Mundo Oculto

El drenaje

Lovo ve aumentar el hueco, o es su cuerpo el que se ha reducido, desciende por el hueco, al fondo unos ojos azules la están esperando

María Lovo no pudo dormir la noche anterior, en honor a la verdad, desde hace varias noches no duerme.
- Las pastillas ya no tienen ningún efecto - le explica al médico con la esperanza de recibir una medicación más potente.
- Desafortunadamente, María, tu problema es psicológico, la medicina no puede ayudarte. El galeno garrapateó en una hoja el nombre de un psiquiatra, el cual, según sus palabras, podría ayudarla. La hoja se convirtió en un barco, el barco navegó un rato por la calle y luego desapareció por la alcantarilla.
- Psicólogos a mí - dice con desprecio Lovo, detiene un taxi, duda por un momento y luego ordena que la lleve al aeropuerto - hay una puerta de mi pasado que aún está abierta - le dice en tono confesional al taxista, quien la amonesta durante los siguientes 20 minutos con rock evangélico, el que la deja con un pertinaz dolor de cabeza, dolor que ella siente como la penitencia necesaria por no poder gritar hace tantos años.
- ¿Cuántos años? Estábamos en segundo de primaria. Parece que fue ayer, para mí fue ayer. He vivido en automático todos estos años; crecí, tuve novio, marido, hijas y una tristeza que no me deja ni en los momentos de alegría, cuando tenía que estar feliz - piensa Lovo, ésas y otras cosas en el vuelo.
El colegio ha cambiado poco, está como lo recuerda, al menos el área de la primaria. Nunca había visto secundaria y por eso le parece nueva, no lo es, al menos no espera que lo sea. Una monja octogenaria la reconoce, conversan unos minutos, la hermana Rosario no sabe. Es normal, los adultos no tienen la misma percepción que los niños, han perdido la capacidad de saborear el mundo con la lengua. Se despide con afecto de la hermana Rosario, luego va hacia el campo, el mismo campo que le ha quitado el sueño durante años.
Observa el drenaje, una persona de su talla no entra por ahí, pero a los ocho años entraba perfectamente, jugaban a las escondidas en el receso, jugaban hasta que los ojos azules les llamaron desde el fondo del drenaje, les llamaba por su nombre con una voz desgarrada, no sabían que las cosas malas hablaban con esa voz no humana y bajaron al drenaje, todos, menos ella.
- María - la despierta la voz de sus pensamientos - todos están jugando conmigo, ven.
- María, María, María - escucha las voces de Carlos, Norma, Leticia, Mauricio, Carmen y César - llamándola desde el fondo.
- No puedo entrar - se queja llorando.
Lovo ve aumentar el hueco, o es su cuerpo el que se ha reducido, desciende por el hueco, al fondo unos ojos azules la están esperando. La hermana Rosario escucha una risa perversa en el recinto, sabe que esa cosa está finalmente satisfecha, ahora puede descansar tranquila y llevarse lo que sabe a la tumba.