Mundo Oculto

El Cronovisor

Los científicos consideran la posibilidad de poder viajar al pasado, pero fotografiarlo es la tarea que el padre Ernetti, ayudado de un nutrido equipo de científicos europeos, impulsaron en los años cuarenta

A mediados del siglo XX el papa Pío XII prohibió a un equipo internacional de investigadores, coordinados por el padre benedictino Pellegrino Ernetti, que continuaran con el diseño de una máquina capaz de obtener voces e imágenes del pasado.
Más de cuatro décadas después fue localizado al jefe de aquel equipo. Sus declaraciones apoyan de alguna forma la evidencia que suponen los diferentes vestigios existentes en todo el mundo y nos permiten intuir que el tiempo es una dimensión por la que podemos desplazarnos.
Así que trasladémonos a Venecia. Allí, frente a la Plaza San Marcos, y al otro lado del gran canal, se encuentra encerrado uno de los misterios más desconcertantes --a la vez que ignorados-- de nuestros días.
En la isla de San Giorgio, copada en su totalidad por instalaciones de los monjes benedictinos y de la Fundación Giorgio Cini, dedicada a la acogida y educación de los hijos huérfanos de pescadores, se esconde de su pasado el padre Pellegrino Ernetti.
Profesor de “Prelolofonía” (es decir, de música anterior al año mil) en el Conservatorio Benedetto Marcello de Venecia, Ernetti oculta sus investigaciones sobre el tema del “Tiempo”, ocupándose en la actualidad de recibir y tratar entre cuatrocientas y quinientas personas semanales aquejadas de estar poseídas por el diablo. Esto porque es ¡exorcista!
El principio del Cronovisor
El padre Ernetti no ha querido dar muchas explicaciones sobre este tema, de cómo él, ayudado de un nutrido equipo de científicos europeos, diseñó --en plenos años cuarenta-- una máquina capaz de fotografiar el pasado.
“El principio es muy sencillo: las ondas visibles y sonoras del pasado no se destruyen. Y no lo hacen porque son energía. La grandeza de nuestro invento, que llamamos Cronovisor, está en poder recuperar esa energía y recomponer las escenas”.
Ernetti hizo varias declaraciones apresuradas a la prensa italiana de finales de los años cuarenta. Aseguró haber recompuesto, en su versión original, la oficialmente desaparecida obra Thyestes, elaborada por Quinto Ennio y representada en Roma hacia el año 169 d.C.

Las tablas de los diez mandamientos
También aseguró haber obtenido el texto original de las Tablas de la Ley entregadas por Yaveh a Moisés en el Monte Sinaí, aparte de otras singulares “fotografías” obtenidas de la destrucción de Sodoma y Gomorra, y de otros trascendentales episodios bíblicos.
El eje de su planteamiento se centra en la poco científica admisión de la existencia del éter, en donde se recogerían todas y cada una de las acciones externas emprendidas por los seres humanos. Según Emetti, cada uno de nosotros emite millones de ondas a lo largo de la vida, que quedan atrapadas en alguna parte.
Después, gracias a la utilización del instrumental adecuado para acceder a ese estadio de información y decodificar las ondas que se están buscando (en lo que, a decir del investigador francés Robert Charroux, se emplearía un oscilógrafo catódico que lograría reconstruir las emisiones originales) se puede acceder a las imágenes y sonidos que se deseen.

Entrevista con el padre Ernetti
La siguiente entrevista fue realizada por el investigador y ahora director de la revista Más Allá, Javier Sierra:
-“Pero todo ha terminado --dice el padre Ernetti--. Yo ya hablé. El papa Pío XII nos prohibió que divulgáramos cualquier detalle sobre esta investigación, porque la máquina del pasado es muy peligrosa. Puede cortar la conciencia de libertad del hombre, ya que con este aparato se podrá conocer qué has estado haciendo esta mañana, dónde, cuándo, cómo...”
-¿Sigue usted manteniendo, a pesar de los años, que todavía posee el texto original de las Tablas de la Ley?
-“Sí, lo tenemos. Pero no podemos desvelar nada. Lo siento”.
-¿Y cuándo cree que podrá hablar, padre?
-“No lo sé. Ya sabe que hay muchas cosas que reciben el nombre de Secretos de Estado...”
-¿Del Vaticano?
-“No. De todos los Estados. Por eso no es posible hablar”.
-¿Todas las investigaciones que se hicieron con la máquina se realizaron en Venecia?
-“No. En todo el mundo”.
-No sabe cuándo dejará de ser secreto, ¿verdad?
-“Espero que pronto, pero es muy difícil. Se revelarán demasiados secretos”.
-¿Cambiaría mucho nuestra concepción de la historia del hombre?
-“Mucho. Incluso las lenguas serían irreconocibles...”.