Mundo Oculto

La fe bahái

Los baháis ven la vida como una especie de taller donde cada persona es libre de desarrollar y perfeccionar las cualidades que habrá de necesitar en la vida siguiente

En 1844, a la edad de 27 años, Baháulláh se convirtió en uno de los grandes defensores de los elevados ideales plasmado por la bahái, una religión que en síntesis enseñó que hay un solo Dios, creador del universo.
Junto con esta idea se encuentra que la persona es un ser esencialmente espiritual. Cuando el cuerpo humano muere, el alma queda liberada de los lazos que la atan al cuerpo físico y su entorno material.
Da comienzo entonces el progreso del alma a través de los mundos espirituales. Según esto, los baháis ven la vida como una especie de taller donde cada persona es libre de desarrollar y perfeccionar las cualidades que habrá de necesitar en la vida siguiente.
Se enseña también que el objeto de la vida es conocer y amar a Dios, y avanzar espiritualmente. La oración y la meditación son los instrumentos primordiales del desarrollo espiritual. Por lo demás, Baháulláh no especifica ninguna forma particular de meditación que incluya determinadas posturas o técnicas de respiración. Cada persona es libre de escoger su propia forma de meditación.
Al haber un solo Dios padre, pues igual, todos somos hermanos que formamos parte de una sola raza humana destinada a vivir en paz y armonía. Sin embargo, para que florezca una sociedad universal es preciso fundarla sobre ciertos principios fundamentales a saber como son: la eliminación de toda clase de prejuicios, la igualdad entre la mujer y el hombre, la eliminación de la pobreza y riqueza extremas, la educación universal, la armonía entre la ciencia y la religión, el equilibrio sostenible entre la naturaleza y tecnología, el establecimiento de un sistema mundial basado en la seguridad colectiva y la unidad de la humanidad.
La regla de oro a seguir es, pues, que todos tratemos a los demás como a nosotros nos gustaría ser tratados.
Como la Biblia para los judíos, el Evangelio para los cristianos o el Corán para los musulmanes, los baháis consideran el conjunto de los escritos de Baháulláh como palabra inspirada por Dios sobre la que se sientan las bases de su fe.
Proceso de crecimiento de baháis
El cálculo del número de seguidores de cualquier religión mundial es una tarea compleja y difícil de realizar, y más complicado se hace el caso de la religión bahái por las persecuciones religiosas que aún hoy en día se llevan a cabo.
A pesar de todo lo antes expuesto podemos concluir diciendo que de acuerdo al Anuario de la Enciclopedia Británica de 2003, había en el mundo alrededor del 7 millones 406 mil baháis. Actualmente se tiene presencia en más de 100 mil localidades distribuidas en todo el mundo. Tal expansión constituye un reflejo de su entrega al ideal de una ciudadanía mundial.
Conclusión
Ya ha llegado el momento de que todos los ciudadanos del mundo expandamos nuestra mente y dejemos de pelearnos por aspectos religiosos. Las religiones siempre serán una guía hacia Dios, no importa cómo se llame. Yo pregunto, ¿es Dios sólo para los cristianos?
¿Es sólo para los musulmanes?, ¿o sólo para los hindúes? ¿Acaso no echan de ver que el afirmar que Dios omnipresente, omnisciente, omnipotente, todo amor y misericordia, es exclusivamente para cobijar a los creyentes de una sola fe, es convertirlo en un ser más perverso que el peor criminal que podamos imaginar?
Busquemos la verdad, no importa donde se encuentre, estudiemos otras creencias, veamos los puntos de coincidencia doctrinaria y no sólo lo que nos separa, ya que únicamente con el conocimiento eliminaremos la enfermedad del fanatismo, y con espíritu incluyente amemos la que más se adapta a nuestra alma.
Si desea más información puede visitar el sitio http://www.bahai.org/ o puede escribir a mi correo electrónico, yo estaré deseoso de ayudarle.
Dr. Billy de Jesús Asilva
Doctor en filosofía Oriental
billidejesusasilva@hotmail.com