Mundo Oculto

Almas gemelas

Muchos hemos sentido esa imperiosa necesidad de encontrar a nuestra otra mitad. Algunos afortunados lo han logrado. Otras personas recorren incesantemente los diversos caminos de la espiritualidad, sin llegar a encontrar a ese otro especial

Comencemos por comprender un poco mejor el fenómeno. Más allá de nuestra personalidad, nuestra alma ha encarnado en este plano físico con un propósito de crecimiento y una misión de servicio. En ese camino, puede encontrarse con otras almas conocidas, las cuales ya han compartido experiencias de vida anteriormente. Con algunas se llevará bien, con otras no tanto, pero guardan mensajes importantes y la ayudan a evolucionar y a encontrar respuestas.
El caso más claro es el de las personas con las que nos llevamos peor. Aunque al principio nos cueste aceptarlo, aquellos que resistimos con mayor firmeza, aquellos “que nos sacan de quicio”, aquellos que han resultado personajes conflictivos en nuestra vida, son “almas compañeras”, es decir, almas con las que ya hemos interactuado en otras vidas.
El hecho de que no los podamos sacar fácilmente de nuestra historia personal, prueba que tenemos “asuntos pendientes” que resolver. Hasta que no soltemos la lucha de poder que nos mantiene unidos, hasta que no perdonemos, esa persona continuará generando dolor y frustración en nuestra vida. Sí, la única salida es el perdón. Y ese es el aprendizaje: porque es justamente la gente a la que más nos cuesta amar y perdonar. Pero de eso se trata este juego, ¿o no?
Otro es el caso de quienes amamos intensamente. Ellos también son almas compañeras, y tenemos con ellos un vínculo que viene de otras vidas. Pero a diferencia del caso anterior, ellos nos enseñan a través del amor y la dicha. Nos muestran las facetas más bellas de nuestra personalidad, actuando como espejos. Y cuanto más los amamos, nuevos atributos de nuestro propio ser se despliegan ante nuestra percepción para ser atesorados y amados. Pero a ustedes que leen este artículo, esto no alcanza. Seguramente me dirían: “Muy bonito, tengo a quienes detesto y a quienes amo... pero, ¿dónde está aquella persona especial, aquel ser único, mi amante eterno, mi otra mitad?”
Quizás el punto central se encuentre en nuestra dificultad para aceptar que cuando nuestra alma gemela aparezca, no será para llevarnos de la mano a un paraíso terrenal. Nuestra otra mitad cumple con la función de ayudarnos a evolucionar espiritualmente y como todo maestro --involuntariamente-- puede hacernos sufrir en el proceso. Les daré algunas pautas que pueden ayudarlos en este proceso. Las lecciones que nuestra alma gemela viene a enseñarnos ya forman parte de nuestro bagaje de conciencia, el encuentro se acelera y la experiencia conjunta es mucho más fluida y feliz.
Lecciones de nuestra otra mitad
Cuando tu alma gemela llegue a tu vida, será para ayudarse mutuamente a aprender.
Fundamentalmente, las lecciones a explorar son:
Amar incondicionalmente. Nuestra alma gemela nos propondrá un interesante (y a veces, desesperante) juego: amarlo siempre es una experiencia de amor incondicional, ya sea porque sus características nos irritan, porque su situación no concuerda con la nuestra (por ejemplo, no es libre), porque vive a miles de kilómetros de distancia, o simplemente, aún no nos reconoce.
Ser auténticamente nosotros mismos. Nuestra alma gemela nos conoce mejor que nadie. Sabe de nuestros talentos ocultos y de nuestras sombras. A veces, estando con mi alma gemela, esta transparencia puede volverse insoportable. Pero al final, resulta lo mejor que puede pasar, porque me empuja amorosamente hacia un nuevo nivel de evolución. Junto a nuestra alma gemela no podemos esconder nuestro verdadero Yo, y esto es maravilloso.
Como todos sabemos, venimos a la Tierra con un propósito concreto y una misión de servicio. Nuestra función es única, no existe otra persona en el mundo que pueda realizar nuestro aporte. Por eso, descubrir esa misión es imprescindible, tanto para nuestra evolución como la de la humanidad entera. No debe haber nada más triste que una vida que no se dedicó al propósito para el que se ha creado, fue una oportunidad perdida que nunca más se recuperará. Por eso la presencia de nuestra alma gemela es fundamental. Porque nuestra misión y la suya, son sincrónicas, se articulan de manera armónica, son absolutamente complementarias.
Fuente:www.merylay.byethost22.com/almas_e.htm