Mundo Oculto

Sensaciones desde el ataúd

Dicen que la muerte natural casi siempre llega en la última etapa de la vida, pero la verdad es que desde que nacemos estamos muriendo

angelica@revistae.com.ni
No había meditado mucho sobre la muerte hasta hace poco más de una semana. Soñé que estaba de pie frente a mi casa. Había mucha gente entrando a ella y la mayoría eran desconocidos. Decidí entrar también para saber de qué se trataba, y vi que era una vela... ¡Mi vela!
Para mi tranquilidad y la de muchos, según varios diccionarios de los sueños consultados, los sueños de muerte no anuncian la muerte física, sólo afirman que algo desaparece. Puede tratarse de una relación de amor o amistad, o simplemente una cualidad o un defecto, algo íntimo y personal que sólo conocemos nosotros.
En mi ataúd
Verme acostada allí en mi sueño, sin embargo, me dio otra perspectiva. Me surgieron muchas preguntas que me decidieron a enfrentar ese miedo heredado. Así que fui a la primera funeraria, escogí el ataúd más bonito (uno de caoba) y le pedí al encargado que me dejara recostarme dentro. Estaba decidida a morir (sólo por unos minutos).
No voy a mentir: ¡sentí pánico! Aun en este momento, mientras recuerdo los instantes que pasé en el interior de la caja, me sudan las manos y el corazón se me acelera. Con lo que pude comprobar que no estoy exenta de prejuicios.
No dejaba de repetir para mis adentros que mi temor no tenía sentido. Entonces, procuré concentrarme en el olor a madera, a pintura fresca, en lo cómoda que me sentía sobre el forro esponjado, en el fotógrafo que me pedía estar quieta, en el sudor que humedecía mi cara, hasta que poco a poco me fui relajando.
También me calmó un poco pensar en dónde me encontraba. Un ataúd es sólo una caja de madera o acero que busca la protección para los cadáveres, que les ayuda en el camino a otra vida. Yo estaba protegida.
Preparándose para el viaje
Tras cinco minutos de posar para la cámara, logré disminuir el susto, pero no dejaba de tener la sensación del sacrilegio, como si estuviera profanando tierra sagrada.
Porque, en definitiva, ¿qué es la muerte? Se puede definir como la ausencia de signos vitales como respiración y pulso. Pero, ¿y después? ¿Allí termina todo? El viaje para el que algunos se preparan adónde nos lleva, si es que nos lleva a algún lugar.
Nadie ha ido y regresado para contar cómo es el otro lado, pero al menos ya sé que no voy a hacer el viaje incomoda.
¿Respeto o miedo?
La muerte. No hay tema que ocasione en nosotros un silencio más profundo. Pero a más de uno habremos de escuchar, con la voz ahogada entre palabras que tienen miedo a salir: “Yo no le tengo miedo a la muerte”.
¡Mentira! Quien diga que no ha sentido cómo un escalofrío le entume el espinazo y la sensación de vacío en el estómago cuando alguien anuncia la muerte de un conocido, está mintiendo.
Sin embargo, esta animadversión no es gratuita. En general, todo lo que es desconocido causa temor. La muerte es uno de los miedos más antiguos del ser humano, por lo mismo, el tema menos solicitado en pláticas bohemias.
En busca de la explicación
El miedo a la muerte y el hecho de verla al asecho nos lleva a buscar soluciones para escapar de ella. Soluciones como la magia, la ciencia o la religión; pero por más que el hombre intente esconderse, ella llega, porque siempre nos acompaña.
La resurrección en la que creen las denominaciones cristianas, por ejemplo, no consiste en la recuperación del cuerpo por un alma inmortal, sino en el acto del Dios justo que da al ser humano su propia vida, y eterna. Un punto a favor de menos miedo a morir.
Por su parte la ciencia, si bien no apoya la existencia del alma humana, mediante estudios ha demostrado que las personas religiosas sufren menos estrés a causa de este tema que aquellas que no asisten a ninguna iglesia. Para vivir la muerte con tranquilidad es necesario prepararse durante toda la vida. Al igual que la familia prepara condiciones para la llegada de un nuevo miembro, asimismo debe prepararse para la muerte.
Qué feliz debe morir alguien si siente que no tiene nada pendiente y en su última exhalación dibuja una sonrisa. Si supieras que vas a morir pronto y pudieras hacer sólo una llamada telefónica, ¿a quién llamarías y qué le dirías? ¡Qué esperas para hacerlo!

* Agradecimiento al escenario y utilería proporcionado por Funeraria “El Alba”