Mundo Oculto

El kraken

Las leyendas dicen que este monstruo era tan enorme que, al descansar cerca de la superficie, se le confundía, a veces, con una isla o una serie de pequeñas islas

Se considera que el monstruo mítico llamado “kraken” en realidad fue un calamar gigante muy real. Si bien ambos son seres extraordinarios, probablemente representan la anécdota más instructiva de toda la historia de la cacería de monstruos.
Las leyendas y el folclor de muchas tierras mencionan a un calamar gigante. Es posible que así se haya engendrado la leyenda griega.
Para el año 1555, Olaus Magnus escribió sobre unos peces monstruosos: “Sus formas son terribles, sus cabezas son cuadradas, cubiertas de espinas, con muchos cuernos filosos y largos, como un árbol arrancado de raíz. Miden diez o doce codos de largo (entre seis y 7.3 metros), son muy negros, con ojos enormes... uno de estos monstruos marinos hundiría fácilmente muchos grandes barcos tripulados por numerosos marinos fuertes”.
“Un árbol arrancado de raíz” pudiera ser una descripción exacta de un calamar gigante. No obstante, un monstruo de seis o 7.3 metros es un pigmeo en comparación con el kraken clásico, tal como lo describe el obispo Erik Ludvigen Pontoppidan en su monumental volumen The natural history of Norway, escrito en 1752.
Otras referencias
Pontoppidan llama al kraken “indudablemente el monstruo marino más grande del mundo”. Tal como el lo describe, seguramente lo fue. El obispo apuntó que su circunferencia alcanzaba hasta 2.4 kilómetros, “algunos dicen que más”, pero el obispo se inclinaba por la estimación más conservadora de los 2.4 kilómetros.
El kraken era tan enorme que, al descansar cerca de la superficie, se le confundía, a veces, con una isla o una serie de pequeñas islas. La “bestia isleña”, es decir, un animal marino de tamaño tal que se le consideraba una isla, ha aparecido en las leyendas marinas desde la antigüedad.
Es más probable que el origen de esta leyenda de la bestia isleña se debiera a la aparición de una ballena o una manada de ellas. Las ballenas se asolean a menudo cerca de la superficie, mas no los calamares gigantes.
En busca del kraken
Un entusiasta y joven naturalista francés llamado Denys de Montfort creyó seriamente en la realidad del kraken. De Mont-fort pasó mucho tiempo con un grupo de balleneros estadounidenses, quienes se encontraban establecidos en el puerto francés de Dunkerke. Entre ellos escuchó muchas historias fantásticas acerca de los encuentros con la gigantesca bestia marina de muchos brazos.
Un capitán le contó a de Montfort sobre el hallazgo de lo que pensó era una enorme serpiente, sin embargo la “serpiente” resultó ser un brazo cortado de algún enorme calamar o pulpo. Fue posible reconocerlo debido a sus ventosas. El simple brazo medía 13.7 metros de largo.
El caso más dramático ocurrió en 1878 frente a un pequeño pueblo con el extraño nombre de Thimble Tickle. El dos de noviembre unos pescadores descubrieron lo que parecía un barco naufragado frente a la costa. Remaron hacia él, y “para horror suyo se encontraron cerca de un enorme pez de grandes ojos vidriosos, el cual realizaba desesperadamente esfuerzos por escapar y agitaba el agua con sus inmensos brazos y cola, hasta producir espuma”.
Los pescadores lograron deslizar una cuerda alrededor del animal y jalarlo hasta la costa. Después de muerto midieron que el cuerpo tenía seis metros de largo y el tentáculo más largo, 10.6 metros, haciendo un total de 16.6 metros.
No obstante, Bernard Heuvelmans, el criptozoólogo belga, opina que de hecho es posible que se subestime el tamaño del monstruo. Por eso señala las grandes cicatrices circulares que se encuentran en la piel de algunas ballenas, casi con seguridad fueron hechas por las ventosas de los calamares gigantes, los cuales, podrían medir unos 30 metros de largo y pesando aproximadamente 64 toneladas.