operación mágica, sólo se puede cruzar los pies cuando se preparan resguardos o protecciones. Las velas jamás se apagan soplando, pues eso anula el efecto del ritual. Se debe hacer con los dedos humedecidos. El éxito de un rito mágico depende en gran medida de la convicción con que se lleve a cabo. La fe y el respeto son los pilares de su éxito. No haga bromas ni ridiculice lo que está haciendo, ya que si procede así no obtendrá resultado alguno.
Es preciso crear un ambiente acorde con el delicado trabajo que se va a llevar a cabo. Los ángeles prefieren los ambientes calmos, suavemente perfumados y con música agradable. Procure que la calma reine en toda la casa y no sólo en el lugar donde haya instalado su altar. Deberá hacer ofrendas. Las ofrendas son regalos que se hacen a cada ángel, según la naturaleza del mismo. Conviene iniciar el ritual con una afirmación, esto constituye un excelente modo de preparar el camino para la invocación. Una afirmación de magia angélica sería por ejemplo: “Creo en los ángeles, seres de luz y de conocimiento, creo en sus dones y en su misión como mensajeros puros de Dios”.
Luego de la afirmación se lleva a cabo la invocación. El tipo de oración depende del ángel que se invoca. Son tres elementos que no pueden faltar en una invocación: el nombre del ángel que se invoca, el nombre de quien lo invoca y la celebración o elogio del ángel invocado. Finalmente se realiza el pedido o mandato; siempre es preciso pedir de manera positiva, no negativa. Luego hay que sellar el mandato con las palabras “Eberjanon-anoal, que así sea”.
* Textos de estudio de la profesora PENÉLOPE, parapsicóloga con más de 30 años de experiencia, especialista en la interpretación del Tarot y las cartas de los ángeles. Terapias alternativas para tu control mental y mejorar tu calidad de vida. Consejería en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales. Atiende de lunes a sábado de 8:30 de la mañana a 5:30 de la tarde, previa cita. Teléfonos: 289-7207/845-8114, Managua.