Mundo Oculto

Cariño desde el interior

La terapia combina la psicología con las medicinas china e india, utiliza la kinesiología para diagnosticar. Se basa en la idea de que un suceso o pensamiento negativo conlleva una alteración del fluir equilibrado de la energía del cuerpo

EFE Reportajes
Si hoy viviera el médico austriaco Sigmund Freud, considerado el ”padre” del psicoanálisis que ha revolucionado la comprensión de la mente humana y originado una de las principales técnicas para abordar los conflictos psicológicos en Occidente, quizá se interesaría en las milenarias enseñanzas orientales.
Acupuntura, yoga, ayurveda, meditación zen, fitoterapia china y tantra son algunas de las numerosas técnicas que se aplican desde hace siglos en Oriente, para aliviar los males del cuerpo, la mente y las emociones, a los que se considera íntimamente relacionados entre sí, y con las energías, el organismo y la naturaleza.
Cuando las técnicas y autoayudas occidentales, como las psicoterapias cognitiva, conductual y psicoanalítica parecen haber agotado sus respuestas y mucha gente siente que necesita “algo más” para aliviar sus “dolores del alma”, no sólo los pacientes, sino también los terapeutas, miran hacia Oriente, para aprovechar su sabiduría sanadora e integrarla a sus métodos.
Es lo que ha hecho la psicóloga Victoria Cadarso, Directora del Instituto de Terapias Integrales y Enseñanzas Energéticas, en Madrid, España, al aplicar la denominada psicología energética.
“No es una técnica excluyente, sino un complemento a cualquier práctica terapéutica, porque al aliviar rápidamente el malestar emocional la persona se siente más motivada para seguir un proceso terapéutico que le lleve a un mayor bienestar”, señala.
De hecho, en su primera sesión se recomienda hacer una historia clínica del problema o malestar que aqueja al cliente, utilizando las técnicas de la psicoterapia convencional.
Esta práctica terapéutica combina la psicoterapia convencional con las medicinas tradicional china y ayurvédica, de la India, y con la kinesiología, una técnica encaminada a restablecer la normalidad de los movimientos del cuerpo humano.
De la psicoterapia toma las técnicas y herramientas que consiguen que el cliente se sienta escuchado, atendido y respetado, como son la relación terapéutica, la escucha incondicional, la indagación y la implicación del terapeuta.
Las energías del cuerpo
De las medicinas orientales toma el principio de que los problemas o dificultades repercuten en los campos electromagnéticos del organismo, que es un continuo entre cuerpo y mente, al bloquear la energía vital que fluye por unos canales energéticos, y que pueden afrontarse desde una nueva perspectiva al restablecerse el correcto flujo vital.
“Además emplea un método de diagnóstico de la kinesiología que permite verificar en los músculos cuáles son los aspectos del problema, en qué canales se ha bloqueado la energía vital, y que la persona sea consciente de cómo se va produciendo el cambio”, explica Victoria Cadarso.

¿Cómo funciona la psicoterapia energética?
Según la experta “el fluir de la energía alterado por la negatividad y productor del malestar se restablece mediante golpecitos sobre puntos de acupuntura en la cara, el tronco superior y las manos, con los que la persona se estimula a sí misma”.
La terapia consta de tres sesiones: la primera para hacer el historial de la persona y descubrir su problemática; la segunda para tratar uno o varios de sus problemas; y la tercera para ver los resultados obtenidos y si hace falta repasar algún aspecto.
Esta terapia es capaz de erradicar con rapidez el malestar emocional, al aprovechar el potencial y capacidad del ser humano para recuperar su equilibrio en un breve periodo.
Está especialmente indicada para todos los trastornos del estrés, como son la ansiedad que induce a comer, fumar o beber, entre otros muchos malestares, así como los miedos (por ejemplo a hablar en público), las fobias y la depresión.
Según la directora del Ittie, “también es útil para aliviar emociones negativas como la irritabilidad, la rabia, la ira contenida, la culpabilidad, la pena, el odio, el desamor, y coadyuva en todas las preocupaciones y obsesiones”.