Mundo Oculto

¿Energía viva?

Hay quienes creen en la posibilidad de los Zenoides, seres de energía que por voluntad propia son capaces de viajar por el espacio

Los investigadores del fenómeno ovni han establecido que sólo un diez por ciento o un quince por ciento de las observaciones no tienen explicación científica aparente.
Sin embargo, también está la teoría del investigador norteamericano John Blackburn, que ha nombrado Zenoides a entes o extrañas formas de energía que vagan por el universo y se mueven cambiando de forma o tamaño a voluntad propia y sin explicación natural.

Extraño caso
Así se intenta explicar el extraño caso ocurrido en Filadelfia (EU), la noche del 26 de septiembre de 1950, teniendo como testigos a cuatro policías de intachable reputación. Esa noche, que se presentaba tranquila y sin sobresaltos, en un patrullero los policías Keenan y Collins recorrían la ciudad.
Pero sorpresivamente vieron caer frente a ellos, a escasos 50 metros de distancia, un objeto luminoso que descendía lentamente del cielo. Fue así que los agentes bajaron del vehículo y se acercaron a ver qué era el extraño cuerpo.
Cuando lo enfocaron con sus linternas no lo podían creer: en un terreno baldío, una gran mancha roja se extendí a en el suelo y al ser iluminada brilló con una coloración púrpura fosforescente.
Lo más impactante es que se trataba de una masa gelatinosa, dotada de movimientos, que palpitaba y se estremecía como un ser vivo; poseía una forma circular que uno de los policías calculó en dos metros de diámetro, con unos treinta centímetros de espesor, y lo más inquietante, un par de ojos que fijamente miraban a los uniformados.
Los dos policías, desconcertados ante este extraño ser, deciden llamar por el radio de su vehículo, pidiendo que un superior llegue al lugar. A los pocos minutos, un segundo patrullero se hizo presente. El sargento Cook, poniéndose al mando del grupo, ordenó a Cooper que intentara levantar a esta criatura luminosa por los bordes; pero apenas las manos del policía tuvieron contacto con el extraño ser, éste comenzó a desintegrarse.
La sustancia viviente parecía estar compuesta por una gelatina muy pegajosa. El resplandor púrpura aumentaba con las convulsiones propias de la dramática agonía y cuando los inquietantes ojos dejaron de percibirse, comprendieron que el monstruo había acabado su existencia.
En las manos del agente Cooper habían quedado restos de la masa, que se volatilizaron al cabo de quince minutos, y a la media hora ya no quedaban rastros de la horrible criatura, en el lugar. Del hecho sólo queda el informe de cuatro policías con intachables hojas de servicios, que fueron los únicos testigos de este extraño suceso, el cual les acarreó no solo la burla de sus compañeros, sino también problemas emocionales, que fueron superando con el tiempo.
¿Qué era la criatura? ¿De qué estaba compuesta? ¿Era un ser vivo o solamente un experimento de alguna civilización estelar? ¿Caerán a la Tierra más seres fosforescentes? Por ahora son demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Tal vez, en el futuro podamos develar el enigma del ser gelatinoso que cayó en Filadelfia la noche del 26 de septiembre de 1950.