Mundo Oculto

Enigmas terrestres

Vivimos en un planeta lleno de misterios que el hombre a lo largo de su existencia no ha podido develar

Coincidencias extrañas, curiosidades geológicas, lugares místicos, sucesos terroríficos, regiones encantadas son ejemplos de una larga e intrigante lista de enigmas que encierra nuestra Tierra.
Atrévase a conocer los misterios con que el hombre ha convivido hasta el día de hoy sin poder encontrarles una explicación.
Animal vivo hallado dentro de una piedra
En 1851 en Blois, Francia, trabajadores hallaron un sapo vivo al partir un trozo de pedernal de aproximadamente seis kilos. Al ser liberado, saltó fuera del agujero y se alejó rápidamente, pero fue atrapado por los obreros, quienes lo colocaron en el mismo espacio de la piedra y lo mandaron para su estudio, a la Sociedad de Ciencias. El sapo fue llevado al sótano de la sede de la Sociedad, donde permaneció en la piedra, cuando se le quitaba la parte superior, en la oscuridad, permanecía quieto, pero al estar iluminada la habitación el sapo trataba de escapar.
Tres coincidencias asombrosas
Franz Richter, de 19 años, nacido en Suecia, fue un joven voluntario enrolado en el Cuerpo de Transporte austriaco durante la Primera Guerra Mundial. Un día fue internado en el hospital aquejado de neumonía. En ese mismo hospital se hallaba internado otro paciente del Cuerpo de Transporte llamado también Franz Richter, de 19 años, y también aquejado de neumonía.
En 1975, en Bermudas, un hombre fue atropellado y muerto por un taxi al ir en una bicimoto. El hecho ocurrió exactamente un año después con el hermano de la anterior víctima accidentada, al ir conduciendo la misma bicimoto, por la misma calle y por el mismo taxista, que llevaba el mismo pasajero del accidente anterior.
Cuando el actor Anthony Hopkins firmó el contrato para interpretar un papel en la película “La chica de Petrovka”, basada en la novela homónima de George Feifer, trató en vano de hallar un ejemplar de la novela. Luego de recorrer las tiendas de Charing Cross Road, cansado y desilusionado, ingresó al metro de Leicester Square para regresar a su casa. En un banco de la estación encontró un ejemplar del libro, olvidado por un pasajero.
Extraños esqueletos
En el condado de Brad-ford, Pennsylvania, en 1880 fueron encontrados, en un túmulo sepulcral, esqueletos humanos cuyos cráneos mostraban unos cuernos de cinco centímetros, encima de los arcos ciliares. La altura promedio de los esqueletos era de aproximadamente 2.13 metros. Su antigüedad se calculó en 800 años. Algunos de estos huesos fueron enviados al American Investigating Museum de Filadelfia, de donde parece que desaparecieron.
En la caverna de Lovelock, en 1911, mineros que trabajaban en los depósitos de guano encontraron restos indios y una momia de una persona de una estatura de 1.98 metros. Un cráneo gigantesco hallado en esta caverna es exhibido junto a fotografías y objetos encontrados, en el museo Humboldt de Winnemucca. Midiendo la longitud de sus fémures se dedujo que pertenecía a un pueblo cuyos miembros tenían una estatura entre 1.80 y 3 metros.
La maldición
de James Dean
El prometedor actor norteamericano James Dean murió en un trágico accidente automovilístico en septiembre de 1955. Después, cuando los restos del coche fueron llevados a un garaje, el motor se desprendió y cayó sobre un mecánico, rompiéndole ambas piernas.
El motor fue comprado luego por un médico, que lo colocó en un coche de carreras, y murió poco después. En la misma carrera pereció otro conductor que había instalado la palanca de cambios del coche de Dean. Después, el automóvil del actor fue reconstruido, y el garaje se incendió.
El vehículo fue exhibido en Sacramento y cayó del pedestal, rompiendo la cadera a un adolescente. Más tarde, en Oregon, el camión que transportaba el coche patinó y se estrelló contra la fachada de una tienda. Finalmente, en 1959, se partió en 11 pedazos mientras estaba apoyado en una sólida base de acero.
Carretera fatal
En el verano de 1929 fue inaugurada una nueva carretera entre Bremen y Bremerhaven, Alemania. En el lapso de un año, más de cien automovilistas se habían accidentado en forma muy misteriosa en ella. Estos accidentes siempre sucedían en el kilómetro 239. Éste era un tramo totalmente recto.
Al ser interrogados por la Policía, los sobrevivientes declaraban que al acercarse a ese lugar una rara sensación les había invadido y que una fuerza misteriosa se había posesionado de sus vehículos arrojándolos fuera de la carretera, sin poder impedirlo.
El 7 de septiembre de 1930, en el curso del día, nueve automovilistas se habían estrellado en el sitio que señalaba el misterioso kilómetro 239.
Este misterio tenía totalmente desconcertada a la Policía. Un adivino de la localidad, Carl Wehrs, insinuó que la fuerza misteriosa podría tratarse de una poderosa corriente magnética generada por un río subterráneo. Con una varilla de acero se encaminó hacia el kilómetro 239 para probar su teoría. Al hallarse a unos cuantos metros de él, la varilla de acero repentinamente saltó de sus manos como si una fuerza invisible la hubiera arrojado hasta el otro extremo de la calzada, haciendo temblar al propio Wehrs.
Éste, al comprobar lo acertado de su teoría, utilizó para solucionar el problema una idea creada por él. Consistía en enterrar una caja de cobre en cuyo interior colocó pedazos de cobre en forma de estrella, en la base de la señalización de piedra. Durante una semana la caja permaneció enterrada en ese lugar sin que en ese tiempo hubiera ocurrido un solo accidente. Al ser desenterrada esta caja, los primeros tres automóviles que cruzaron frente a la señalización se estrellaron. Debido a esto fue enterrada nuevamente la caja, desde entonces no ha vuelto a producirse ningún accidente en el kilómetro 239.