Mundo Oculto

Narciso

La historia de este personaje habla de la cercanía entre la adivinación y la imagen, de la dificultad y el anhelo con la que los humanos buscamos algo estable, una huella de identidad, aun en lo que cambia permanentemente y nos engaña

El episodio de Narciso es uno de los más bellos, desde el punto de vista estrictamente literario. Ovidio fue el primero en combinar las historias de Eco y Narciso, y relacionarlas de manera indisociable con la anterior historia del vidente-ciego Tiresias.
Si peligroso es mirar de frente a la divinidad, no menos nocivo puede resultar fijar nuestra mirada en el espejo incierto del agua. La historia de Narciso, entre otras cosas, habla de la cercanía entre la adivinación y la imagen, de la dificultad y el anhelo con la que los humanos buscamos algo estable, una huella de identidad, aun en lo que cambia permanentemente y nos engaña.
Narciso fue un hermoso joven, hijo del dios del río Cefiso y de la ninfa Liríope. Cuando nació sus padres consultaron al adivino Tiresias que dio la siguiente respuesta: “Vivirá hasta viejo si no se contempla a sí mismo”.
A causa de su gran belleza, tanto doncellas como muchachos se enamoraban de Narciso, pero él rechazaba sus insinuaciones. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y ésta la había condenado a repetir las últimas palabras de lo que se le dijera.
Eco fue, por tanto, incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntaba “¿Hay alguien aquí?”, Eco contenta respondía: “Aquí, aquí”. Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: “¡Ven!”. Después de responder: “Ven, ven”, Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos.
Narciso cruelmente se negó a aceptar el amor de ella y la ninfa estaba tan apenada que se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que nada quedó de ella, salvo su voz. Para castigar a Narciso, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se apasionara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.
Narcisismo
De esta historia proviene el término narcisismo. Un narcisista es quien centra todo su interés en su propia persona. Es un ser ególatra que se cree el centro del universo.
El trastorno de personalidad narcisista generalmente comienza a principios de la edad adulta y está marcado por el descuido de los sentimientos de los demás, la afectación, el interés obsesivo en sí mismo y la persecución de metas principalmente egoístas.
Fuente: Wikipedia.org