Mundo Oculto

Piedras preciosas

Toda una leyenda y simbolismo rodean el mundo de las gemas. Dispersas por el planeta, aportan energía, elegancia y misterio

Las piedras encierran toda una magia de energía, tienen la cualidad no sólo de ser decorativas, sino también de ejercer una función energética, cada una con características muy especiales que en todas las antiguas culturas ya supieron aprovechar.
Desde la más recóndita antigüedad, toda una leyenda rodea el mundo de las gemas, esas piedras preciosas y cristales, tesoros de la naturaleza, a las que el hombre siempre ha atribuido un poder y significado especiales.
Las crónicas más antiguas hablan ya de estos misterios en el legendario Egipto y en todas las culturas y civilizaciones. El índice de estas gemas es enorme y su conocimiento toda una ciencia, la Gemología.
Virtudes y maleficios
El hombre ha otorgado a estas piedras virtudes y maleficios. Desde tiempo inmemorial, la atracción por las gemas ha sido muy grande, y su utilización en magia, ritos ancestrales y tradiciones, muy frecuente. Actualmente, la bisutería moderna las trabaja con esmero para todo tipo de joyas, engarces, collares, medallones y pulseras. Una industria de lujo que mueve mucho dinero y admite cantidad de diseños.
Las gemas se encuentran dispersas por el planeta desde que la Tierra existe y acomoda su rotación alrededor del astro rey, el Sol, o bajo los influjos de la enigmática Luna.
La innumerable cantidad de estas piedras y cristales, preciosas y semipreciosas, con variedad de colores, formas y procesos, constituye un mundo mágico de gran belleza.
Las tradiciones más antiguas coinciden en que el hombre es receptor de su energía, en función de cada una de ellas y sus propiedades.
Las más utilizadas
Entre las más utilizadas en joyería destacan el ágata, aguamarina, amatista, ámbar, azabache, diamante, lapislázuli, jade, circonitas, rubí, topacio, zafiros, esmeralda, turquesa y las distintas variedades de cuarzo: blanco, rosa o transparente.
Su precio puede ser muy elevado, según el diseño y la pieza a tratar.
Muy de moda está hoy día algunas gemas como la obsidiana, de gran belleza, ideal para collares y medallones, hematites, ópalo, turmalinas, granate, azurita, alejandrina, jaspes, piedra de luna y, por supuesto, las perlas. Un mundo aparte, que se trabaja y talla en sus diferentes colores, dando lugar a un universo de collares, pulseras, pendientes o relojes.
A todas estas gemas se les atribuyen propiedades y energías beneficiosas. La perla negra ha sido poseedora de una leyenda de misterio, cotizada por aristócratas de todas las épocas. Similar categoría tienen los diamantes, esmeraldas, turquesas, ágata, rubíes, zafiros, circonitas y las llamadas piedras “marinas”, como el ámbar, aguas y amatista.
Por el contrario, han sido objeto de tradiciones maléficas otras gemas más extrañas como los llamados ojo de buey y ojo de tigre, el peridoto, analzima, ankerita, espinela, uniquita, el citrino, aragonito, tanzanita y algunas variedades de azabaches y ópalos.

