Mundo Oculto

La alquimia y sus secretos

La alquimia persigue un objetivo más elevado que, dado su carácter, quizás pueda determinarse como de orden espiritual

Antiguamente los alquimistas eran los estudiosos de la naturaleza y del universo, y con sus observaciones, principios y experimentos presentaban, de una manera clara, confusa o velada las leyes de la transformación de la materia, las sustancias o los elementos.
Cuando apareció el empirismo y el positivismo, hablemos de Augusto Comte, (1789 - 1857), la visión científica cambió el modo de ver a las personas y los fenómenos, y hoy tenemos otros imperios: la ciencia, la tecnología y el mercado; pero hay muchos aspectos que subyacen y que aún investigan los alquimistas y los científicos.

Imagen del alquimista
Cualquier persona al oír hablar de alquimia inmediatamente imagina a un hombre rodeado de elementos y dispositivos diversos, ubicado aparentemente en un desorden al que le hace evidenciar un fanático que sólo quiere encontrar la forma de convertir metales innobles en oro, o que quiere encontrar tras alambiques y cacharros los secretos más preciados de las plantas, la longevidad.
La alquimia persigue un objetivo más elevado, que dado su carácter quizás pueda determinarse como de orden espiritual, quedando la transmutación de un metal en otro, como caso particular.
Fulcanelli, seudónimo del más célebre y moderno alquimista, dice “El secreto de la alquimia es éste: existe un medio de manipular la materia y la energía, de manera que se produzca lo que los científicos contemporáneos llamarían un campo de fuerza.
“Este campo de fuerza actúa sobre el observador (el alquimista) y se coloca frente a una situación privilegiada frente al Universo. Desde ese punto privilegiado tiene acceso a realidades que el espacio y el tiempo, la materia y la energía, suelen ocultarnos. Es lo que nosotros llamamos la gran obra”.

Obras de la alquimia
En lo referente a la física y química, los alquimistas sostuvieron durante siglos la transmutación de los elementos, como el paso del mercurio al oro, la variabilidad de las propiedades químicas de los cuerpos, en relación con las variaciones de los movimientos de las estrellas; la destilación repetida de agua, con lo que conseguiría el “elixir”; como también la transmutación de los elementos partiendo de operaciones de química orgánica.
La alquimia ha estado muy relacionada con la astrología, que ha sido una manera de comprender al cosmos y a los seres humanos. Por ejemplo, todos los planetas de nuestro sistema obedecen a nombre de metales, así, el Sol con el oro, la Luna con la Plata, Marte con el Hierro y Mercurio con el Mercurio. De igual manera la representación y vibración de los átomos, que a su vez corresponde con esos mismos planetas.
En el campo de la biología existen versiones de investigadores alquimistas --por ejemplo Paracelso-- que hablan de la creación del “homúnculo”, este ser era generado y desarrollaba, al parecer, en forma análoga a lo anunciado en un proyecto de avanzada que hace poco tiempo presentaron científicos de probidad, en lo que respecta a la “creación de vida humana en tubos de ensayo o probetas”. El genoma humano y la clonación no están lejos, también, de los propósitos de los alquimistas antiguos.
La homeopatía, la farmacopea actual, y los trabajos con las energías han sido fuente de estudio de los alquimistas muchas veces. La alquimia es antigua y moderna, la practicaron egipcios, chinos, hindúes, griegos, romanos, medievales y renacentistas.
Por eso están los inventos como el vidrio, la pólvora, las aleaciones de los metales, los elixires, las artes, la descomposición del átomo, la genética y muchas otras cosas más que son ocultas o por la ciencia aún no verificadas. El pragmatismo y la colectivización de la ciencia y el saber actual inhiben el conocer por otras fuentes, sobre todo de las fuentes antiguas, y la alquimia es la más egregia y fuerte.