Mundo Oculto

La mona

Nadie lamento la suerte de Josefa, total ella se entregó a un hombre sin la bendición de la iglesia y la mona fue la fuerza vengativa del altísimo

Jove
La primera vez que apareció la mona en La Unión, allá por la Guinea,
fue un domingo. El domingo que Arnulfo Mendieta se caso con María
Nicaragua, eso no sería importante si la primera víctima de la mona
hubiera sido otra mujer y no la recién casada; la mona le arrancó la
piel del rostro, la dejó viva, pero ningún hombre se atrevería a
quererla, el Mendieta devolvió a María, argumentando - el médico pudo
comprobarlo - que el matrimonio no fue consumado.
La segunda vez la mona atacó al Arnulfo cuando este regresaba de una
corrida de toros, le mordió el cuello, no intento matarlo, para la
gente la marca de los dientes de la mona en el cuello de Arnulfo era
una muestra de amor, un mensaje para cualquier chica que se atreviese
a mirarlo.
Pero el Arnulfo no tomó nota del aviso, y se fijo en Josefa Espinoza,
joven doctora, que llegó hacer sus prácticas profesionales al pueblo.
En otras circunstancias Josefa no se hubiera fijado en el productor,
pero la soledad acosa a la gente que duerme lejos de casa y por eso le
dio "el si" informal que dan las muchachas de la ciudad, un no es
necesario casarnos para vivir juntos.
Pero la mona atacó por tercera vez, justo cuando se corrió la voz en
todo el pueblo de los amores del Arnulfo con la doctora. La mona la
sorprendió en el baño, le cercenó los dedos a mordiscos. Nadie
lamento la suerte de Josefa, total ella se entregó a un hombre sin la
bendición de la iglesia y la mona fue la fuerza vengativa del
altísimo.
Ninguna muchacha del pueblo volvió a posar sus ojos en Arnulfo, ni
aceptar sus invitaciones, la última que aceptó pasar la noche con él -
una mujer que por dinero daba placer a los hombres - amaneció con el
cuello retorcido. Arnulfo intentó descubrir quien era la mona, quien
vigilaba sus pasos para luego atacar a las mujeres a las que él
entregaba su amor, pero todos sus esfuerzos fueron vanos, se decidió a
vender todo lo suyo y abandonar el pueblo para siempre. Cuando
abandonaba su tierra natal para siempre, sintió que alguien lo
vigilaba desde la selva, la mona reía, a lo lejos... pero él nunca
supo quien le deseaba tanto mal.