Innegable poder de seducción
Naturalmente, todo forma parte de un mundo de leyendas y misterio, ritos anclados en culturas y civilizaciones antiguas.
Lo cierto es que las gemas o piedras preciosas son un tesoro de la naturaleza sugerente y hermoso, un poder de seducción innegable, y un lujo exquisito dentro de la alta bisutería. Algo que nos da energía, elegancia y “glamour”, con cualidades que vibran en sintonía con nuestros cuerpos. Aquí les presentamos algunas de sus propiedades:
Diamante:
Si bien los diamantes, hermosos en apariencia, no son más que trozos de carbono cristalizados en su forma más pura, son asimismo las piedras preciosas más duras. Las leyendas occidentales, antiguas y modernas hablan de la “malignidad” de los diamantes, tal vez basándose en el hecho de que la mayoría de los brillantes célebres, excepto quizás el Cullinam, considerado el más grande con sus 967 quilates, ha tenido historias signadas por el dolor y la muerte. Así tenemos las historias que rodean a los diamantes el Orlov, el Regente, el Hope (más famoso por su aura nefasta que por sus 321 quilates), todos ellos rodeados de condiciones trágicas. También el Koh-i-Noor, del que se cuenta una historia de sangre y muerte.
El diamante es, en esencia, un extraordinario condensador de energías de todo tipo y su naturaleza positiva, especialmente utilizada sobre el “chakra” de la corona, ayuda a aumentar la energía vital, armonizando todos los cuerpos sutiles con el físico y erradicando así toda posibilidad de enfermedad orgánica. En la gemoterapia moderna, el diamante está especialmente indicado como ayuda para la meditación, ya que su carácter ambiguo ayuda al que medita a discernir entre lo positivo y lo negativo. En este sentido, podríamos decir que un diamante actúa como un espejo: si enviamos hacia él energías positivas, nos las devolverá potenciadas, pero si emanamos ondas negativas, también nos serán devueltas pero multiplicadas.
Ojo de tigre:
Es una de las piedras más caras y buscadas, al igual que el Ónix negro. Ella tiene la propiedad de elevar las energías de los que la usen a nivel profesional, así como la de elevar sus opciones de ingresos económicos. Igualmente tiene otras propiedades, entre ellas las curativas. En la faz terapéutica, el ojo de tigre es particularmente indicado para calmar la ansiedad, con lo cual corrige rápidamente las alteraciones del sistema nervioso, así como distintos trastornos del aparato digestivo ocasionados por problemas nerviosos.
El jade:
Más conocida como la piedra del trabajo y el dinero. Si gustas puedes portar en tu cartera o el jade monedero una de ellas, sus energías facilitarán el ingreso de mayor economía. Pero también tiene otros poderes no muy conocidos, entre ellos el curativo. En terapias físicas, el jade previene algias hepáticas, estomacales y renales, a la vez que alivia rápidamente los dolores de la ciática. También resulta efectivo contra todo tipo de convulsiones, como la epilepsia, calambres y contracturas, especialmente en forma de gemomedicina. El jade verde, asociado con el Cuarto Rayo y el chakra del corazón, normaliza la taquicardia, actúa benéficamente (quizás por la presencia de sodio) sobre las disritmias cardíacas y previene los infartos de miocardio. Utilizado como cataplasma que alivia las enfermedades oculares, como la conjuntivitis, glaucoma, queratitis, etcétera.
Cristal de roca:
Éste es el cuarzo en su estado más puro, totalmente incoloro, al carecer de impureza o cualquier inclusión que afecte su transparencia.
Durante un largo período se ha tenido la creencia de que el cristal de roca (el cuarzo) era agua o hielo solidificado, usándose durante miles de años en muchas religiones chamanistas. Entre los indios americanos era de uso común en sus ritos y conjuros como se ha podido verificar en los hallazgos encontrados de varas ceremoniales con puntas de cristal en el sur de California. En el siglo XIV, en Europa se grababa en el cristal de roca la imagen de un guerrero con armadura que sostenía un arco y una flecha. Servía de protección a quien la llevaba y al lugar donde se ponía.
El cristal canaliza la energía de la luz blanca, a través de ese ápice, que es la suma de los siete colores cósmicos. Seguidamente pasa a distribuirla a lo largo de los cuerpos sutiles equilibrándolos y armonizándolos, consiguiendo contrastar cualquier energía nociva que quiera entrar en el organismo. En gemoterapia se recomienda su uso para curar todo tipo de enfermedades tanto del cuerpo como de la mente, para la meditación, la canalización energética, trabajando sincrónicamente con todas las vibraciones posibles; se puede no sólo estimular simultáneamente todos los centros curativos del organismo sino que también se puede prevenir para que estén alerta cuando algún agente perjudicial intente irrumpir en él.
Cuarzo rosa:
Conocido también como Rubí de Transilvania y Morganita, debe su gama tonal desde rosa pálido hasta rojo fuerte a la presencia de partículas de manganeso en sus espacios in-terreticulares. Éste es un excelente canalizador de la energía.
Considerada en el antiguo Egipto como la piedra del amor sagrado, la gemoterapia moderna la utiliza fundamentalmente para cerrar heridas sentimentales y mitigar el dolor por la pérdida o alejamiento de los seres amados. Como consecuencia colateral de esta propiedad, también estimula el amor incondicional por nuestros semejantes y la autoestima en sus facetas más positivas.
Su color rosado lo hace un excelente complemento para la rodocrosita, especialmente aplicados sobre el chakra del corazón, donde fortalecen el vértice cardíaco y regulan su ritmo, la circulación sanguínea y la presión arterial.
Fuentes: www.rumoreslatinos.com/Stones/index.htm y EFE