Mundo Oculto

El “feng shui”

Esta disciplina oriental, que combina geografía, arquitectura, ética y profecía, es muy antigua y su origen exacto se desconoce

EFE / Reportajes

Escalar posiciones políticas o ahuyentar a los fantasmas de los corruptos son algunas de las razones que llevan actualmente a muchos cuadros comunistas chinos, perplejos y sin referencias ante la irrupción del capitalismo, a arrojarse a los brazos del "feng shui", un arte milenario que enseña cómo emplazar los objetos para canalizar de forma positiva las energías.
El Gobierno, que lo considera una práctica supersticiosa, está en alerta tras la multitud de casos difundidos por la prensa local, muchos en la próspera y desarrollada costa oriental. Entre ellos, un funcionario, ansioso por ascender, que no tuvo pereza en llevarse las tumbas de sus padres hasta el monte Tian Shan, a miles de kilómetros en el noroeste del país. O el secretario del Partido Comunista de otra ciudad oriental, que obligó a modificar el trazado de una carretera para que pasara sobre un embalse. ¿La razón?. Un maestro del "feng shui" le dijo que podía llegar a vice primer ministro pero, para lograrlo, necesitaba un puente.

Tierra, el cielo y la humanidad
El "feng shui" (viento y agua en mandarín) es una antigua disciplina cuyo origen exacto se desconoce, y que combina geografía, arquitectura, ética y profecía. Hace 2 mil 500 años los dos pensadores más famosos de China, Confucio y Lao Zi (fundador del taoísmo), reflexionaron sobre el "feng shui", que adoptó el principio taoísta de que la tierra, el cielo y la humanidad forman parte de un todo.
La teoría del "feng shui" se basa en tres pilares: la energía que se siente pero no se observa (el "chi"), las propiedades opuestas (los famosos "ying y yang"), y los cinco elementos de la naturaleza (agua, tierra, fuego, aire y éter). Sobre esta base conforma su teoría de que la ubicación, el estilo y la decoración de los objetos afectan el destino de las personas.
Pero el debate sobre si el "feng shui" es ciencia o superstición se ha avivado en los últimos meses en la China atea y comunista. Sus detractores consideran que se trata de mera superstición mientras que los seguidores defienden que es tan "patrimonio cultural intangible" como la ópera china.
"Sí es cierto que entre una parte de los cuadros comunistas está de moda creer en el feng shui, pero va contra la teoría del desarrollo científico del Partido Comunista de China (PCCh)", explica rotundo Liang Zhu, profesor de la prestigiosa universidad china de Beida, en Pekín, y especialista en historia del comunismo chino.
Liang considera que "ahora, bajo la economía de mercado, las creencias de algunos miembros del PCCh están cambiando y, en ocasiones, cuando quieren ascender o beneficiarse con su cargo acuden al feng shui".
Coincide con él Wang Chanjiang, de la Escuela Central del PCCh. "La teoría revolucionaria no puede ya explicar los nuevos problemas surgidos durante la reforma y apertura económicas, y las nuevas teorías todavía no se han establecido. De ahí que se popularicen las supersticiones".

Fe ciega
La fe en la disciplina es a veces tan ciega que la gente llega a "creer cosas que en realidad no existen" e "incluso se las inventa", afirma Liang.
Por ejemplo, los fantasmas de corrupción que rondaron un juzgado de la ciudad suroriental de Shenzhen. En 2006, varios jueces de la corte fueron procesados por corrupción. Entonces, los responsables judiciales decidieron contratar los servicios de un maestro del "feng shui". Según el experto, el recinto estaba atormentado por tres "fuerzas malignas": la chimenea de una fábrica próxima de varias docenas de metros de altura, la oscuridad de la parte occidental del edificio y los once escalones de la escalera principal. Como remedios, aconsejó poner dos leones en la entrada para ahuyentar a los malos espíritus, reducir los escalones a nueve y un hechizo para contrarrestar la influencia de la chimenea.
"Es un fenómeno que no debe existir entre los cuadros comunistas. En el pasado, cuando una persona no podía dominar su destino acudía al feng shui. Es entendible que exista en el folclore, pero es ilegal como profesión y un engaño total", dice Liang.
Sin embargo, los maestros del "feng shui" existen, como las meigas, y trabajan. En la China continental son más difíciles de localizar que en la ex colonia británica de Hong Kong, donde la disciplina se aplica en prácticamente cada edificio que se construye lo que, según los expertos, explica la armonía en el caos que reina en la ciudad.
Ejemplo de la influencia de los maestros en la ex colonia, el testamento de la mujer más rica de Asia, Nina Wang, fallecida el pasado abril. El beneficiario de los 4.200 millones de dólares (3.100 millones de euros) de su fortuna fue Chan Chun Chuen, un maestro hongkonés de "feng shui", que vive en una mansión vigilada por tres cámaras y protegida por varios perros y media docena de guardas de seguridad. Otro ejemplo: el día de la inauguración del parque de Disney en Hong Kong, 12 de septiembre de 2005, fue elegido por expertos en feng shui.
Pero, pase lo que pase, en Hong Kong, territorio que volvió a manos chinas en 1997 y donde siguen existiendo mayores grados de libertad que en el resto del país, Pekín está decidido a atajar la tendencia entre sus funcionarios. Y para que así conste, en la nueva normativa emitida para evitar la corrupción, el Partido Comunista prohibió a sus miembros, entre otras actividades como tener amantes, "organizar reuniones supersticiosas". Y es que el "feng shui" no es la única "superstición" que se ha extendido entre los desorientados cuadros comunistas, y otros muchos han vuelto sus ojos, por ejemplo, al antiguo filósofo Zhou Gong y a sus explicaciones sobre los sueños.