Mundo Oculto

La mente

Buda nos enseñó que todo sin excepción depende de la mente; no obstante, muy poco nos preguntamos: ¿Qué es la mente?, ¿cómo funciona?, ¿dónde se encuentra? No analizamos su naturaleza ni para qué sirve exactamente

Podemos identificar nuestros estados mentales de enojo, alegría, frustración, miedo, placer, entre otras cosas, y solemos atribuirlos o ubicarlos en el cerebro. Aunque algunas de nuestras expresiones sean por ejemplo: “No le pongás mente a eso” cuando queremos decir que no se siga ahondando o pensando en algo de-sagradable.
Pero la mente no es el cerebro, ya que éste es un objeto físico que se puede ver, fotografiar y someter a una operación quirúrgica; en cambio, la mente no es un objeto material y, por lo tanto, no se puede ver, fotografiar, ni operar. El cerebro no es la mente, sino que es una parte más del cuerpo. No hay nada en nuestro cuerpo que pueda identificarse con la mente, porque son entidades diferentes.
Tal es así que, por ejemplo, aunque nuestro cuerpo está quieto y tranquilo, nuestra mente puede estar ocupada con diversos pensamientos, lo que indica que nuestro cuerpo y nuestra mente no son una misma entidad.
El continuo mental
Si la mente no es el cerebro ni ninguna otra parte del cuerpo, entonces, ¿qué es? Es un continuo inmaterial cuya función es percibir y comprender objetos.
Cuando decimos que es un “continuo” nos referimos a que nuestra mente existe desde “el sin principio”, y aunque hemos tenido innumerables vidas y en cada una de ellas, un cuerpo distinto, siempre hemos mantenido el mismo continuo mental.
Es “inmaterial”, lo podemos explicar con el siguiente ejemplo: por ser un fenómeno que no es físico y carecer de forma, los objetos materiales no pueden obstruirla; para que nuestro cuerpo llegue a otro país, tenemos que desplazarnos ya sea viajando en un determinado vehículo o a pie, mientras que la mente puede desplazarse a cualquier lugar en un solo instante con el pensamiento.
La percepción o el conocimiento de los objetos es función exclusiva de la mente. Aunque decimos: “Yo sé esto o aquello”, en realidad, es nuestra mente la que aprehende o conoce los objetos. Conocemos los fenómenos con la mente.
Reacciones
Si comprendemos que los estados mentales o como reaccione nuestra mente ante las circunstancias es la causa de experimentar sufrimientos o bien felicidad o paz interior, podremos mejorar nuestras condiciones de vida.
Generalmente pensamos que nuestros problemas dependen de lo que hagan los demás o de la falta de recursos materiales, o de la sociedad en que vivimos, depende de lo externo a nosotros; pero en realidad es lo contrario, lo que experimentamos depende de nuestro interior, de nuestros estados mentales.
Si podemos mantener una mente serena y apacible en todo momento, nunca tendremos dificultades. Si permanecemos en este estado, aunque nos insulten, critiquen o culpen de manera injusta, perdamos el trabajo, o nos abandonen nuestros amigos, no enfrentaremos los problemas dominados por los engaños. Por muy difíciles que sean las condiciones externas, si mantenemos una mente serena y apacible, éstos no nos causarán ansiedad.
Por lo tanto, para solucionar nuestras dificultades sólo tenemos que aprender a mantener un estado mental apacible por medio de la práctica pura y sincera del Dharma. Si nos adiestramos de este modo, sin lugar a dudas, alcanzaremos un estado de paz mental duradero y seremos felices sin depender de las circunstancias externas.
Si quieres conocer más sobre este fascinante tema fundamental del budismo, te invitamos al ciclo de conferencia que se está impartiendo en nuestro centro. Este miércoles 14 a las 6:15 pm se hablará sobre la mente.