Mundo Oculto

Dragones

En diferentes culturas y épocas, los dragones tienen diferentes significados y representaciones

Durante la Edad Media, los dragones fueron considerados símbolo de apostasía y de traición, aunque también de cólera y envidia. Los dragones de varias cabezas significaban decadencia, opresión y herejía, aunque también fueron considerados como emblema de independencia.
Muchos dragones representaban la sabiduría. Matar un dragón era considerado un pasaporte a la riqueza y la demostración de que un héroe era realmente hábil y astuto. Un ejemplo de esta simbología la encontramos en una famosa gesta épica germana: El Cantar de los Nibelungos, cuyo héroe Siegfried (Sigfried o Sigfrido) vence al dragón Fafner --custodio del tesoro de los Nibelungos--, lo que le permite convertirse en dueño de esta fortuna y bañarse en la sangre de esta criatura fantástica. Esto lo transforma en un ser invulnerable, prácticamente invencible, excepto por el pequeño “punto débil” que tan bien sabrá aprovechar el traidor Hagen para vencerlo.
Por otra parte, en algunas culturas como la china, o en poblaciones cercanas al Himalaya, los dragones se consideraban amuletos para atraer la buena suerte.
Dragones en el cristianismo
La palabra latina draco, que dio origen al vocablo “dragón”, significa “la serpiente”, por ello el cristianismo lo ha asociado históricamente a este animal con lo diabólico y pecaminoso.
La identificación bíblica del diablo con la serpiente originó la connotación de “mal” asociada a “dragón”. En el libro de Job se describe al monstruo marino Leviathan con características propias del dragón, el cual es llamado “Rey de las bestias”. En el libro de la Revelación 12:3 se describe una enorme bestia roja con siete cabezas, cuya cola barre un tercio de las estrellas del cielo sobre la tierra. Este tema se encuentra emparentado con la caída de los ángeles.
Por último, en algunas traducciones la palabra “dragón” se utiliza para describir a la bestia (es decir: el diablo), mientras que en la iconografía religiosa se representan algunos santos cristianos en el acto de matar a un dragón.
Teorías sobre sus orígenes
Algunos piensan que los dragones realmente existieron en tiempos inmemoriales, inspirándose en fantásticas leyendas que así lo afirman. Otros creen que fueron una variante biológica de los dinosaurios, aunque no existe evidencia empírica para apoyar esta tesis.
Los arqueólogos e investigadores de criptozoología afirman que existieron lagartos gigantes de cualidades similares a las atribuidas a los dragones, a los que llamaron “Megalania”. Sin embargo, no resulta viable afirmar que se trataron de la misma clase de animales.
Otra creencia menos extendida es que los dragones fueron en realidad una clase de máquinas voladoras creadas por cierta cultura arcaica desconocida. Esta hipótesis, hoy por hoy, es considerada seudo-científica.
Antiguamente resultó plausible sostener que los primeros fósiles de dinosaurio encontrados fueron, en realidad, huesos de dragón. Un descubrimiento efectuado por Chang Qu durante el siglo III A.C. en Sichuan, China, catalogó los restos con ese rótulo.
Heródoto --llamado a menudo el padre de la historia-- visitó Judea en el año 450 A.C. y escuchó hablar de la existencia de dragones enjaulados en Arabia, cerca de Petra, Jordania. Esto le despertó curiosidad y decidió viajar allí. Según los testimonios escritos por este historiador, en este lugar encontró dos especímenes de dragones con alas que habían sido encerrados en una jaula de hierro, a los que caracterizó como verdaderas “bestias feroces”.
El diario de Marco Polo explica que cuando éste se encontraba caminando por Anatolia, en Persia, encontró dragones vivos que volaban y que atacaron su caravana en medio del desierto. En estas crónicas, Marco Polo explicó que eran bestias espantosas que estuvieron a punto de matarlo.
Otra hipótesis: los cultores del catastrofismo han sugerido que los cometas y lluvias de meteoros fueron los fenómenos astronómicos que dieron origen a las leyendas acerca de serpientes de fuego capaces de atravesar el firmamento a gran velocidad, y de ahí se forjó la creencia en los dragones.
Una afirmación menos creíble indica que el dragón fue una criatura compuesta. En muchas culturas está arraigada la idea de que los dragones poseen características de tres tipos de depredadores: poseen patas, garras, capacidad de arrastrarse y una astucia felina, por eso se parecen a los leopardos.
Por su capacidad de volar y por tener su guarida en lugares alejados, generalmente rocosos, se los comparó con águilas. Pero los dragones guardan mayores similitudes con las serpientes; de hecho, nuestra palabra moderna “dragón” proviene indirectamente del griego, a través del latín, en el que draco significa “serpiente”.

*Tomado de www.linkmesh.com