Mundo Oculto

La multidimensionalidad


Las teorías de las dimensiones paralelas son subjetivas. Hasta el momento carece de una teoría físicamente aplicable y es más una cuestión matemático-filosófica que otra cosa y se convierte en un tema fascinante.
Sin embargo, según la teoría física, “todo átomo que posea más de un electrón existe en más de tres dimensiones”. Así, un átomo de dos electrones existe en seis dimensiones, un simple átomo de carbono, con seis electrones, existe en 18 dimensiones.
Así mismo, un núcleo de uranio, por ejemplo, tiene 92 electrones, que corresponden a 276 dimensiones o mundos diferentes. ¿Esto nos lleva a la existencia en el universo de dimensiones paralelas? De ser así implicaría la posibilidad de que cada uno de nosotros viva al mismo tiempo en un universo diferente, una vida distinta, sin ninguna conexión consciente el uno con el otro.
Ante la disyuntiva
En “el árbol de la vida” un hombre colocado, por ejemplo, ante la disyuntiva de divorciarse o no deberá cumplir siempre las dos posibilidades, en dos dimensiones simultáneas, como ramas que se abren en direcciones diferentes, partiendo del mismo recodo del tronco donde se presentó la disyuntiva.
Esto da pie a líneas de vida totalmente distintas, con ramificaciones de efectos y consecuencias progresivas que se esparcen por todas partes más y más, como un árbol que crece en todos los sentidos hacia el infinito. El universo es así, y la cadena de causas y efectos conforma el universo multidimensional que enseñaron los pitagóricos.
Los físicos descubrieron hace tiempo que con excepción de los fotones y gravitones, que no decaen, las partículas subatómicas, mesones y leptones, entre otras, poseen una contraparte que es exactamente igual a ellas, pero con caracteres opuestos. Su conjunto se llama antimateria y es como un negativo de la materia original.
Cada entidad tiene la propiedad de poseer otro yo, o sea dos entidades que puestas la una en presencia de la otra en el antiuniverso se prolongan en triadas sucesivas e indefinidamente, lo que procrea una dialéctica “negativa”, es decir forman un antiuniverso paralelo y concomitante con el nuestro, un mundo de dimensiones o vidas paralelas.
Pasado, presente y futuro
Al colocarnos en presencia de una dimensión paralela, hecha de antimateria, cuyo árbol genealógico se reproduce constantemente y a cada instante, como en nuestro mundo, la astrofísica nos muestra el modelo de un universo en involución, que retorna a su principio y que se desarrolla en una dirección opuesta a la nuestra, aunque con la misma dinámica aparentemente eterna con que se expande nuestro lado del universo.
Éste es el camino de retorno, invisible para nuestros sentidos, como la síntesis y la recurrencia. “En el pasado yace no solamente lo que fue, sino lo que pudo haber sido, del mismo modo que en el futuro está no sólo lo que será, sino lo que puede ser, en la quinta dimensión, el pasado y el futuro existen por igual con todas sus posibilidades y simultáneamente con el presente”.
¿Es éste el cielo de los cristianos, el nirvana de los orientales, el walhalla de los germanos y el tlalocan de los aztecas? ¿Es éste el paraíso que perdimos por haber comido el fruto del árbol del bien y del mal, o de la discriminación de los opuestos?
¿Es esta dimensión apikon diá el reino de los desana, donde se cumplen todas las probabilidades?

Multidimensiones en la ciencia
No olvidemos que los ácidos nucleicos también pueden vivir en varias ediciones simultáneas y distintas a la vez, es decir que tienen vida en dimensiones paralelas, lo que acontece entre otros fenómenos con la clonación y la mitosis en el mundo biológico e implica la relativa inmortalidad y la ubicuidad de microorganismos como los paramecios.
Lo mismo que ocurre en los campos de la biología y de la física debe acontecer en nuestras propias energías. “La antimateria viaja siempre hacia el pasado”, dice Gary Zukav, autor americano más conocido por su libro popular “El asiento del alma”, publicado en 1989.
Entonces se puede decir que la ciencia nos proporciona así una imagen total del karma, la ley de la causalidad que pone en marcha el Samsara o rueda de los tiempos de la cosmogonía hindú y refrenda la antigua creencia de que una idea o un deseo pueden generar cantidades ilimitadas de energía y crear series infinitas de fenómenos al manifestarse.
Sin embargo, al tener multitud de copias significa que virtualmente ante cualquier elección que hagamos -- suponiendo que el acto de elegir provoca un desdoblamiento en dos del universo, en uno tomando una alternativa y en otro la otra--, somos seres sin libre albedrío, puesto que sólo somos un resultado elegido de todas las alternativas posibles. Entonces, si no podemos evitar hacer todas las elecciones posibles, ¿somos realmente libres?