Mundo Oculto

El espacio psíquico

Cuando les cedemos a otros el espacio psíquico, les estamos ofreciendo comunicaciones gratas y positivas

Nos dicen que un amor sin apego por la familia es una forma de amor más noble y elevado que el amor posesivo. Es una forma de libertad que podemos tomar sabiendo que hasta nuestra familia algún día será disuelta por la muerte o la separación.
Tampoco debemos esperar, ni desear obtener recompensas por nuestros servicios, a excepción de lo que hacemos para ganar nuestro diario sustento. Aun entonces, no debemos permitir que esto nos convierta en esclavos materialistas. Ésta es otra forma de letargo que el hombre tiene dificultad para abandonar.
Así que llegamos a la profunda verdad de que debemos interesarnos más en dar que en recibir. Por medio del flujo de la conciencia podemos pasar al mundo que nos hace crecer. Esto nos lleva hacia lo que llamamos espacio psíquico, el cual debe concederse a otros para poder tenerlo nosotros.
Vivimos en este universo y en todos los universos, cediéndonos este espacio psíquico el uno al otro.

Mejor dar que recibir
Esto es lo que Rebazar Tarzs --Maestro Atom-- quiso decir cuando repitió: “Es mejor dar que recibir”. Él quería decir que debemos concederles a otros la habilidad de ser ellos mismos, y al hacer esta concesión somos libres.
Al campo magnético que nos rodea a menudo se le llama aura; éste es nuestro universo personal. No tenemos ningún derecho a intervenir con el universo personal de alguien que también puede ser designado como microcosmo de Dios.
Con frecuencia llamamos a esta aura “el campo de conciencia del individuo”. Ésta es nuestra casa individual, en la cual moran nuestros pensamientos, nuestro ser, y cualquier cosa personal.
El hecho mismo de que podemos ejercer presión en estas áreas magnéticas e influir sobre la gente es prueba de que podemos disminuir su espacio psíquico.
Cuando les cedemos a otros el espacio psíquico, les estamos ofreciendo comunicaciones gratas y positivas. Les estamos concediendo la libertad de movimiento psíquico en su universo y dentro del todo.
Les concedemos movimiento en el macrocosmo y en el microcosmo; esto significa que les concedemos espacio como seres individuales y a la vez universales. Puesto que el alma debe operar en ambos mundos en un nivel elevado, debe por lo tanto trabajar en la existencia en los dos universos. Obtenemos esto al dar, y ésta es la gran paradoja que siempre confunde al hombre.
Cualquiera de las cinco perversiones de la mente --lujuria, cólera, apego, codicia y vanidad-- pueden introvertir a una persona, o quitarle su espacio y colocarlo en una caja. Esta caja a menudo se convierte en la peor trampa en que alguno puede caer.

No caigas en la trampa
Generalmente, el espacio se le cerrará a cualquiera debido al miedo, odio, cólera y depresión.
A menudo uno mismo cierra su propio espacio y se retira a un escondite para no ser herido por un mundo externo.
Otras veces, alguna persona que conoce el arte de atrapar a otros cerrando su espacio psíquico astutamente utilizará el temor y otras formas de perversión para acorralarlo.
El que trate de atrapar a alguien debe tener cuidado, porque a menudo las consecuencias recaen sobre él, y se convierte en el atrapado.