Mundo Oculto

Frankenstein

Enmarcado en la tradición de la novela gótica, la novela es más que el inicio de la ciencia ficción, pues explora la moral científica, la creación y destrucción de vida y la audacia de la humanidad en su relación con Dios

La historia de la creación de una de las grandes novelas de ciencia ficción comienza en el verano de 1816, en realidad un año sin verano, porque el mundo soportó un largo y frío "invierno volcánico", debido a la erupción de Tambora.
Durante este terrible año, Mary Wollstonecraft Shelley y su marido Percy Bysshe Shelley hicieron una visita a su amigo Lord Byron, quien entonces residía en Villa Diodati, Suiza.
De un sueño al papel
Después de leer una antología alemana de historias de fantasmas, Byron retó a los Shelley y a su médico personal, John Polidori, a componer una historia de terror, que dicen salió de una pesadilla sufrida por ella.
De los cuatro, sólo Polidori completó la historia, pero Mary concibió una idea... y esa idea fue el germen de la que es considerada la primera novela moderna de ciencia ficción y una de las mejores historias de terror gótico. Pocos días después tuvo una pesadilla o ensoñación y escribió lo que sería el capítulo IV del libro.
Se basó en las conversaciones que matenían con frecuencia Polidori y Percy Shelly respecto a las nuevas investigaciones sobre Luigi Galvani y de Erasmus Darwin, las que trataban sobre el poder de la electricidad para revivir cuerpos ya inertes.
Frankenstein y el vampiro
También es interesante señalar que Byron se las arregló para escribir un fragmento basado en las leyendas sobre vampiros que había escuchado durante sus viajes a través de los Balcanes.
Polidori utilizó este fragmento para crear la novela "El Vampiro", en 1819, que es también la primera referencia literaria de este subgénero del terror. Así que, en cierta manera, los temas de Frankenstein y el vampiro fueron creados más o menos en la misma circunstancia.
Para la consecución final de su obra, Mary recurrió a su amado Percy para que le ayudara en sus errores gramaticales y en la fluidez del texto, en 1817, en su estancia en Marlow. En 1831 Mary llegó a reescribir la obra entera, algo que ya tenía pensado desde 1818.
Poco después de “Frankestein” hubo varios relatos que utilizaban la inmortalidad como argumento, como el relato vampírico titulado El esqueleto del Conde o La amante vampiro, en donde el Conde revive a una fallecida muchacha utilizando la electricidad.
El monstruo de una adolescente
Mary Shelley escribió a los 18 años la novela Frankenstein (1818), que la hizo famosa y con la que se inicia el género de ciencia-ficción.
En la trama original “Frankenstein” está compuesta por tres narraciones concéntricas. En la primera, Robert Walton cuenta a su hermana, en sus cartas, su viaje al Polo Norte. En una de esas cartas se inserta la narración de Víctor Frankenstein a Walton, que incluye a su vez la narración del monstruo a Víctor Frankenstein. Su estructura, de cajas chinas, responde al género epistolar, tan de moda en el siglo XVIII.
Víctor Frankenstein es el moderno Prometeo, el protagonista que recibe el fuego de la vida y que es capaz de crear, muy a su pesar, un monstruo sin nombre.
El monstruo que nace de la materia inerte va transformándose en ser humano, a medida que adquiere el lenguaje. Se le menciona en la obra como "engendro", "monstruo", "aquel ser", "la criatura", "horrendo huésped", "demoníaco ser"... y, aunque nace inocente, su soledad y el horror y el desprecio que produce su contemplación a las demás personas le van convirtiendo en un ser brutal.
Persigue a Frankenstein, destruye a su familia y es posteriormente perseguido por su creador que, responsable de su obra, trata de evitar otros males que la criatura pueda causar.
Son muchos los temas que pueden comentarse al leer esta obra: desde el principio de la vida y el mito de la creación, a la libertad, la responsabilidad científica, así como la corrupción de la inocencia, además de la formación de la personalidad en la relación con otras personas, entre otros.
La riqueza de significados de Frankenstein o el moderno Prometeo ha dado lugar a múltiples interpretaciones y a que, siglo y medio después de que una joven de dieciocho años la escribiera, se siga llevando al cine, al teatro o a otros medios de expresión, como el cómic, técnicas que no han borrado su esencia original.