Mundo Oculto

La "montaña mágica"

Allí los peregrinos dan rienda suelta a unas creencias atávicas anteriores a la evangelización española

Manila / EFE
El Banahaw, la "montaña mágica" de Filipinas, hoy recibe a las miles de personas que cada Semana Santa se sumergen en sus cuevas y cascadas para impregnarse de sus supuestas propiedades milagrosas y curativas.
La peregrinación comienza cada Jueves Santo en Dolores, a unos 80 kilómetros de Manila, municipio dominado por el Banahaw, una mole volcánica de 2 mil 250 metros que los españoles conocían como "montaña de la lluvia".
Ese día, una riada de filipinos de todas las edades y condiciones atraviesa Dolores, la puerta hacía el Banahaw, para detenerse a rezar en los "pwestos", un centenar de cavidades, caídas de agua y rocas talladas a capricho de la naturaleza.

Los “pwestos”
En estos lugares será donde los peregrinos den rienda suelta a unas creencias atávicas anteriores a la evangelización española, y que fundidas con las nuevas, dieron origen a un catolicismo popular de claro signo sincrético.
Así, los "pwestos" se agrupan bajo los elementos de la tierra y el agua, pero están dedicados a figuras del santoral católico como santo Domingo y san Roque, o responden a denominaciones como Cabello de la Virgen (una cascada) o Juzgado, una oscura y estrecha caverna donde el devoto ha de mostrar su fe desafiando la claustrofobia.
En ellos, y desde el Jueves Santo al Domingo de Resurrección, la gente se baña en el agua y frota en el barro mientras reza plegarias en tagalo y latín a lo alto de la montaña.
Dicen los expertos de la "religión del Banahaw" que esta procesión, entre curativa e iniciática, emula el camino de Cristo hacía la liberación a través de su sufrimiento y muerte.

Su origen
En cuanto a su origen, parece claro que proviene del "colorum", los grupos armados que a finales del XIX y principios del XX se refugiaron en la montaña para combatir a los españoles, primero, y a los estadounidenses después.
Los jefes "colorum", una abreviatura del latín "in secula seculorum" (por los siglos de los siglos), se erigieron así en caudillos de una causa que combinaba el mesianismo con el nacionalismo.
Esa ideología es la que mueve a los 168 cultos religiosos y que tiene base permanente en esta parte del Banahaw, algunos casi centenarios, como "Ciudad Mística", el mayor de todos y dirigido por una mujer, Isabel Suárez, con el título de "Suprema" y "Obispa Máxima".
Y como el "colorum", esos cultos están convencidos de que el Banahaw es la Nueva Jerusalén, es decir, el lugar donde un grupo de ángeles instaló la Jerusalén bíblica tras la muerte del Hijo de Dios.
Es por eso que en esta especie de parque ecológico-religioso, el río Lagnas equivale al Jordán bíblico donde Cristo fue bautizado por El Bautista, y la colina llamada Calvario al escenario de la más famosa crucifixión de la historia.
Se supone que quienes persiguen la verdadera iluminación han de poner fin a la marcha iniciada en los "pwestos" en la cima de la montaña, allí donde se encuentra el cráter del que una vez fue un activo volcán.