Mundo Oculto

El infierno

Si a lo largo de los siglos en cultura, teología y arte, todos han coincidido en que un pájaro tiene alas rojas, pecho rojo, cola roja y cabeza roja, ¿de qué color es el pájaro?

Cristianos, musulmanes, chinos, hinduistas, griegos, judíos, aztecas, mayas, náhualt y otras religiones, afirman que el infierno existe, y los líderes religiosos, artistas y el ciudadano común, a lo largo de la historia lo ha imaginado, temido u olvidado.
Para creer en el infierno hay que “admitir” otros principios de fe: que existe un creador y juez universal, que es Dios, creer en los demonios, que no sólo tenemos esta vida física en la tierra, que no todo termina con la muerte, sino que hay otra vida, y que según nuestras obras, llámense éstas, buenas o malas, así vamos a recibir un premio o un castigo en la otra vida. Los aceptados por Dios viven con él feliz por toda la eternidad, y los que no son aceptados van al sufrimiento eterno junto a Satanás.
La palabra infierno viene del latín y quiere decir, lo inferior. Según las religiones, antiguas y pasadas, cada cultura ha sido ilustrada según su idiosincrasia. Algunas admiten que existe el perdón de las faltas y pecados y por tanto, hay personas que administran estos servicios para no ir al infierno. Otros admiten que Jesucristo ya pagó por todo los pecados y sólo hay que arrepentirse personalmente.
Los indígenas nuestros ofrecían sacrificios vivos de humanos y animales para purgar por los pecados de los pueblos. La Edad Media hizo énfasis en el Dios creador y juez; después del Concilio Vaticano II, la iglesia catequizó con el Dios Padre y el Jesús redentor y hermano.

Lugar de sufrimientos

Para todos, el infierno es un lugar de tormentos donde se involucran bestias, fuego, azufre, torturas, humo, demonios en sus diferentes especialidades, tormentos y todo eso por toda la eternidad. Dante, en la Divina Comedia, es uno de los exponentes más célebres para visualizar el infierno. Nuestra experiencia de los sentidos nos hace “presentir” lo que puede ser un tipo de sufrimiento de tal naturaleza, que sería irresistible físicamente, pero como dicen los teólogos de esta postrimería, lo terrible es que aunque querrás morir... ya moriste, y este sufrimiento es por toda la eternidad.
Los hindúes hablan del karma, es decir, que regresamos o reencarnamos, y llevamos en la tierra o en otro lugar una nueva vida hasta que pagamos las acciones malas que hicimos en la anterior. Otras personas, campechanamente, dicen que el infierno está acá en la tierra, por todo lo que nos toca sufrir.

Juan Pablo II

El recordado papa Juan Pablo II, el 28 de junio de1999, en una alocución dijo lo siguiente: “El infierno indica más que un lugar, la situación en la que llega a encontrarse quien libremente y definitivamente se aleja de Dios, fuente de vida y de alegría”.
Estas palabras trajeron una gran controversia entre teólogos ultraconservadores y algunos fieles, porque persiste la idea al pie de la letra, como lo dice la Biblia, en el Nuevo Testamento, que el infierno es un lugar de fuego donde se sufre, quema, se rechinan los dientes y hay mucho llanto y no se puede salir de allí.
Al fin y al cabo, todo se resume en las leyes de la naturaleza del bien y del mal, el ying y del yang, del odio y del amor. Si existe la gloria, es posible que también exista lo contrario: el infierno, no importa cómo te lo imaginés, y Dios quiera que no lo conozcamos, sea como sea.

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