Mundo Oculto

Avistamientos de astronautas


En 1985, el astronauta Gordon Cooper, uno de los primeros que orbitaron la Luna, compareció ante un grupo de asesores de la ONU presidido por el entonces secretario general Kurt Waldheim, e hizo una alarmante advertencia:
“Creo que... vehículos extraterrestres y sus tripulaciones nos están visitando desde otros planetas, y que están técnicamente un poco más avanzados que nosotros. Considero que necesitamos un programa de alto nivel para recoger y analizar la información referente a cualquier tipo de encuentro y para determinar la mejor manera de relacionarnos amistosamente con estos visitantes”.
Los argumentos de Cooper para esta declaración eran que había estado en la periferia de las grandes regiones por las que “ellos” se mueven.
Por tanto, uno de los más grandes pioneros de Estados Unidos, un hombre que había detentado el récord de vuelo más largo en el espacio, 34 horas, admitió que había tenido encuentros con aparatos no identificados. Pero… ¿pueden ser ciertos estos alegatos?
Una historia de avistamientos
Desde la creación de la NASA en 1958, varios de sus pilotos y astronautas han testificado que habían visto objetos voladores de origen desconocido u ovnis (objetos voladores no identificados).
El primero en anunciar un avistamiento fue Joseph Walker, piloto del avión de pruebas X-15. Según una charla dada en mayo de 1962, en los meses anteriores Walker tuvo un encuentro aéreo con dos objetos en forma de disco, lo cual filmó.
En julio del mismo año, otro piloto del X-15, el mayor Robert White, informó haberse encontrado formando parte de una escuadrilla de ovnis mientras volaba a unos 9 mil 800 metros de altura.
La NASA rehusó apoyar a sus pilotos, y las fotografías y películas que contenían anomalías nunca se publicaron. La línea oficial establecía que los ovnis habían sido identificados como hielos. Pero, aunque la NASA negó tener interés en los ovnis, pronto se demostró que esto era falso.
Durante 1965, el US Federal Bureau of Investigation (FBI) supo de una fuente confidencial que un informador de la NASA estaba “filtrando” encubiertamente información sobre ovnis. Los receptores eran dos personas de Pittburg que, según el FBI, tenían un interés personal en los ovnis y estaban de acuerdo con un empleado de la NASA.
En un expediente del FBI, de fecha 2 de septiembre de 1965, se dice: “La fuente cree que la información puede ser clasificada. Por ejemplo, la fuente dijo que… [censurado] había visto una filmación en la que se veía un misil separándose de un ovni que aparecía en la pantalla. Antes del vuelo del Gemini 4… [censurado] dijo que veía algo interesante, porque la nave espacial tenía a bordo dispositivos para detectar ovnis”.
¿Hay encubrimiento?
La documentación del FBI sobre este caso pone de manifiesto dos puntos importantes: la referencia de una filmación en posesión de la NASA, donde se muestra un ovni en vuelo, el cual es ocultado al público. En segundo lugar, la mención de la misión Gemini 4. Uno de sus pilotos, James McDivitt, confirmó que, durante la misión, vio con seguridad un objeto no identificado.
Aunque McDivitt no cree que el objeto fuese anómalo, no se adhiere a la teoría del escéptico James Oberg, según la cual el objeto era simplemente la segunda etapa del cohete Titán que lanzó el Gemini 4. Como el investigador afirma en su libro de 1996, Beyond Top Secret, “si éste fue el caso, el único enigma que queda es el aparente fallo de McDivitt en reconocer su propio cohete”.
Los misterios de la Luna
Después de las misiones Gemini, la carrera espacial se aceleró con el programa Apolo. Tras la promesa del presidente Kennedy de situar un hombre en la Luna, creció el interés por los misterios del espacio y, en particular, por la nueva frontera del hombre: la Luna.
Así, cuando los astronautas del Apolo 11 dieron sus primeros pasos sobre la superficie de la Luna el 20 de julio de 1969, a pesar de las declaraciones de que los astronautas no habían visto nada anormal, circularon rumores de que, durante su estancia en la Luna, la tripulación realmente nunca estuvo sola.
A continuación se incluye una conversación ‘clasificada’, que supuestamente se realizó entre la tripulación del Apolo 11 y el control de la misión:
Apolo 11: ¿Qué diablos era? Es lo que quiero saber. Estas cosas eran gigantescas, señor. ¡Dios mío, usted no lo creería!
NASA: ¿Qué...?¿Qué diablos pasa?
Apolo 11: Están aquí, bajo la superficie.
NASA: ¿ Qué hay ahí? Control de misión llamando a Apolo 11.
Apolo 11: Estamos aquí, los tres. Pero hemos encontrado visitantes... Por las instalaciones, parece que han estado aquí desde hace mucho tiempo... Digo que ahí afuera hay aparatos espaciales. Están alineados en filas al otro lado del cráter.
Las pruebas de este encuentro en la Luna son muy débiles. Otto Binder, ex empleado de la NASA, dijo que esta conversación fue escuchada casualmente por unos radioaficionados que pueden captar un “canal reservado” para estos mensajes.
Sin embargo, Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, informó al investigador Timothy Good que no se registró, ni se encontró, ni se vio ningún objeto durante la misión Apolo 11, ni en ningún otro vuelo Apolo que no fuese natural. La única corroboración de esta historia se obtuvo de Maurice Chatelain, experto en comunicaciones de la NASA.
En una entrevista efectuada en 1979, Chatelian confirmó que un retardo de tiempo en la transmisión del diálogo entre el centro de control y el Apolo 11 permitió a la NASA censurar la información referente a los visitantes.
Faltan pruebas
No hay manera de comprobar si en la misión Apolo 11 se produjo este incidente. Muchos investigadores dudan de las afirmaciones de Binder y Chatelian, y la NASA niega que hubiese censurado transmisiones. No obstante, un caso similar referente al Discovery no sólo originó el ‘Watergate’ cósmico en 1990, sino que también dio un giro a las declaraciones de encuentros de ovnis con astronautas.
Alrededor de las 6:30 del 14 de marzo de 1990, Donald Ratsh, un radioaficionado de Baltimore, Maryland, estaba siguiendo las transmisiones del Transbordador Discovery cuando oyó la siguiente comunicación: “Houston, aquí Discovery, tenemos un problema. Tenemos un incendio”.
Poco después, dice Ratsh, se oyó una transmisión adicional: “Houston, aquí Discovery. Todavía tenemos la nave espacial bajo observación”.
Esta revelación animó a numerosas personas, entre ellas Bob Oeschler, ex especialista en misiones de la NASA, a hacer sus propias averiguaciones. Después de un intenso período de investigación, Oeschler llegó a la conclusión de que el mensaje no fue transmitido desde el transbordador.
En cambio, se aventuró a decir que la señal pudo proceder de una zona alrededor de Fort Meade, Maryland, la sede de la Agencia de Seguridad Nacional de EU, que está involucrada desde hace tiempo en la investigación de informes de ovnis. Oeschler sólo pudo llegar a la conclusión de que la transmisión fue un fraude orquestado institucionalmente para algún sutil propósito de inteligencia.
Sin embargo, una fuente de la NASA que prefirió el anonimato informó a Oeschler que, coincidiendo en el tiempo, el transbordador estuvo involucrado en un incidente con un ovni. Según la información, el encuentro duró ocho horas y produjo problemas en los sistemas eléctricos del Discovery. El caso todavía está bajo investigación y las interrogantes de estos y cientos de casos más siguen bajo un velo de misterio.
Fuente: www.lo-inexplicable.com.ar