Mundo Oculto

El poder del Arca de la Alianza

Según las narraciones bíblicas, los significados del arca van más allá de los simbólicos, pues tener el arca era tener a Dios

Físicamente hablando, el Arca de la Alianza era un cofre de madera de acacia negra, revestido por dentro y por fuera con láminas de oro puro.
Esta medía 2’5 codos de longitud y 1’5 de ancho y alto, o sea 1’31 cm. de largo por 0’78 cm. de alto y ancho.
Una guirnalda de oro la rodeaba en su parte superior. A ambos lados llevaba fijos cuatro anillos de oro, sobre la tapa del cofre o propiciatorio descansaban dos querubines también de oro, y a través de aquellos anillos se insertaban dos pértigas de acacia recubiertas también de oro.
Sea la forma que tuviesen los querubines, éstos distan mucho del querubín angelical ofrecido por la Iglesia Católica. Estos querubines extendían las alas con tendencia a tocarse las puntas de modo que el espacio que quedaba entre las figuras y el propiciatorio forma un triángulo sagrado. Ese espacio abierto se llamaba oráculo, mediante el cual se comunicaba Yaveh.
Pero los significados del arca van más allá de los simbólicos. Tener el arca era tener a Dios.
Utilidad variada
Estaba situada en el Sancta Sanctorum o Santo de los Santos, lugar más sagrado del Tabernáculo o del Templo. Su utilidad fue variada, pues ésta no sólo estaba destinada a contener elementos sagrados como el decálogo, el gomor de maná y la vara de Aarón, sino que además fue un arma de doble filo capaz de proteger al pueblo elegido, como ser brazo ejecutor de los castigos del Señor.
El viejo cofre era una manifestación física de la presencia de Dios y fue un medio eficaz para mantener a los judíos lejos de la idolatría. Se recurría a su auxilio en tiempos de guerra, concretamente en la conquista de Canaan: Josué consiguió abrir paso en las aguas del Jordán al contacto de éstas con el arca, y durante siete días fue paseada en torno de Jericó, que cayó luego en poder de dicho caudillo.
Su transporte y cuidado sólo estaba reservado a los levitas de la familia de Caath. Ella habría la marcha durante los años de expedición por el desierto y estaba siempre a la cabeza del pueblo (salvo excepciones).
Al plantar el tabernáculo un velo, la separaba del santuario, y al levantar la marcha, los levitas la envolvían en aquel velo (posiblemente el “tentorium”): Todo iba envuelto en una piel teñida de azul y en otra de color jacinto.
Estragos en los filisteos
El arca fue fijada en Silo. Más tarde, los filisteos la tomaron en la guerra que mantenían contra los hebreos, en poder de éstos estuvo unos meses, puesto que durante ese tiempo sólo causó estragos, muerte y temores. Los filisteos horrorizados dejaron que el arca fuese sola en un carro tirado por dos vacas. Después los animales pararon en Bethsames: varios habitantes de aquel lugar murieron por el trato poco reverente que dieron al objeto sagrado.
De allí fue trasladada a Gabaá. Luego Saúl la utilizó en la campaña contra los filisteos. Posteriormente David, con un acompañamiento solemne, la trasladó a Sión, sin embargo, de camino a Sión ocurrió un accidente: Oza, un encargado del arca, quiso sostenerla en un momento de bamboleo y cayó muerto de repente, David atemorizado la dejó durante tres meses en casa de Obededom. Seguidamente desde Sión, la reliquia fue instalada en el templo de Salomón en tiempos de su reinado.
Su historia acaba según una carta enviada por los judíos de Jerusalén a los de Egipto (Macabeos.cap II, libro II), con su ocultamiento por el profeta Jeremías en una cueva del monte Nebó.
Actualmente los judíos tienen en sus sinagogas un cofre donde guardan la Torah y el cual representa al Arca de la Alianza, habitáculo que alberga la palabra de Dios y que para los cristianos se simboliza místicamente a través de la Virgen María.
Tomado de www.ieab.es/arca1.htm