Mundo Oculto

Consejos budistas

La guía está encaminada a apoyarnos en la transformación de nuestra mente, que nos permite comprender el origen de nuestros sufrimientos y cómo realizar acciones virtuosas dirigidas a obtener la felicidad

Muchas veces nos preguntamos cuál es el método para desarrollar las buenas cualidades que nos indican las enseñanzas de Buda.
Con el objetivo de lograrlo, Buda nos dejó sus consejos personales mostrándonos el camino para encontrar la felicidad duradera y la paz interior suprema, a través del estudio, la contemplación, meditación y puesta en práctica de las enseñanzas budistas.
Apoyándonos en la transformación
Cuando estudiamos los textos que contienen sus enseñanzas, meditamos sobre su contenido, contemplamos su significado y tomamos decisiones de cómo llevar a la práctica estas enseñanzas.
Para esto último, nos preguntamos cómo en lo personal nos benefician estas enseñanzas, cuál es el mensaje recibido, de qué manera nos puede ser útil lo aprendido y cómo llevarlo a la práctica en la vida cotidiana. Este proceso está encaminado a apoyarnos en la transformación de nuestra mente, que nos permite comprender el origen de nuestros sufrimientos y cómo realizar acciones virtuosas dirigidas a obtener la felicidad para mí y para los demás. De esa manera damos sentido a lo que estudiamos. Solamente así llevamos al corazón su esencia.
Las conclusiones a las que llegamos con el estudio y la meditación pueden ser diversas, ésta es una característica del budismo, que requiere, además de capacidad intelectual, contar con suficiente sabiduría que nos permita desarrollar buenas cualidades, poner en práctica las enseñanzas y cumplir el compromiso más importante de los budistas, que es no dañar a los demás.
El camino budista es de gozo, es un encuentro con la felicidad duradera. Nos enseña principalmente cómo controlar y transformar nuestra mente y, por ende, nuestro cuerpo, nuestra palabra, nuestras acciones físicas y nuestros pensamientos. Nos enseña a meditar y es mediante esta práctica, esta concentración, que lo logramos. Nos enseña a conocer nuestro mundo interno y sobreponerlo al mundo externo, ayudándonos así a mejorar la calidad de nuestras vidas y lo que es más importante, a interesarnos por ayudar a los demás.
La puerta al budismo
Iniciamos este camino con la “práctica del refugio”, puerta de entrada del camino budista. Esta práctica significa refugiarnos en las tres joyas: Buda, el Dharma (enseñanzas / protección) y la Shanga. La joya del Buda es como un médico; el Dharma la medicina; y Shanga, los enfermeros.
La palabra refugio es muy interesante. Todos buscamos refugio, protección, seguridad, de diversas formas, y lo hacemos para olvidarnos del sufrimiento, porque somos vulnerables al dolor. No obstante, ante este sufrimiento, ¿cómo buscamos cada uno de nosotros refugio, protección, seguridad?
Normalmente lo buscamos a lo externo; algunos de forma negativa a través del alcohol, drogas, sexo; otros trabajando en demasía para obtener más recursos, o buscando a la pareja perfecta, que se reconozcan nuestras cualidades y lo que hacemos, entre otras cosas. Pero generalmente esto no funciona, pues lo que podamos obtener es perecedero, dado que en este mundo nada puede ser para siempre. Esto significa que dichos refugios o beneficios no pueden brindarnos felicidad duradera y, muchas veces, más bien nos ocasionan mayor sufrimiento.
En el Centro Budista encontramos un lugar de estudio, de contemplación, de meditación, donde hallamos el debido apoyo para poner en práctica las enseñanzas que transforman nuestra mente, pensamientos, actitudes y acciones. Un lugar donde podemos encontrar las verdaderas causas de la felicidad.