Mundo Oculto

Practica la paciencia


El gran maestro budista Shantideva señala que “no hay peor maldad que el odio ni mejor virtud que la paciencia, por lo tanto, debemos esforzarnos en lo posible por familiarizarnos con la práctica de la paciencia”.
Las enseñanzas budistas nos dicen que “la paciencia es una mente que acepta por completo y con alegría cualquier circunstancia en la que nos encontremos”; sin embargo, expresan que no se trata de mordernos la lengua y aguantar todo lo que nos digan, sino de aceptar la situación sin pensar que debería ser de otro modo.
¿Qué nos dice el lama budista Gueshe-la sobre esto? “Siempre es posible tener paciencia, puesto que ninguna circunstancia es tan adversa que no podamos aceptarla con paz, serenidad y una mente abierta”.
Aceptar las dificultades
Tengamos presente entonces que los malos pensamientos no van a dominarnos si la virtud de la paciencia está en nuestra mente. Muchas personas han tenido que soportar circunstancias extremas y lo han hecho con paz y calma. Ejemplo de esto es cuando son torturadas, perseguidas o sufren terribles dolores ocasionados por enfermedades como el cáncer.
Si aprendemos a aceptar con alegría las pequeñas y grandes dificultades que se presentan en la vida diaria, aumentaremos nuestra capacidad de tener paciencia y seremos capaces de experimentar por nuestra propia experiencia que esta práctica nos llena de felicidad y libertad.
Como nos dice Shantideva: “Si algo tiene solución, ¿qué necesidad hay de preocuparse? Y si no la tiene, tampoco sirve de nada hacerlo”.
Estos sabios consejos deben llevarnos a reflexionar sobre la importancia de no dejarnos llevar por nuestras emociones y analizar si resulta útil o no enojarnos. ¿Qué ganamos con deprimirnos cuando las cosas no son como deseamos que sean? Nada; por el contrario, si reaccionamos de manera positiva y realista aceptando que las cosas se presentan así debido a nuestro karma, entonces sentiremos cómo nuestros sentimientos se vuelven cada vez más pacíficos y gozamos cada vez más de una mente tranquila.
No es falta de valentía
Muchas veces se ha pensado que cuando practicamos esta clase de paciencia es porque no tenemos la capacidad o el valor para solucionar los problemas adversos, sin embargo, la paciencia no es lo mismo que la resignación.
Que no nos enoje un insulto no significa que seamos incapaces de devolver el mismo, sino más bien que hemos aprendido a darnos cuenta de que no nos estamos dejando llevar por nuestros engaños y comprendemos mejor a los demás. Estamos practicando la comprensión y la paciencia. Tratemos entonces de no cambiar las cosas o circunstancias externas, sino de practicar la gran virtud de la paciencia.
Si aceptamos a los demás tal y como son sin juzgarlos, no habrá razón para tener problemas con ellos, ya que los problemas existen solamente dentro de nuestra propia mente, y si dejamos de considerarlos como problemas, entonces dejarán de serlo.
Les invitamos a poner en práctica la virtud de la paciencia todos los días, a todas horas, verán qué felices se sienten. Próximamente podrá tener éstas y otras enseñanzas impartidas por la venerable Guen Kelsang Kunsag.