Mundo Oculto

Las teorías del fraude lunar

Según los teóricos de ‘el fraude’, en 1961 el presidente Kennedy comprometió a Estados Unidos en el proyecto lunar, sin que existiese la tecnología y las condiciones suficientes para tal empresa

En mayo de 1961, cuando el presidente John F. Kennedy anunció al Congreso que Estados Unidos “se comprometía a situar un hombre en la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes del fin de la década”, empezó la carrera hacia la Luna. La guerra fría estaba en su apogeo y la NASA era una de las armas más importantes de esta batalla.
Pero la Unión Soviética gozaba de la ventaja inicial. En 1961 había lanzado al espacio el primer hombre y también fueron los primeros en orbitar la Tierra.
Estados Unidos se apuntó un éxito menos de un año después de la declaración de Kennedy, cuando John Glenn fue el primer americano que orbitó la Tierra.
Pero llegó la tragedia. En enero de 1967, la cápsula Apolo 1 estalló en llamas durante las pruebas y murieron los tres astronautas que estaban a bordo. Los muchos defectos que condujeron al incendio obligaron a rehacer el diseño. En la NASA, muchos creyeron que conseguir el ansiado objetivo en el plazo fijado era una empresa imposible.
Un sueño imposible
Bill Kaysing cree que fue la necesidad de cumplir la promesa de Kennedy lo que provocó la conspiración de la NASA. Entre 1956 y 1963, Kaysing trabajó como redactor técnico en una empresa relacionada con las misiones Apolo. “Durante este tiempo --dice Kaysing-- la NASA realizó un estudio de viabilidad que indicó que sólo tenían un 0,0017 por ciento de posibilidades de situar un hombre en la Luna y de devolverlo luego a Tierra”. Kaysing opina que era imposible para la NASA alcanzar el 100 por ciento en 1969.
Hay quien cree que Kaysing tiene razón. La tecnología empleada para enviar el Apolo 11 a la Luna era muy primitiva comparada con los estándares actuales. De hecho, la computadora de a bordo tenía menos memoria que una lavadora moderna.
La puesta en escena
En su libro We Never Went to the Moon, Kaysing dice que la NASA y la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA) trabajaron juntas para trucar el alunizaje del Apolo 11. Se lanzó un cohete Saturno V vacío, que volvió a la Tierra cuando estaba fuera de la vista del público. Se supone que la NASA también preparó un paisaje lunar en una cueva subterránea de Nevada.
Mientras tanto, los astronautas y el control de la misión formaban parte de una puesta en escena meticulosamente diseñada para engañar al público y para hacer creer que se habían posado en la Luna. Se tomaron fotografías y filmes trucados y los astronautas “volvieron” a la Tierra soltando al océano una falsa cápsula espacial desde un avión del ejército. Kaysing sugiere que los astronautas fueron sometidos a un ‘lavado de cerebro’ para garantizar su cooperación.
Ralph René también cree que es posible que los astronautas no estuviesen en la Luna. En su libro NASA Mooned America!, René dice que la nave espacial debería haber tenido un grosor mínimo de dos metros para impedir que la radiación cósmica “cociese” a los astronautas de su interior.
Los teóricos del fraude creen que la NASA decidió simular los alunizajes cuando se dio cuenta de que no disponía de la tecnología para llevar con seguridad hombres a la Luna a finales de los años 60. Esto les aseguraba un trofeo propagandístico frente a los soviéticos y mantener la financiación de sus verdaderos proyectos espaciales.
Conspiración conjunta
Otra teoría sobre el fraude (aunque menos creíble) sugiere que estadounidenses y soviéticos desarrollaron conjuntamente su tecnología espacial, que la NASA trucó las fotografías de los Apolo porque, con los soviéticos, estaban construyendo bases en la Luna para utilizarlas como escalas hacia una base definitiva en Marte. Esta teoría fue lanzada en un documental trucado llamado “Alternative Three”, de la serie Sciencie Report realizada por TV Anglia.
