Mundo Oculto

La santería

El fenómeno de la santería en Miami tiene mucho que ver con el instinto de preservación cultural de los cubanos en el exilio

EFE / Reportajes
Los exóticos ritos de la santería se practican de manera cotidiana en Florida por los cubanos que mantienen así viva y en constante transformación una tradición que hunde sus raíces en las religiones afrocubanas.
Los primeros cubanos que llegaron a Miami en la década de 1960 practicaban la santería a escondidas por temor a ser arrestados por la policía, que miraba con ojos extraños esos raros ritos.
Hoy en día la santería se practica por artistas, doctores, antropólogos y cubanos de todo tipo de nivel social por considerarla una religión en constante transición, capaz de amoldarse a cualquier situación y coexistir con cualquier otra creencia.

Sin exclusividades
Para la antropóloga cubana Mercedes Cros Sandoval, autora del libro "Worldview, the Orichas, and Santería: Africa to Cuba and Beyond", la santería "no requiere efusividad ni exclusividad".
"Tú puedes venir con tu religión y no te exigimos abandonarla. La santería se adapta a tu sistema de creencias", dijo a Efe la profesora emérita del Miami Dade College.
Cros Sandoval añade que la santería, conocida en Cuba como lucumí o Regla de Ocha, no emite juicios sobre sus practicantes.
"Si tienes un querido y vas a tu pastor o sacerdote, inmediatamente te dirán que estás haciendo mal y que debes cambiar tu comportamiento. En cambio, el babalao (sacerdote de la santería) te dirá 'vamos a ver cómo te ayudamos'", explicó la antropóloga.
Terry Rey, profesor de religión de la Universidad de Temple, en Filadelfia, señaló que la santería no es una secta, sino más bien una "religión mundial".
En su libro, la profesora Sandoval aclara este punto en detalle. Según la profesora, la santería, al igual que todas las religiones, tiene cinco funciones básicas: explicar lo inexplicable; establecer la diferencia entre el bien y el mal; ofrecer una red de apoyo, representada en los demás creyentes; servir de complemento a los servicios salud; y proveer acceso a sistemas "mágico-religiosos" con los que se intenta "controlar lo incontrolable".
Para la mayoría de los creyentes de esta religión, el babalao, que recibe las 24 horas del día, sustituye al psicólogo y al psiquiatra y se convierte en el principal consejero para tratar temas de salud mental.

Una ‘Religión’ sin misioneros
Como toda religión, la santería envuelve un aspecto económico. Para convertirse a esta creencia de origen africano hay que participar en unos 20 ritos. Cada rito es presidido por un sacerdote distinto, que merece una recompensa por sus servicios.
También hay que tener en cuenta el valor de los animales necesarios para realizar los sacrificios en algunas ceremonias. Todo esto puede llegar a sumar miles de dólares.
El profesor Rey recuerda, además, que esta religión presenta un fenómeno que la separa de otras creencias.
"La santería es una religión que no necesita de soldados o misioneros para crecer. Con los años se ha expandido por el mundo sin la necesidad de que personas intenten convencer a otras de abandonar sus creencias", afirmó el profesor Rey.
La profesora Sandoval añade que el fenómeno de la santería en Miami tiene mucho que ver con el instinto de preservación cultural de los cubanos en el exilio.
"Los cubanos se adaptan a cualquier situación. Los esclavos de la tribu Yoruba adaptaron su religión africana para que coexistiera con el catolicismo de sus amos. Acá (en Miami) la santería tiene sus rasgos particulares. En Cuba, Changó (dios del trueno para los Yoruba) come manzana (en su altar). En Miami, Ochún (diosa del amor) come kiwi", dijo Sandoval.
Hoy los santeros no son perseguidos en Miami y artistas de la talla de la fenecida Celia Cruz y la banda Orishas le han dado cierto toque de "glamour" a una religión que no tiene aspiraciones de convertirse en verdad absoluta y que se fundamenta en la coexistencia de creencias y culturas diversas.