Mundo Oculto

El Macho Ratón


Al distinguido lingüista, mi amigo muy estimado, D. FRANCISCO ARELLANO OVIEDO, Secretario de la Acad. Nic. de la Lengua.
Repetidas veces he señalado lo que quiere decir escrito y dicho de palabras el nombrecito ese que se le agrega al título de nuestra extraordinaria obra de teatro popular callejero: “El Güegüence”, que así como está aparece en la obra con el título: “El Güegüence o Macho Ratón”. (1)-
Sobre el “porqué”, o de lo que se trata de significar el “sobrenombre” de esa figura agregada de “Macho Ratón” es lo que voy a aclarar.
Desde el comienzo, de plano quiero señalar que eso de “Macho Ratón” tiene una connotación maliciosamente buscada, como otras veces se puede señalar en los parlamentos de la obra; lo digo desde antes porque siendo ésta una pieza de teatro esencialmente popular, es vulgar --obscena-- que así dicha se le ve por encima que carga con un doble sentido, casi siempre. Todo lo que digo se puede comprobar deteniéndose por ahí un rato oyendo hablar a la gente de la calle, que no dice una sola oración sin que lleve algún sesgo con doble sentido: la razón es que la gente habla casi siempre “en son de burla” (que es un acto defensivo, de previo) porque la obscenidad o vulgaridad, como nosotros llamamos, se vea por donde se vea, casi siempre es risible; y es burla que ridiculiza en una como disimulada protesta.
Veamos el asunto en su orden: -A ver… ¿qué se quiere decir con “ratón”… de dónde sale y adónde entra un ratón? En todo esto hay una marcada intencionalidad retorcida y maliciosa, que refleja el personaje a quien se nombra como el “gran sinvergüenza”, el Cuecuenche (señalado correctamente con ese nombre por Mántica, C.).
Además, doy testimonio que en tiempos viejos (tiempos pasados de los que yo puedo dar fe) la gente les decía a los “ratones” --mulitas-- machitos. (?)- (2).
También, pues, que “macho” y “machito” son términos que designan el género masculino; mejor dicho, una manera de identificar así lo masculino, dicho también en los términos de: “rejego” y “padrote”.
La cuestión que se repite con frecuencia sobre hablar de un modo para entenderlo de otro, que también esto es de suceder corriente, como en el caso de la persona aquella del cuento que estando enferma en su aposento y sabida de las leguleyadas legales pretendidas por un su yerno, en relación a su testamento, para poder cambiarlo pidió a gritos “¡Un Abogado..! ¡Un Abogado..!, y al preguntar alguien qué era lo que decía la señora, el avispado yerno explicó : es que dice que quiere arroz aguado.
Otro dato es que a los indios los españoles les “ponían nombres” de animales. A veces le daban un nombre cristiano, como Juan; pero enseguida le agregaban a Juan el sobrenombre de “conejo”, o a Pedro, que le agregaban el nombre de “cusuco”.
Esto consta en los nombres que se registran en las parcialidades de las Provincias de Diego de Artiega Chirino (1581), además de otros sobrenombres como el de “chupulin” - langosta; “chinagat”- murciélago.
Ahora bien, si nos fijamos en el aspecto de un indio: lampiño, jicarudo, con el pelo chirizo parado, los españoles los llamaban, para distinguirlos de los demás del grupo de sus parcialidades, con los nombres de animales, así como lo dije antes: “cara de gallo”; “cara de conejo” --toxtli-- y entonces viendo a un indio así pues: jicarudo, chirizo, lampiño… el pelo duro parado, le decían: “cara de macho”, o como simple nombre “el cara de macho” (El Macho).
Así que el “güegüe” que tenía cara de macho era, pues, “El Güegüence o “Macho Ratón”, con lo que quedaba bien definido en su aspecto físico con el consabido comportamiento malicioso.
Falta todavía demostrar hasta dónde puede llegar la fuerza de la tradición, que podemos evidenciar lo dicho con el ejemplo de que todavía existe un tipo ahí en la ciudad de Jinotepe que es muy conocido desde hace ya tiempo. Me refiero al dueño de la cantina y restaurante que lo señalamos diciendo: adonde “CARA de MACHO”.
- Todavía me quedaría ordenar que (1) “ni Berendt, ni Brinton, ni ninguno de los estudiosos que se ocuparon de esta obra han podido explicar a qué se debe la alternativa del título de la comedia que nos ocupa. Sabemos que ratón es sinónimo de “pequeño o chico” (F.Pérez Estrada) C.Univ.No 2
(2). Entonces el “ratón” es chiquito. Eso lo representa con acierto en la puesta en escena IRENE LÓPEZ, que saca “chiquitos” a los “Machos Ratones” moviéndose en el escenario, representando a “El Güegüence o
Macho Ratón” en su aplaudida representación en el Teatro Rubén Darío.
(3) Por aparte, en la puesta en escena de “El Güegüence” recientemente jugado en los patios del Inst. de Cultura Hispánica, por PEPE PREGO, los “Machos” aparecen como una nueva versión, muy interesante,
desempeñando un papel de simple presencia, como siendo únicamente los “alter ego”, en una pasiva significación socio-política-cultural (?),
poniendo como significado lo que se dice en los nombres que tienen
los Machos en la Obra, por ejemplo: macho guajaqueño- el ambiente o modo de relación;- macho mohíno- el carácter retraído de El Güegüence-;
- macho moto- el sin madre- sin su “mama”-.. sin estirpe.- etc.
Es decir, que se juegan los caracteres particulares que dibujan toda la figura exacta y simple del MESTIZAJE.
Para terminar, quiero dejar bien claro lo que además dice el Padre Garibay refiriéndose a “Güegüence”, que es una corruptela de huehuenzint, que significa estrictamente “viejito” (cariñosos) que nosotros pasamos en son burlesco a “viejuco”, como ya lo habíamos apuntado en otro de nuestros escritos. Y sin quitar el dedo del renglón, paso a tocar ese asunto que han señalado hablando de teatro prehispánico, que no le damos ningún valor, porque no hubo tal “teatro prehispánico” en nuestro pueblo indígena (primigenio). A lo más que se llegó fue a celebraciones de bailes (baile del Tepunaguaste), con borracheras con chicha fermentada, música de pito y de tambor y probablemente ejecuciones de “flautas” grandes y rollizas, que se han mencionado en algunos códices.
-SOUTELLE- dice “ de un incipiente “arte dramático” que ejemplifica con piezas que conjugaban recitaciones, cantos, danzas y música donde los actores disfrazados personificaban a los héroes históricos o míticos y que entablaban diálogos”.
Mg., 28/sep./06