Originalmente era un programada para ‘el día de los inocentes’, pero éste se emitió finalmente el 20 de junio de 1977 y produjo un diluvio de reacciones, sólo comparable al pánico producido por la emisión de Orson Welles, “La guerra de los Mundos”, en 1936.
Esto por que el supuesto proyecto intentaba salvar a los más ricos y poderosos enviándolos a estaciones lunares y luego a bases marcianas, dejando que el resto de la humanidad se las arreglase en una Tierra condenada a morir por la contaminación irreversible.
Por increíble que pueda parecer todo esto, muchos televidentes creyeron en el documental, a pesar de que en muchos periódicos se advirtió de que se trataba de una ficción. También tenía una lista de actores al final del programa y una nota de copyright que indicaba 1 de abril de 1977.
Hay quienes aseguran que el programa no se difundió en Estados Unidos porque en él se presentaban teorías de ocultación de la “verdad”. Entonces surgieron muchas sospechas cuando la gente se quejó de que el libro “Alternative Three” era difícil de encontrar y de que el gobierno lo estaba reteniendo.
La teoría de la civilización perdida
Existe otra teoría que gana fuerza. Un grupo de investigación llamado La Misión Marte (TMM) ha empleado casi veinte años en el análisis de las fotografías de Marte y ha llegado a la conclusión de que allí existen ruinas antiguas. La evidencia más convincente que presenta es la famosa fotografía de la “cara de Marte”, aunque la NASA dice que sólo es un juego de luces.
Luego, el director de TMM, Richard Hoagland, cambió el nombre del grupo por el de La Misión Enterprise, porque cree que ha encontrado evidencias de estructuras artificiales en la Luna. Hoagland dice que ha llegado a estas conclusiones empleando sencillos cálculos geométricos.
Las imágenes tomadas por satélites muestran líneas rectas, círculos y cuadrados correspondientes a carreteras, edificios y ciudades. Hoagland sabía esto y, al observar la Luna, dijo que en su superficie había encontrado formas geométricas. Cree que son los restos de enormes estructuras de vidrio para proteger ciudades lunares. “Sin las limitaciones de la gravedad --comenta Hoagland-- estas estructuras son mucho mayores que cualquier cosa que se pueda construir en la Tierra.” Estima que una de ellas, que llama “La torre”, podría tener 12 km de altura.
Cree que cubren una gran parte de la Luna y que son visibles desde la Tierra cuando la Luna se sume en la oscuridad. Hoagland dice que son indicios de una civilización perdida y cree que los astronautas de las misiones Apolo tenían conocimiento de su existencia.
¿Imágenes trucadas y reemplazadas?
El ufólogo Timothy Good, en su libro Beyond Top Secret, informa de que los astronautas sí llegaron a la Luna y vieron extraterrestres. La evidencia reside en una conversación secreta entre el control de la misión y los astronautas del Apolo 11 Armstrong y Aldrin, que fue registrada por los soviéticos.
El Dr. Vladimir Azhazha, físico y profesor de matemáticas ruso, dijo que el encuentro ocurrió poco después de que alunizara el módulo lunar, pero que el público nunca pudo escuchar el informe de los astronautas porque la NASA lo prohibió. Maurice Chatelain, un especialista en comunicaciones de la NASA, comentó que “el encuentro con ovnis era perfectamente conocido en la NASA” y que “todas las misiones Apolo habían sido seguidas por ovnis”.
Esto sugiere que la NASA no está dispuesta a admitir ante el mundo que sus astronautas fueron vigilados de cerca por ovnis, por lo cual escenificaron en la Tierra las fotografías del alunizaje para que el público no se asustase con lo que sucedía realmente en el espacio.
Una de las más extrañas preguntas sobre la Luna es por qué la NASA no ha enviado más astronautas desde las misiones Apolo y por qué las intenciones de hacerlo en el futuro son tan lejanas. ¿Acaso la Luna ya ha entregado todos sus secretos?
*Fuente: www.lo-inexplicable.com.ar