Mundo Oculto

Ovnis en el espacio

Muchos han sido explicados como errores de fotografía, fenómenos celestes y chatarra espacial, pero otros, hasta con la más reciente tecnología, son inexplicables

A partir de 1957, con el lanzamiento del Sputnik I, el hombre fue capaz de observar su mundo desde una posición privilegiada. Fue en los años venideros que en muchas fotografías obtenidas por los astronautas de distintas misiones aparecieron objetos ajenos a los programas espaciales, con movimientos y comportamientos realmente sorprendentes.
Muchos han sido explicados como errores de fotografía, fenómenos celestes y chatarra espacial, pero otros, hasta con la más reciente tecnología, son inexplicables.
Experiencias
En 1989, en septiembre, un ufólogo espacial radioaficionado captó una señal donde se escuchaba a un astronauta del transbordador Atlantis que hablaba con el control sobre una nave extraterrestre que tenían cerca.
En 1991 la nave SPS 48 Discovery filmó un Ovni que venía en una dirección y luego cambió hacia otra (en 90º), y en seguida se nota una luz lanceolada (como un rayo) que aparece cerca de donde desapareciera el Ovni. Luego oficialmente se dijo que el astronauta confundió con un Ovni chatarra del espacio y elementos que despedía el transbordador hacia el entorno.
La NASA sabe de sucesos lumínicos en la Luna. En el cráter Aristarcus, por ejemplo, y en otros lugares más del suelo selenita los hechos han sido reconocidos por astro-nautas y astrónomos. En 1883 –-fíjense la fecha-– el astrónomo José Bonilla, del observatorio de Zacatecas, en México, observó por su telescopio 283 esferas que cruzaron la Luna. Y estamos hablando del siglo antepasado.
En este siglo se habló sobre la nave que orbitaba la luna estudiada por Duncan Lunan. Ella enviaba un mapa del sistema estelar Épsilon de Boyero, pero cómo era ésta hace 13 mil años. En Inglaterra este científico, junto a un técnico en computadoras, estudió la nave. Suponen que llevaría una computadora, y la emisión fue captada también en otras partes del mundo. El planeta de aquella estrella se estaba extinguiendo y aparentemente pedían ayuda.
Los astronautas
Cuando hablamos de astronautas nos preguntamos si ellos han sido testigos de Ovnis en el espacio. La respuesta es sí para dos o tres de ellos, que se han atrevido a hablar al respecto luego de sus expediciones. Son los casos de Scott Carpenter y James McDivitt. El segundo fotografió un objeto extraño.
El famoso primer alunizador, Neil Armstrong, nunca dijo que haya visto un Ovni y seres extraterrestres en la misma superficie lunar. Pero algunos ufólogos que se hacen eco de rumores no se cansan en decir que vio -–remarco este testimonio en especial-– un ser “delgado y alto cerca de un Ovni”. Información que amplía la más conocida, que es la foto que le sacó Edwin Aldrin cerca de la bandera de USA --en el momento que la colocaba-– y que muestra un objeto a su costado sobre el horizonte.
Pero se sabe de la conversación captada por radioaficionados, entre los astronautas y la NASA, en la cual los alunizadores dijeron ver Ovnis de acuerdo a ciertas referencias de “alguien” que estaba allí “antes que ellos”.
Hay que reconocer que toda información que existe o existió respecto a Ovnis por parte de la NASA está mejor cuidada que la de la CIA y el FBI.
Extrañas fotografías
Entre las fotografías tomadas por nuestros exploradores espaciales, donde se observan objetos extraños en el espacio, está la del Géminis XII, del 12 al 15 noviembre de 1966 (Fotografía número S6662871), hecha por James Lovell, cuando realizaba una actividad extravehicular y se observa un objeto tubular en movimiento, algunos consideran a esto chatarra espacial, pero la interrogante sigue existiendo.
Está la del Apolo XI en 1969, donde sobre el fondo se aprecia una bola de luz que hasta el momento no ha podido ser identificada por los ingenieros de la NASA.
También desde el transbordador Atlantis los astronautas captaron una imagen donde, en el fondo, se observa claramente un Ovni del que se dieron cuenta después de ver la filmación.
Otro caso es el del GOES 8 (Satélites Medioambientales de órbita Geoestacionaria) a las 14:45 horas del siete de abril de 1996, que muestra un enorme disco oscuro situado a cientos de kilómetros de altura sobre la costa del estado norteamericano de Washington.
Según los análisis de los expertos, en resumidas cuentas “aquello” no permaneció sobre aquella parte de la superficie de la Tierra más de 15 minutos. Y otro dato relevante, según se desprende de una de las imágenes obtenida con un filtro de infrarrojos, es que el objeto desprendía calor.
Así que, una de dos: o nos enfrentamos ante un diabólico error informático (“clavo ardiendo” al que se agarran algunos investigadores) o aquello, en pocas palabras, fue una “nave espacial”.
Tomado de: www.losenigmas.com