Mundo Oculto

El caso Plutón

Este cuerpo celeste no puede descender más en rango, porque, según la mitología griega, se identifica con Hades, el Rey de los Infiernos, entendiendo su ubicación en el inframundo, lo que está más abajo

La reciente resolución de la Unión Astronómica Mundial sobre Plutón y su no ajuste a los parámetros astronómicos para seguir siendo considerado un planeta, hace aflorar y pone al “rojo vivo” la astrofobia que predomina en muchas mentalidades, no sólo en Nicaragua, sino a nivel mundial.
Entiendo el término de astrofobia como el miedo o rechazo pertinaz que determinadas personas o grupos humanos sienten a la influencia de los astros sobre las personas o destino del hombre, por distintas causas o razones, ya sean éstas astronómicas, racionalistas, cartesiano-materialistas, o bien por creencias religiosas.
Plutón y su “descenso”
Ponemos entre comillas la palabra, porque ciertamente Plutón no puede descender más. La vieja mitología griega lo identifica con Hades, el Rey de los Infiernos, entendiendo su ubicación en el inframundo, lo que está más abajo, opuesta al supramundo, el Olimpo, es decir, los cielos de Occidente. Casado con Perséfone, a quien raptó, hija de Deméter, dejándola libre seis meses al año, y teniéndola consigo los otros seis meses.
Plutón o Hades se vincula, en la Astrología, con el sexo, el poder, el psicoanálisis, el inconsciente colectivo de las masas, las grandes mafias, la corrupción. Rige a Escorpión y también representa la transmutación de la serpiente en águila o fénix, cuyo ciclo de resurrección es cada 500 años.
Lo cierto es que la devaluación del rango de Plutón no afecta en nada las cartas astrales, ni la influencia que éste ejerce sobre la humanidad.
Historiando
En el caso de la astronomía y la astrología, la primera se le conoce como hija de la segunda, en tanto que las antiguas civilizaciones se fijaron primero en los cielos, observaron el movimiento de los astros y comenzaron a construir a partir de esos movimientos cíclicos todo un sistema psicológico. Los ancestros partieron del comportamiento humano en las distintas estaciones, desde el Sol hasta Saturno, los iniciales planetas tradicionales, tanto asirios y sumerios como hindúes, chinos y de nuestras culturas mesoamericanas.
Igualmente, analizaron cómo la Luna influye sobre las mareas, la menstruación femenina, el carácter de las personas y varios “etcéteras” simples que ejemplifican nuestra identificación o vulnerabilidad hacia las influencias cósmicas.
Desde grandes astrónomos de la Edad Media, incluyendo a Brahe, Copérnico, Kepler, que rompieron con los mitos heliocéntricos, pasando por físicos como Newton, o filósofos y escritores como Goethe, hasta llegar a psicólogos como Carl Jung fueron convencidos creyentes de la influencia de los astros. Y en los reinados, desde los antiguos, pasando por los medievales y hasta los presentes, no ha podido fallar el astrólogo en la habitación contigua de su majestad.
Fue el cartesianismo, hace unos 300 años, el que expulsó de las universidades a la astrología, pasando ésta a ser la cenicienta y más vilipendiada de las ocupaciones, porque le fue cercenada para sí el término de profesión. Entonces es lanzada a las llamas de la Inquisición y a un sistemático y destructivo ataque, con el ánimo de hacerla desaparecer del escenario mental, del imaginario del pueblo. Pero ha sido en vano. Encuestas, y sin caer en el “encuestismo”, demuestran que el 80 por ciento de las personas que abren un periódico es para, después de informarse, leer el horóscopo del día, o de la semana.
Psicología y religión
La Astro-Psicología es un sistema antiguo en el que parte de la certeza de existencia de una vida anterior (reencarnación) ayuda a explicar traumas o victorias de la vida presente, los que se refleja en la Carta Astral del estudiado. La Iglesia Católica, y a mérito de Juan Pablo II, en noviembre de 2002, les dio libertad a sus creyentes de leer o creer en el horóscopo, como también en la reencarnación, rompiendo con un dogma de 15 siglos, pues desde el Concilio de Nicea se había anatemizado en contra de estos conceptos.
A nivel masivo ayuda a entender el comportamiento del inconsciente colectivo de las multitudes, y la naturaleza de las naciones, del nacimiento, apogeo y decadencia de los imperios, así como el papel del liderazgo, en distintas sociedades, nos ayuda a predecir, como herramienta casi infalible, quiénes pueden ser los ganadores o perdedores en una contienda electoral, y, más que eso, ayudar a cada individuo a ubicar su misión en esta vida.
La astrología no necesita ser “probada”
El centro de nuestra galaxia se ubica a 26º de la constelación de Sagitario, Plutón, el 25 de agosto que fue defenestrado, estaba (se encuentra) a 24º de dicho signo, lo que implica un desafío a su existencia, por ello, dicho sea de paso, sostenemos que la astrología no tiene por qué ser “probada” o vuelta a juzgar como en el pasado, porque no tiene ninguna necesidad de justificación exterior, después de milenios de existencia, pero sobre todo porque los métodos puestos en acción con ese fin están precisamente contra su naturaleza.
La vitalidad de la astrología y el fracaso de sus enemigos muestran que ésta contiene algo muy distinto de lo que imaginan, y de lo que se imagina la mayor parte de sus simpatizantes. Antes lo dijimos, no hay orfandad astrológica para ningún signo zodiacal, sino más bien la certidumbre de nuestra interrelación con el universo.
Toma nota
Augusto Puertas: predicciones de astrología mundial y política. Tarot egipcio. Alquimia mental. Su carta astral. Colóquese frente al umbral de su destino. Shell Ciudad Jardín, 75 varas arriba, mano izquierda. Managua, Nicaragua. Telf. 8622848. E-mail augpuertas52@hotmail.com, augpuertas@yahoo.es