Mundo Oculto

Bufete embrujado

Sin razón aparente, todas las conexiones telefónicas y las instalaciones eléctricas se volvían locas

Se dice que el caso Rosenheim, en 1967, fue el episodio más importante de la parasicología del siglo XX. Éste se trató de un Bufete de abogados propiedad de Herr Adam, situado en la calle Konigstrasse número, 13 en Rosenheim (Alemania).
Todo empezó cuando los teléfonos del bufete dejaron de funcionar correctamente, en la conversaciones se oían chasquidos, había interferencias, se cortaban las llamadas, incluso en algunas ocasiones sonaban todos los teléfonos a la vez. Era tal el caos que el encargado del bufete se puso en contacto con la compañía que les había instalado la centralita.
Sin desperfectos
La compañía estuvo varias semanas haciendo comprobaciones en cada uno de los aparatos, pero no encontraron ningún desperfecto, sin embargo, decidieron cambiar todas las instalaciones y aparatos nuevos con el fin de que los incidentes cesaran.
Pero no cesaron , y más bien las facturas de teléfono se duplicaron. El dirigente de la empresa le dijo al encargado que cambiaría de sociedad telefónica, pero además quería que le pusieran a la centralita un contador para registrar las conexiones, uno en el despacho y otro en la sede de comunicaciones. Algo fuera de lo normal estaba sucediendo allí, ya que el contador marcaba 46 llamadas en tan sólo 10 minutos.
Herr Adam dijo que en cinco semanas el reloj sonoro marcó la hora unas quinientas o seiscientas veces y que en un solo día hasta ochenta veces. Esto fue el 20 de octubre y el poltergeist (fenómeno paranormal) no había hecho más que empezar, por que ese mismo día hubo un apagón de una fluorescente en uno de los despachos. Así contado parece normal, pero cuando llegó el electricista a cambiar la fluorescente vio que ésta había girado sobre sí misma antes de fundirse, algo que era imposible por las conexiones del aparato.
A partir de aquel día todos los trabajadores del despacho empezaron a vivir situaciones aterradoras y violentas que no tenían hasta el momento explicación lógica. Había subidas y bajadas de tensión, luces apagándose y encendiéndose solas, los ruidos se apoderaban del despacho, los cuadros giraban sin control y pequeños enseres volaban por los aires, como si manos invisibles las arrojaran.
En busca de ayuda
Llamaron de nuevo a los electricistas y los trabajadores vieron ante sus ojos cómo todas las fluorescentes giraban y se desenroscaban solas.
Herr Adam estaba desesperado, además de nuevamente cambiar todas las instalaciones
también llamó al Instituto Nacional de Parasicología de Friburgo y solicitó la ayuda del doctor Hans Bender, prestigioso Parasicólogo para que le ayudara a resolver esta situación.
La investigación duró varios meses y cada vez eran más violentos los sucesos, los funcionarios padecían descargas eléctricas en las manos al entrar en contacto con las máquinas de escribir, los muebles se movían de un lado a otro del despacho con mucha violencia. Aquello era un caos, pero Bender siguió su investigación y en enero del siguiente año encontró una conexión entre la fenomenología y una empleada del bufete.
La auxiliar administrativa Anne Marie Schnabel era la causante de todos los fenómenos paranormales, ya que sólo se producían cuando ella estaba en el despacho. El parasicólogo le realizó a Anne Marie un estudio variado de las capacidades Psi y los resultados fueron espectaculares.
Anne Marie, de tan solo 19 años, fue despedida de inmediato por Herr Adam y las manifestaciones paranormales cesaron el mismo día que la chica abandonó el bufete.
Fuente: http://entremundos.iespana.es/CASAS%20ENCANTADAS.htm