Mundo Oculto

Paracelso: el renacentista legendario

Era hijo de un médico que tenía curiosas aficiones: la metalurgia y el ocultismo, por tanto no es de extrañar que Paracelso se sintiera inclinado por estas aficiones paternas

Vamos a referirnos ahora, en estos años que ya están inmersos en pleno Renacimiento, a una figura dramática. Dramática por doble motivo: por lo mucho que ofreció al mundo su talento inconformista y por el pago lamentable que recibió de un entorno social mediocre e hipócrita, que marca un hito en la ciencia médica y en el ocultismo de esta época. Estamos refiriéndonos a Paracelso.
El verdadero nombre de Paracelso, seudónimo cuyo significado todavía no está claro, si bien pudiera referirse a Aulio Cornelio Celso, un padre de la medicina, junto con Hipócrates, y hombre muy versado en distintas ramas del saber, era el de Aureolus Phillipus theofrastus Bombast von Hohenheim, aparatosa retahíla onomástica de la cual, según parece, el único nombre auténtico era el de Teofrasto.
Paracelso nació en la población suiza de Einsiedeln, cerca de Zurcí, en el año 1493. Era hijo de un médico que tenía curiosas aficiones: la metalurgia y el ocultismo. No es de extrañar, por tanto, que el joven Paracelso se sintiera inclinado desde muy temprana edad por estas aficiones paternas.
La infancia de Paracelso está marcada por los continuos cambios de residencia que tiene que sufrir, debido a la profesión de su padre. Éstos no permiten que el muchacho pueda asistir de forma ordenada a una escuela.
Un médico autodidacta
La formación de Paracelso se hizo de manera autodidacta, lo que no impidió que resultara muy interesante, porque su padre contribuye a enriquecerla. Los conocimientos académicos se le hicieron, sin embargo, un tanto ajenos. Por ejemplo, nunca se preocupó por estudiar latín, lengua por la que no sintió la menor simpatía, pero que debía conocer todo profesional de la época que se quisiera hacer respetar.
Cuando en 1525 Paracelso cumplió 32 años, se encontraba en Alemania, instalado ya como médico famoso. Siguiendo las huellas del personaje que de alguna forma parece que había querido emular, al adoptar su nombre, se convirtió en un profesional experto en todas las ramas del saber, especialmente en lo que tenga que ver con su amada medicina. Para ello pasó por un buen número de universidades que tienen una refutada fama en las artes curativas: Montpellier, Padua, Bolonia e incluso, Londres.
Sus conocimientos médicos tienen que ser muy notables para que se le otorgue un puesto de profesor universitario en Basilea. Pero, además de sus conocimientos científicos que poseía, existen otros no menos importantes a los que tuvo acceso de manera menos explícita.
En las artes ocultas
En este sentido parece comprobado que tuvo contactos con personajes muy singulares y versados en ciencias ocultas. Tales contactos fueron los que dotaron al médico suizo de unos conocimientos --hay quienes aseguran que estaba en posesión de la piedra filosofal-- que superaban con mucho los que pudiera atesorar el más versado de sus colegas.
Encontramos en Paracelso un temperamento en muchos planos similar al del ya mencionado Agripa. Es un hombre que no se puede conformar con los prejuicios existentes en su tiempo. Su carácter polémico y rebelde jamás podía estar de acuerdo con la actitud farisaica de los seudocientíficos que le rodeaban, la mayor parte de los cuales sólo atesoraban ignorancia, aunque presumían conocimientos que no tenían.
Indiscutiblemente, la soberbia de nuestro insigne médico ocultista era notoria, pues se dice que cuando accedió a la cátedra de medicina de Basilea, ciudad que conserva con orgullo su recuerdo, quemó en público los textos de Avicena y de Galeno, afirmando que en los cordones de sus zapatos había más conocimientos que en aquellos ilustres mamotretos. Un gesto de tal magnitud tenía que causar por fuerza enorme revuelo en los ambientes académicos. Paracelso tenía un principio, una divisa a la que se mantuvo fiel, aun a riesgo de los enfrentamientos que habría que causarle: “no seas otro si puedes ser tú mismo “.
Y para que no quede duda alguna de tal aserto, se propone establecer un sistema cosmogónico propio y bien equilibrado, en un mundo como aquel en el que el ámbito académico -- y el que no lo era-- intentaba agarrarse como a una tabla de salvación a los viejos y estereotipados sistemas de conocimiento. Astrólogo, médico, antropólogo, erudito y mago, Paracelso crea, como era previsible, todo tipo de antipatías a las que no parece conceder la menor importancia.

* Textos de lectura de Penélope, parapsicóloga. Limpia tu aura de malas vibras, interpreta las cartas tarot y la de los ángeles, consejería en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales. Productos esotéricos para todo buen propósito y para despertar el interés sexual en la pareja. Atiende de lunes a sábado previa cita, de 9 am a 6 p.m. Reparto Schick 4ta, etapa, de donde fue el tanque rojo, una y media cuadra hacia abajo, casa D-302. Teléfonos: 2897207-8502107, Managua. No seas otro, si puedes ser tú mismo.