Mundo Oculto

Fauno

Él podía predecir el futuro que le era revelado durante los sueños o por medio de voces súper naturales que salían de arboledas sagradas

En la mitología romana, Fauno es el equivalente al griego Pan. Es el padre de Bona Dea (“La buena diosa”, o Fauna) y Latino. Fauno era también llamado Lupercus (“el que protege del lobo”) por proteger el ganado, nombre realmente procedente de otra divinidad itálica, con lo que al final los dos nombre acabaron fundiéndose en Fauno Luperco.
Fauno era un rey latino, hijo de Picus y Canens. Según algunos fue rey del Lacio y padre de Latino. El epíteto de Fautuus se debía a sus oráculos, el más famoso de los cuales se hallaba en Tibur; y cuando aparecía en las pesadillas se le llamaba Incubis.
Tras su muerte fue reverenciado como el dios Fatuo, adorado en un bosque sagrado en las afueras de la actual Tívoli. Se le asocia con las pieles de lobo, las coronas y los cálices.
Su festival, celebrado en el aniversario de la fundación de su templo (15 de febrero), era la Lupercalia. Sus sacerdotes Luperci llevaban pieles de cabra y golpeaban a los espectadores con cinturones de piel de cabra. La Faunalia era otro festival en honor de Fauno, que tenía lugar el 5 de diciembre.
Mitad hombre
mitad cabro
Tal como su contraparte griega, Fauno tenía las patas y los cuernos de cabra. Se le atribuían ruidos inexplicables y gritos terroríficos que emitía si se le molestaba.
Fauno era una deidad oracular. Él podía predecir el futuro que le era revelado durante los sueños o por medio de voces súper naturales que salían de arboledas sagradas. También era considerado un gran músico.
En una ocasión estaba cantando una ocasión y declaró que él era mejor músico que Apolo. Una competencia se realizó entre los dos, con Tmolus sirviendo de juez. Apolo tenía mejor instrumento que Pan, y fue seleccionado como el ganador.
Aunque Tmolus seleccionó a Apolo como el ganador, el rey Midas no estaba de acuerdo. Tmolus le convirtió las orejas al rey en orejas de burro como castigo.
De la Edad Media en adelante la imagen de Pan o de Fauno se infiltra en el cristianismo y presta su apariencia al diablo: pies caprinos, cuernos y nariz chata.