Mundo Oculto

El Tarot

El fascinante Tarot, tal como lo ha fijado la tradición mántica de los dos últimos siglos y tal como lo conocemos, nos viene directamente determinado por el ocultismo de la Edad Media

EFE / Reportajes
El Tarot no es un juego de cartas cualquiera, esta especial baraja resume en sí misma todos los elementos concernientes a la psique humana y al comportamiento del individuo. Su correcta utilización no sólo ofrece claves acerca del futuro, sino que, además, desentraña los misterios velados de la personalidad del que a ellas acude.
Brotando de la oscuridad de los tiempos más remotos, desde las mismas profundidades de la enigmática Gran Pirámide de Egipto, los naipes del Tarot nos hablan con el idioma universal del subconsciente, que no es sino el lenguaje de los símbolos.
Sin embargo, para interpretar su simbolismo precisamos bucear en el principio esotérico desde su creación. Ésta es la única manera de llegar al conocimiento total que los naipes del Tarot representan, desde que los primitivos iniciados reflejaron en esas cartas el Universo entero y su correlación e influencia entre los seres humanos.
El misterioso origen del Tarot
Se ha dicho que los que sintetizaron en las cartas del Tarot toda la sabiduría universal fueron “los misteriosos herederos de civilizaciones desaparecidas, procedentes de otros planetas, otros mundos u otras galaxias”.
El legado de su sabiduría y el compendio de sus observaciones astronómicas han llegado hasta nosotros en forma de mazo de cartas o naipes que, si bien es verdad que sus distintas variantes se han utilizado a lo largo de los siglos para juegos de azar y echar la “buena ventura”, no es menos cierto que cuando se profundiza en todo ello puede apreciarse que va mucho más allá de todo juego y pasatiempo.
La primera descripción científica del juego del Tarot (1781) atribuye un origen egipcio a sus naipes adivinatorios. Sin embargo, el fascinante Tarot, tal como lo ha fijado la tradición mántica de los dos últimos siglos y tal como lo conocemos, nos viene directamente determinado por el ocultismo de la Edad Media.
Sea como fuere, el hecho es que el Tarot es uno de los métodos que el hombre ha utilizado desde más antiguo para pronosticar el futuro. Sus naipes, que han dado origen a todas las barajas modernas, se relacionan entre sí de acuerdo con complicadísimas leyes de lógica combinatoria.
Todo esto ha inducido a creer que los 22 Arcanos Mayores constituyen una “completa representación del paso del hombre por el mundo”. Y desde hace siglos se vienen apuntando curiosas correspondencias: con la Cábala, con la Alquimia y, más recientemente, con las teorías del famoso profesor y pionero de la psicología analítica Carl Gustav Jung.

Representación del hombre y su entorno
Desde la más remota antigüedad, el Tarot fue un intento del ser humano para encontrar un sistema mecánico que diera respuestas rápidas a innumerables preguntas. Y para ello hicieron lo único que entonces podían hacer: reunir sus conocimientos y teorías en varias figuras y, barajándolas, descubrir más misterios y datos que les llevasen al conocimiento de otros nuevos hasta llegar a entrever su propio futuro.
El Tarot comprende 78 cartas o láminas, adornadas según diferentes tradiciones desde que se dio a conocer a finales de la Edad Media. Existe un Tarot parisiense, otro alemán y uno de Etteilla. Pero el Tarot Marsellés, reeditado por Nicolet Conver en el siglo XVIII, parece ser el más semejante al original.
También existen otros Tarot menos conocidos, como por ejemplo, lso de Vergano (siglo XVI), de Noblet (siglo XVII) y de Vievil (siglo XVIII).
La aplicación de los naipes a la adivinación parece ser de una fecha posterior al siglo XIV. Sin embargo, en sus actuales formas, y desde el punto de vista de sus medios técnicos, este arte adivinatorio es de invención relativamente moderna.
Las 78 cartas del Tarot comprenden 22 figuras principales o Arcanos Mayores, que no se hallan en las cartas actuales. Cada una de las cuales, excepto el Loco, llevan un número. Las otras 56 cartas son llamadas Arcanos Menores, y de ellas derivan nuestras cartas actuales.
Los 22 Arcanos Mayores son los que deben ser estudiados por aquellos que quieran emplear el Tarot, porque no guardan analogía con los juegos que hoy se practican. Mientras los Arcanos Mayores indican los grandes acontecimientos, aplicables tanto a los pueblos como a las sociedades y a los individuos, cada uno de los Arcanos Menores tiene un sentido en la adivinación y puede ser considerado derecho o invertido.
Algunos elementos del simbolismo de las figuras del Tarot son:

1.- La actitud del personaje representado es bien dinámica (de pie) o estática (sentado).
2.- Cada parte del cuerpo representado tiene una significación particular y en la que los colores desempeñan un importante papel: azul, rojo, amarillo, rosa, blanco, negro y verde, son los siete colores de los Arcanos Mayores, reservándose para los Arcanos Menores el violeta, siendo su valor simbólico, prácticamente, el mismo que en el sagrado de la Edad Media.
3.- Los 22 Arcanos Mayores expresan la historia de la evolución del mundo, de los progresos humanos, del alfabeto de la iniciación, excepto el Loco. Y todos ellos llevan un número que permite combinarlos según las técnicas de una numerología secreta.

Los Arcanos Menores tienen la siguiente clasificación: .

Bastos = fuego = vida.
Copas = agua = sensibili- dad, fecundidad.
Oros = tierra = pose-sión.

Lo más probable es que el Tarot esté relacionado con los peligros y las recompensas que el hombre puede encontrar en este mundo. Cada uno de los 22 Arcanos Mayores describe un estadio del viaje de la vida, de importancia vital en algún sentido.
Únicamente resolviendo el enigma que cada naipe, por turno, va presentando, puede abrirse el camino hacia el futuro y desarrollar cada vez más la personalidad del individuo.